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UNA ESTRELLA EN EL TURQUINO: UNA PALMA REAL EN LA IDEA DE LOS CUBANOS

UNA ESTRELLA EN EL TURQUINO: UNA PALMA REAL EN LA IDEA DE LOS CUBANOS

 Por: Joel Lachataignerais Popa (jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com)

Doña Rosario García, supo siempre que su hijo Frank País García, estaba vinculado a las luchas contra la dictadura de Batista, aunque el joven nunca se sentó con ella para decírselo. La madre lo intuía siempre en su constante entrar y salir de la casa, en los encuentros con sus amigos, y en el amor profesado a la novia…Ella veía, olía en sus palabras y hechos, advertía, pero no prohibió nunca…Él le sonreía, le decía poemas, le cantaba o tocaba el piano… Por eso cuando supo de su muerte aquel 30 de Julio de 1957, acudió ante los asesinos personalmente y encabezó la manifestación de madres y de pueblo que reclamaron la devolución del cadáver y ayudó a organizar aquel entierro que se convirtió en poderosa manifestación popular que desencadenó una huelga… He ahí la génesis de las honras que cada año se realizan en la Ciudad Héroe y en toda Cuba.

Frank, había organizado el Movimiento 26 de Julio en todo el país; fue el artífice de los sucesos del 30 de Noviembre de 1956 que paralizaron durante varias horas la vida en Santiago de Cuba, provocando que el Movimiento 26 de Julio se diera a conocer públicamente, con sus combatientes vistiendo por primera vez el uniforme verdeolivo y su brazalete negro y rojo… Frank fue el organizador de la Guerra en las ciudades, quien personalmente llegó a la Sierra Maestra con varios hombres, entre ellos Luis Alfonso Zayas Ochoa y otros tuneros, para hacerle llegar a Fidel las primeras armas… Frank, fue el alma del Movimiento, el ejemplo sembrado como Palma Real en el centro de la lucha: El símbolo que no debe morir.

Cuando Fidel tuvo noticias del asesinato de Frank País García, el joven paradigma santiaguero, en carta memorable, le escribió a Celia Sánchez: “¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado. No sospecha siquiera el pueblo de Cuba, quién era Frank País, lo que había en él de grande y prometedor…”[1]

Para el Che, los héroes no deben convertirse en ideas abstractas, sino recordarse en lo que justamente son. Frank País García, nacido en 1934, y como Maceo el 7 de diciembre, es símbolo de combate, de cubanía, es como una estrella que ilumina en lo más alto del Turquino: como  una palma real sembrada en  las ideas de los cubanos.

Por eso allí en Santiago de Cuba, una explanada situada en una pequeña elevación ostenta un monumento al joven héroe, vestido de uniforme verdeolivo, con la mirada firme, vigilante sobre su ciudad natal y muy próximo al otrora Cuartel Moncada, en un parque que tiene en el centro una fuente de agua, su rostro grabado en mármol acompaña a Abel Santamaría Cuadrado: en ambos sitios el pueblo acude cada 30 de julio a tributarle el merecido honor.



[1] Tomado del libro Frank País, apuntes sobre un luchador clandestino, de Gustavo f. Malo de Molina, Editorial Gente Nueva, 1979.

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