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NOS INTERESA VIVIR

NOS INTERESA VIVIR

 

Por: Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

Parecería que entre los que integran el Gobierno de los Estados Unidos, - mujeres y hombres – el desprecio por la vida es un valor humano defendible a grado máximo; que sería principio justo unir a ello el dinero, los intereses mezquinos el odio, la xenofobia y – sobre todo – la fuerza expresada desde los armamentos.

A través de la Historia hemos visto los gobiernos de esa gran nación reclamar con obligación a los más pobre sobre todo, haciendo acopio de chantaje a los ricos, en función de doblegar a los demás en interés de lograr sus objetivos.

Así fomentaron siempre el ideal guerrerista, de profundo armamentismo que los coloca como líderes en el mundo en posesión, invención, fabricación y venta de armas. Se arrogan el derecho de poseer las armas mas sofisticadas, más poderosas y mortales, que cada vez se modernizan, empleando para ello millones de millones de dólares que pudieran salvar vidas de niños, mujeres y ancianos; o fomentar programas de escuelas, hospitales viviendas, en vez de servir para mediante el terror, matar, dividir a los hombres.

Geográficamente aprendemos en la escuela los límites territoriales de las naciones. Los cinco continentes están delimitados y dentro de ellos cada nación, cada región y ciudad…tienen sus límites territoriales.

Estados Unidos cada vez que expresa una preocupación territorial, por apetencias de todo tipo, lo manifiesta por la fuerza y colocando sus intereses extraterritorialmente. De esa suerte se ha agenciado el deber de construir bases militares en cualquier parte del mundo.

Así allí, allá y acá, a centenares y millares de kilómetros de sus costas, defiende sus intereses y territorio. Se proclaman así dueños del mundo. Policías además: Siendo la nación más armada del orbe, donde es legal que hasta los niños posean armas de todo tipo, le prohíben a los demás por lo menos tener un modo de defenderse.

 Ahora mismo, cuando conmemoramos los criminales bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, condenan a Cuba situándola en una lista negra creada por ellos mismos, para indicar quienes son y quienes no, terroristas.

Así fomentaron aquella idea increíble y todavía no demostrada de los armamentos en Irak y de la peligrosidad de Al Qaeda en Afganistán y todo aquel fenómeno de intervencionismo en territorio del Golfo Pérsico, guerras, guerras y más guerras: muertes, muertes y más muertes; y en esas guerras mueren soldados pobres hijos del pueblo, hombres jóvenes casi siempre procedentes de familias humilde no nacionales. Y se asesina masivamente desde aviones no tripulados a civiles en sus hogares en una nueva categoría de estadística guerrerista que se denomina ‘daño colateral’.

Claro los daños colaterales no son ni hijos ni familiares de los ricos o gobernantes, que dicho sea de paso, llevan estrellas de generales no siempre ganadas en el frente. Es curioso, todo eso se hace en nombre de la paz. Las torturas que se hicieron en Abú Graib, y las de todos aquellos lugares, incluyendo Guantánamo. Todo fue en nombre de la paz. ¿Será por eso que le dieron a Obama el Nobel?

Como Fidel Castro viene alertando, el mundo está en peligro de una guerra nuclear imprevisible, para la cual habrá que prepararse. Guerra que está siendo calculada por Estados Unidos e Israel sobre Irán y que puede promoverse en el Medio y Lejano Oriente; que será un holocausto universal, pues se extenderá rápidamente y que al finalizar, habrá que repensarlo todo, si es que queremos seguir viviendo. A los pueblos del mundo nos interesa vivir.

Seamos sensatos, recordemos la frase cantad por Silvio Rodríguez, seamos un tilín mejore y mucho menos egoístas, la humanidad lo necesita.

Señor Obama, Premio Nobel de la Paz, humilde ciudadano del mundo, no lo piense dos veces, sencillamente decida: NO A LA GUERRA.

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