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LAKASTAGNER

Un 26 cubano en Moscú

Un 26 cubano en Moscú

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

 

Aquel 25 de Julio de 1987 había llegado a Chermetievo desde La Habana tras dos escalas. Éramos 33 miembros de un grupo de trabajo mixto, compañeros del Poder Popular, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Periodistas de Cuba. Allí el ambiente era fresco. Anochecía. Estábamos cansados. Luego de entrevistas con personas que nos esperaban y de explicarnos cómo sería la permanencia en la Capital de la todavía Unión Soviética, pasamos al Hotel Cosmos.

Un descanso breve. Recibí una visita de Helena Krusaskaia, la guía, con un representante de la administración del Hotel: Vengo a proponerle reunirnos en el piso 15, porque dentro de unas horas será, como ustedes dicen “el día de la rebeldía nacional” y nosotros no queremos pasar la fecha sin festejar con ustedes el acontecimiento.

Helena me había contado que ella vivió en Cuba desde su niñez hasta culminar estudios universitarios. Imagínate, soy una cubana más: no sólo hablo español, me gusta todo lo cubano y actúo como cubana… mira para mí los mejores muñequitos del mundo son los de Elpidio Valdés. De eso hablamos mientras fuimos a ver en las otras habitaciones y nos dirigimos al lugar de ceremonia.

 Fue muy sencillo. Todos recibimos una copa de vino. Algunos pidieron vocka, otros Habana Club. A las mujeres se les entregaron rosas. Un solo ramo fue a las manos de la más joven: una habanera que estaba cumpliendo 15 años. Y un hermoso arreglo de gladiolos y azucenas fue puesto en mis manos.

Helena no pudo contenerse y dijo unas palabras emotivas: “Conservo de Cuba todo el azul del cielo y del mar, la belleza de la Sierra Maestra y el amor de hombres y mujeres que defienden a su patria con alegría y devoción”.

La joven homenajeada, flores en mano, lloró y de esa forma dijo.

Luego tres trabajadores expresaron su solidaridad. Me pidieron decirles algo. Vivo la sorpresa de estar aquí en la noche que espera la llegada del día en que se produjo el asalto al cielo para arrancar el motor de la revolución. Vivo la emoción de admirar una niña cubana recibir flores de amigos soviéticos. Vivo la emoción de un 26 cubano en Moscú. ¡Gracias!”

Después todo ha sido diferente. Pero en mi corazón perdura la luz de aquella noche, antes de pasar a Varsovia aquel 26 de Julio.

La foto tomada el 26 de julio de1987. Detrás de mi, el Hotel Kosmos, donde nos hospedamos. En su piso 15 fue el acto.

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