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LOS PUEBLOS NO APOYAN JAMÁS A UN GOBIERNO SIN RAZÓN, LOS PUEBLOS NO RESPALDAN JAMÁS A SUS LÍDERES SIN RAZÓN.

LOS PUEBLOS NO APOYAN JAMÁS A UN GOBIERNO SIN RAZÓN, LOS PUEBLOS NO RESPALDAN JAMÁS A SUS LÍDERES SIN RAZÓN.

Por : Joel Lachataignerais Popa

          joecklouis@gmail.com

          jlpopa@enet.cu

La Plaza de la Revolución José Martí, en Ciudad de La Habana, se ha estremecido de emoción en numerosas oportunidades desde 1959. Bien recordados actos permanecen en la memoria histórica de los cubanos, como el acto de culminación de la campaña de alfabetización el 22 de diciembre de 1961, la despedida del duelo de los cubanos asesinados por Posada Carriles y compañía en el avión volado e pleno vuelo el 6 de octubre de 1976, las declaraciones de La Habana o la velada solemne por la muerte del Che.

Particular emoción tuvo el acto por el primer 26 de Julio, en 1959 para rememorar el sexto aniversario del asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y Céspedes, de la ciudad de Bayamo.

Fidel habló durante varias horas. Ante una muchedumbre singular: Más de cien mil campesinos llevados desde todo el país a la capital de la nación en un gesto de agradecimiento al sector más humilde, el más sufrido y masacrado por los desgobiernos que la Patria tuvo que padecer entre 1902 y 1959, periodo en el que algunos dejaron sus beneficios públicos, pero ninguno dejó de ceder ante el reclamo de Estados Unidos, para mantener una sujeción hipócrita anexionista pro imperial.

Dos acontecimientos quiero recordar de aquel memorable discurso. Uno de ellos refleja la honestidad de Fidel Castro Ruz: aquella en que sabiéndose líder, y viendo amenazados los principios por los cuales el pueblo luchó y perdió a sus mejores hijos, decidió a un es del triunfo, renunciar  al cargo de Primer Ministro, y – ante la gigantesca concentración pública – anuncia su retorno nuevamente al cargo   que le colocaba al frente del país.

El júbilo se manifestó inmediatamente. Existen en los archivos de prensa fotos memorables, como aquella en  que se advierte una enorme gigantesca masa popular lanzando al aire gorras, boinas, sombreros, y en cada cual un gesto de alegría, emoción…

Sus palabras, modesta, humildes, sinceras y sabias, hacen una valoración del concepto de pueblo, unidad y democracia. He aquí un fragmento:

“…la única explicación lógica, que no puede estar en la obra modesta que hasta aquí hemos realizado, la única explicación lógica de ese júbilo, es que el pueblo sabe perfectamente bien que a mí los cargos no me interesan (APLAUSOS); es que el pueblo sabe perfectamente bien que no estoy dispuesto a sacrificar un ápice de las conveniencias de la nación, que no estoy dispuesto a sacrificar un ápice de mi sentido del deber y del desinterés que me ha inspirado siempre en esta lucha, ni por el cargo de Primer Ministro ni por todos los cargos de Primer Ministro del mundo juntos (APLAUSOS). Porque el pueblo sabe que el cargo para nosotros es simplemente un lugar de sacrificio, un puesto de trabajo, es por lo que se explica únicamente ese júbilo, porque así reaccionan los pueblos: ¡Jamás están con los ambiciosos, jamás están con los interesados! (APLAUSOS), y jamás estarían pidiendo el regreso a un cargo a quien lo estuviera ambicionando, porque si de algo estaba cansada nuestra patria era de ambiciosos, era de gente interesada, de hombres que no eran capaces de sacrificarse por los intereses de la nación”.

Esas palabras volvieron en espíritu de lealtad, cuando, enfermo, posterior al momento crítico del 26 de Julio de 2006, Fidel Castro Ruz, anuncia al pueblo y al mundo,  que hace dejación de todos los cargos que le ataban a la responsabilidad de Cuba, traspasándolos a Raúl Castro Ruz.

Uno y otro momento hablan del hombre cabal. De una formación martiana y marxista, íntegra, de un ciudadano común de las entrañas del pueblo.

