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LAKASTAGNER

CON EL AMOR DE MI VOZ…

CON EL AMOR DE MI VOZ…

 

  • El primero de diciembre en Cuba es el día del locutor.
  • Cada día voces como la de esta locutora de la foto, recorren el éter en compañía amiga.

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 

Soy locutor. A mucha honra lo tengo. Cuando de mis labios salen las palabras y traslado el mensaje elaborado por el escritor del programa, puedo sentir con sano orgullo cuánto llego a mis oyentes; que lo que dice el texto forma parte de mis intenciones y juicios para aquel que me escucha.

Cuando leo algún contenido me recreo con mis oyentes, aunque no los conozca ni siquiera sepa de donde son: por mis venas corre la emoción del programa.

Si es poesía, crecen las sensualidades que llevo dentro y un poder histriónico conspira por saberme dentro del corazón allá lejos; si es una crónica en que el criterio avanza por canales invisibles, es mi placer recrear las imágenes del ilustrado periodista que pone en mi voz una reflexión para  los demás.

Cuando presento en mi programa a alguien que sobresale, me convierto por momentos en periodista y siento que el auditorio  reconoce el poder de establecer esa relación.

Otras veces el reportaje permite que sea el conductor de un acontecimiento, de una historia; y cuando leo noticias, informaciones… entonces  soy el nexo de saber algo sobre la expectativa de quien desconoce.

A veces con la ternura de mi profesión, traslado aventuras en la creación literaria y me siento inmenso. Otras, cuando el director pide a puertas abiertas imágenes en vivo sobre temas diversos: ¡a improvisar!: Me recuerdo ahora de las plazas llenas de pueblo, de algún festival, del mitin de homenaje, de un suceso deportivo o cultural.

¿Comunico o no comunico? ¿Descomunico? Al salir a la calle lo sé. Este me dice una loa, el otro algo que no comprendió; el que viene luego recita mi poema; la muchacha  me hace un guiño… el mayor reflexiona y me pone a pensar: sé entonces cuánto hablé de menos o demás…

¡Cuánto poder tengo! Pero siempre tengo el deber de aprender, de saber más, para merecer de verdad estar entre todos reflejado con el amor de mi voz, en el corazón de todos como grano de maíz.

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