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El estudiante José Marti Pérez

El estudiante José Marti Pérez

El estudiante José Marti Pérez, medalla en pecho

 

Joel Lachataignerais Popa  jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

Cuando del Héroe Nacional de Cuba se trata, entre los temas que los jóvenes solicitan se encuentra el de “Martí estudiante”. Ya se sabe, porque siempre que se habla del Apóstol de Cuba se dice, que Martí era un estudioso empedernido, capaz de sacrificar cualquier acción de beneficio personal a favor de alcanzar un nuevo conocimiento. De hecho, fue autodidacto, lo cual confirma lo antes dicho.

A propósito de que este 2014 se cumplen 140 años de que José Martí alcanza sus títulos universitarios, pasaremos revista a esa conducta que sienta la impronta del joven cubano forjador de la patria, quien se ve precisado a dejar las aulas y se convierte en autodidacto.

Se estima que aprendió a leer y a escribir en Valencia y se sabe que en el mes de junio de 1859 aparecía matriculado en una escuelita de barrio, un año más tarde recibe clases en el colegio San anacleto, dirigido por Rafael Sixto Casado, quien perfecciona sus conocimientos infantiles de lectura y escritura, fundamentalmente.

En marzo de 1865 ( [1] ) ingresa en la Escuela de Instrucción Primaria Superior Municipal de Varones que dirige Rafael María de Mendive, quien fue el máximo tutor de su vida estudiantil y el 27 de Septiembre de 1866 es admitido en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana.

José Martí matricula como alumno de la Escuela Profesional de Pintura y Escultura de La habana, conocida como “San Alejandro” el 15 de Septiembre de 1867 y es dado de baja el 31 de octubre de ese mismo año, pero aparece como alumno de bachillerato del colegio San Pablo, que dirige Rafael Maria de Mendive, hasta que fue clausurada la institución por las autoridades colonialistas de España el 23 de marzo de 1869.

Después de ese acontecimiento Martí deja de asistir a clases en La Habana y reanuda sus estudios pero en condición de autodidacto. Es desterrado a España, por primera vez y a partir de mayo 31 de 1871, se convierte en estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, de donde se traslada el 17 de mayo de 1873 para la Universidad Literaria de Zaragoza, pero es un estudiante no presencial.

Once días más tarde solicita autorización de exámenes al Rector  de esa Universidad y el 30 de agosto, se dirige al director del Instituto de Zaragoza, con el fin de examinar las asignaturas que le faltaban para terminar el bachillerato.

El año de 1874 es profuso en lides estudiantiles para el joven estudiante José Martí Pérez. Entre el 25 y 27 de junio, aprueba los ejercicios de grado de Bachiller en Artes, y el 30 de junio obtiene el grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico.

Apenas dos meses después, el 31 de agosto del mismo año de 1874, el Apóstol de Cuba matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza; median sólo 54 días para que el 24 de octubre, alcanzara el grado de Licenciado en Letras y Filosofía.

Otros detalles de Martí estudiante.

Son significativos pormenores del relato anterior.

Cuando en junio de 1874 se presenta a exámenes, realiza con excelencia dos ejercicios para el grado e Bachiller en Artes, título que no le fue entregado debido a que no contaba con el dinero para pagar esos gastos.

El examen que realiza satisfactoriamente el 30 de junio como aspirante al grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, se efectúa de forma oral. Debió elegir una tarjeta y desarrollar la pregunta “Párrafo inicial del libro primero título segundo de la Instituta de Justiniano. Del derecho natural de gentes y civil”

También por el mismo método procede a su examen para el grado de Filosofía  y Letras, el 24 de octubre del mismo año, cuando saca a suerte el tema “La oratoria política y forense entre los romanos. Cicerón como su más alta expresión: los discurso examinados con arreglo a sus obras de Retórica”. Los profesores que le examinaron calificaron de brillante su exposición y le otorgaron la nota de sobresaliente.

Quienes le conocieron de cerca aseguran que José Martí Pérez, leía mucho y de todo y estudiaba constantemente. La cronología anterior lo demuestra. Su capacidad de autodidacto le brindó la posibilidad de hacer todo sus estudios frente a los profesores en breve tiempo, lo demás, aprehenderse de los conocimientos, fue obra de su férrea disciplina, la fortaleza de voluntad y tesonera disposición de buscar y encontrar sus objetivos.

Es cierto que se trata de una excepcional inteligencia, sin embargo, para las personas comunes se pueden extraer lecciones válidas: disciplina, voluntad, tesón y objetivos bien trazados desde el yo interno. He ahí la esencia de la cultura y la enseñanza para una conducta martiana a seguir.



[1] Hidalgo Paz, Ibrahím, “José Martí cronología 1853-1895”, Editorial de Ciencias Sociales, La habana, 1992)

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