El otro ejemplo, está raigalmente unido a la fortaleza del pueblo, a su condición de protagonista, a la educación martiana trasladada por el propio Fidel, quien conformó un criterio de democracia que anunció ese día nuevamente como recordando sus palabras en la Historia me absolverá y que hoy, repercuten en la memoria ante los sucesos de Honduras: Dijo Fidel Castro Ruz, hace 50 años:  

Los pueblos no apoyan jamás a un gobierno sin razón, los pueblos no respaldan jamás a sus líderes sin razón.

y a los que en el extranjero nos calumnian, a los que en el extranjero nos detractan, a los que hablando de democracia nos calumnian, ningún argumento mejor que el millón y tantos de cubanos que se han reunido aquí en la tarde de hoy (APLAUSOS).

A los que en nombre o invocando hipócritamente la palabra democracia nos calumnian, podemos decirles: ¡Democracia es esto! Democracia es el cumplimiento de la voluntad de los pueblos. Democracia es, como dijera Lincoln, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (APLAUSOS).

Gobierno que no sea del pueblo, no es democracia. Gobierno que no sea por el pueblo, no es democracia. Gobierno que no sea para el pueblo, no es democracia (APLAUSOS).

¿Y qué ha sido el Gobierno de la Revolución Cubana desde el Primero de enero de 1959 sino el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? (APLAUSOS.) Gobierno del pueblo no para un grupo privilegiado del pueblo; gobierno del pueblo no para una oligarquía que somete a la explotación al pueblo; gobierno del pueblo no para una casta de militares o de politiqueros, como habíamos tenido siempre en Cuba. Gobierno del pueblo para todo el pueblo: ¡Eso si es democracia! (APLAUSOS.)

Gobierno no para los latifundistas, como había sido hasta hoy, ni para los grandes intereses, como había sido hasta hoy, sino gobierno del pueblo, por el pueblo y para los campesinos, en primer lugar (APLAUSOS). Para los campesinos en primer lugar, porque lo que nadie puede negar es que los campesinos constituían la parte más olvidada y sufrida de nuestro pueblo (APLAUSOS). Gobierno del pueblo, por el pueblo y para los humildes en primer lugar, porque los humildes constituyen la parte mayoritaria de nuestro pueblo y la parte más sufrida y más olvidada de nuestro pueblo (APLAUSOS).

Y para los que no entiendan o no quieran entender, ese es el secreto de la fuerza tremenda de la Revolución Cubana, que no está en haber derrocado a la tiranía sangrienta que nos oprimía, porque pudo haberse derrocado a la tiranía y mantenerse en el país las condiciones que hicieron posible esa tiranía; pudo haberse derrocado a la tiranía y ocurrir un simple cambio de hombres en el gobierno; pudo haber sido derrocada la tiranía y perpetuarse en la vida pública de nuestro país los mismos vicios que estábamos padeciendo desde el inicio de la república; pudo haberse derrocado a la tiranía para seguir en la politiquería. Mas no fue así. Se derrocó a la tiranía para hacer una revolución; se derrocó a la tiranía no solo para librar al pueblo del crimen y el asesinato y la tortura y la opresión, sino también para librar al pueblo de la miseria, tan criminal y tan cruel como la tiranía derrocada (APLAUSOS).

Ese es el secreto de nuestra Revolución, de la fuerza de nuestra Revolución, que volvió sus ojos hacia la parte más necesitada y sufrida de nuestro pueblo, que volvió los ojos hacia los humildes para ayudarlos. Y ese es el único crimen que hemos cometido; dejar de ser vendidos gobernantes a los grandes intereses nacionales o extranjeros, para ser gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (APLAUSOS).

Ese es, a los ojos de nuestros detractores y a los ojos de nuestros enemigos, el crimen que hemos cometido: volver los ojos hacia los olvidados de siempre, volver los ojos hacia quienes necesitaban de nosotros, volver los ojos a los que realmente aquí necesitaban de una revolución que los librase de tantos males y de tantos sufrimientos (APLAUSOS).

Creo que hoy vale la pena volver a reflexionar con Fidel, sus palabras de aquel 26 de Julio de 1959.

 

 

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