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LAS BANDERAS DE CUBA Y DE HAITI COMO ANTORCHAS TRENZADAS ILUMINAN EL MUNDO

LAS BANDERAS DE CUBA Y DE HAITI COMO ANTORCHAS TRENZADAS ILUMINAN EL MUNDO

 

  •  A pesar del silencio mediático sabemos que más de 2 mil medicos tuneros cumplen su deber en el mundo pobre y de ellos 62 cooperan en Haití devastado.
  • Sabemos también que como dijo José Martí, Hacer es la mejor manera de decir.

 Por: Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu joecklouis@gmil.com

 Estamos al alcance del primer mes del sismo que angustió al pueblo de Haití.

Ese lugar donde transcurre la lección anunciada por Fidel en su oportuna reflexión.

Mientras la cifra de damnificados continúa creciendo y los menos afectados reclaman ayuda humanitaria, aún los esfuerzos de la comunidad internacional no son suficientes.

Cuba, extendió sus lazos de paz y amistad tan pronto llegó la noticia al país. Se activó rápidamente la Brigada Henry Reeve, la misma formación médica que se ofreció para contribuir a salvar vidas en Nueva Orleáns, al sur de los Estados Unidos durante la catástrofe del huracán Katrina; la misma que se trasladó hacia Pakistán y otros sitios aquejados por sismos, huracanes y tsunamis.

Los cubanos somos conocidos por esta calidad humana que demandan los tiempos actuales y futuros y la experiencia crece.

Es una noticia de cada día desde el 12 de enero, cuando la tierra hermana caribeña de Haití se estremeció horrorosamente y dejó un saldo superior a doscientas mil personas, que aún puede ir creciendo como consecuencia de las secuelas que el terremoto – como suele suceder- acaecerá.

Y, aunque la modestia, la sinceridad, el apego profesional de estos trabajadores de la salud, como los de otras funciones, no necesita de exponerse como postal de anuncio, su quehacer ha sido silenciado por los medios de prensa, sobre todo norteamericanos, tal como sucede con los cinco héroes prisioneros en cárceles de Estados Unidos.

Cuba se ha ganado con su honra, con su ejemplo, ese título: Silencio. Aunque algún que otro periodista, colateralmente, haya extendido su comentario a reconocer la presencia cubana allí, porque los primeros hospitales de campaña fueron los cubanos, y hacia allí todos han tenido que acudir, enfermos, médicos, paramédicos y otros de diversas cooperaciones.

La noticia no es nueva, además, tiene varias décadas, y todo ese tiempo, acallada. En ese silencio se mueve Cuba.

Las Tunas, provincia que alberga casi seiscientos mil habitantes, resulta un ejemplo concreto: en mas de 40 países empobrecidos por el subdesarrollo, radican actualmente 2 mil 68 trabajadores de la salud provenientes de los ocho municipios tuneros.

Ellos salvan vidas, recuperan la salud de los enfermos, ofrecen vida con la atención a las embarazadas hasta el parto, y a su vez, en su Universidad Médica Zoilo Marinello, jóvenes de una veintena de naciones, se forman como médicos y enfermeras.

Como si esto fuera poco, hasta hoy, en la herida Haití, trabajan sesenta y dos tuneros.

Las memorias de Toisant Louverture, Carlos Manuel de Céspedes y Vicente García, corre en las venas de quienes saben donde está el deber y sostienen con la honra, las banderas de Cuba y de Haití como antorchas que iluminan el mundo.

Por eso no importa el silencio de los que necios, no desean reconocer, a fin de cuentas, como nos enseñó Martí,  HACER ES LA MEJOR MANERA DE DECIR.

(La fotografía muestra la Brigada Médica Henry Reeve durante la catastofe de Pakistán)

(Publicado en CMLL Radio Victoria, el 8 de febrero de 2010)

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