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DONDE ESTÁN LOS LÍMITES? (1)

DONDE ESTÁN LOS LÍMITES?  (1)

Por: Joel Lachataignerais Popa

         jlpopa@enet.cu y joecklouis@gamil.com

 

 

Voy a contarles una breve historia personal que se proyecta en el espacio, con un poco de pasado y presente, y mucho de futuro.

I

Íbamos mi papá, Luis Felipe Lachataignerais Calderín y yo por el viejo callejón que conducía desde la finca “La Yaya”, hacia una bodega situada algo distante. Como siempre le embriagaba con las preguntas.

¿Papá: de quién era La Yaya antes?, le pregunté apenas avanzamos un trecho del irregular y polvoriento camino de inmensas piedras amarillas: De un señor que se llama Fermín, respondió rápidamente.  Acto seguido vino otra pegunta:

¿Se la compraste a él? Y papá respondió que sí y agregué una más ¿En cuanto te la vendió?, creo que me dijo CIEN PESOS.

Hice silencio unos minutos para  preguntarle: ¿Quién?,  antes de Fermín era el dueño, y entonces me miró, como inquiriendo que no le hiciera mas preguntas, sobre todo, difíciles. Pensó un poco y me dijo otro nombre: ahí mismo volví a preguntar, pues quería saberlo, y él se detuvo, me sentó en una piedra a su lado y me volvió a repetir las repuestas: La Yaya era la finca  de Fermín, yo se la compré y él se la había comprado a un español, de quien no sabía su nombre, y que eso era todo lo que podía decirme.

Volví a preguntar: ¿Quién era el dueño antes que Fermín?

Entonces vino una repuesta sólida, sincera y breve: “Los indios”.

Confieso que aquella respuesta me pareció más bien algo para contenerme y no le dije más nada del tema, a fin de cuenta él mismo era mi maestro de cuarto grado y cuando pasaran las vacaciones le podría volver a hacer la pregunta.

Pero  mi tío Carlos, que podría  también responderlas, fue el siguiente consultado, y me dio otra respuesta: La compró a Fermín, y éste a un español… pero la Tierra no es de nadie, por eso tu papá te dijo que a los indios, pues en definitiva los nativos originales tenían el derecho a esa propiedad.

Y comencé a pensar en ello. Después vinieron otros grados, aulas y maestros. Volví a “La Yaya” unos años más después de 1959, cuando se firmó la Ley de Reforma Agraria y la Tierra comenzó a entregarse a los dueños legítimos: Los campesinos. Y papá vendió aquellas tierras a una institución estatal que fabricaba jugos de mango.

DONDE ESTÁN LOS LÍMITES? (2)

DONDE ESTÁN LOS LÍMITES?  (2)

Por: Joel Lachataignerais Popa

         jlpopa@enet.cu y joecklouis@gamil.com

 

 

II

Ya he cumplido suficientes años como para poder emplear la conjugación de los verbos, comprender mejor las palabras y responder ciertas preguntas como las del título de este texto.

Creo que la repuesta que mi tío Carlos daba a la pregunta de mi papá sobre a quien pertenece la Tierra, merece una calificación de excelente en el examen  de cualquiera de los momentos de estudio, desde el primer grado hasta los doctorados. Es la respuesta que se le puede dar a los límites territoriales de los pueblos y de los pobres.   

Los setenta años de la segunda guerra mundial que se cumplen en estos tiempos, las imágenes de tantos  sitios que visité en Polonia y tienen presente aquel horrible largo minuto de crimen que debiera ser irrepetible, me han  devuelto la pregunta sobre los límites: ¿A quien pertenece la Tierra?

Adolfo Hitler, representante de los poderosos adinerados del imperio alemán, líder entonces de todos los imperios, había establecido un ideal cuya frontera estaba en un linde de raza humana, de territorio, de costumbres y de riquezas donde cabrían solamente los conceptos descritos en su reglamento fascista: los otros merecían la muerte por fusilamiento, ahorcamiento, en cámaras de gases, por electricidad, inyecciones o incineración: eran los que no clasificaban. En Polonia vi esos lugares.

Ahora hay otros alumnos que conjugan también los verbos y sitúan las palabras y me hacen preguntar lo mismo: ¿A quien pertenece la Tierra?

Los hombres naturales del sur defendidos por Simón Bolívar, Benito Juárez, Francisco Morazán y José Martí –entre otros-  no son en latinoamérica los dueños de la Tierra, los que establecen los límites; tampoco los de Medio Oriente, Afganistán, Irak, Irán, Siria África, Asia, Eurasia… 

La palabra base puede traducirse como asiento, pedestal, plataforma entre otras acepciones. Podría decirse que se usaría como tribuna o podio, y es el lugar para decir discursos; o patio, que es el terreno ampliado de atrás o delante del hogar para descansar… y otros conceptos nobles y modestos.

Pero agregando la palabra militar, ya tiene otro fin. Una es preocupante: Siete, ya es demasiado. Y entonces viene mi pregunta: ¿A quien pertenece la Tierra? Más claramente, como dice el título: ¿Dónde están los límites? Mucho más definida: ¿Dónde están los límites territoriales de Estados Unidos? ¿Por qué y para qué se defiende desde donde quiera estableciendo leyes a su favor y en contra de todos?

III

Tal vez mi papá y mi tío tendrían respuestas. Me gustaría vivir para escucharlas. Pero parece que los gobernantes norteamericanos  no quieren que personas como yo vivan mucho tiempo. Y desean que la muerte sea rápida y segura para los que como yo vivimos al sur: sus soldados serán de hierro dirigido por control remoto electrónico digital, serán gastadores de combustibles y los de carne y hueso,  matones que Adolfo Hitler envidiaría. Los generales jamás verán el campo de batalla. Serán invictos criminales a larga distancia. No tendrán soldados muertos, sus héroes serán de ciencia ficción y no me podrán responder mi pregunta:

¿Dónde están los límites?

     

REALIDADES DEL 26 DE JULIO 56 AÑOS DESPUES

REALIDADES DEL 26 DE JULIO 56 AÑOS DESPUES

Por: Joel Lachataignerais Popa

         joecklouis@gmail.com

         jlpopa@enet.cu

 

Las realidades que diferencian el 26 de Julio a 56 años de la gesta emprendida en los cuarteles Moncada y Céspedes, en 1953, y aquellas de su primera celebración pública en 1959,  se evidencian en las palabras de Raúl Castro Ruz, General de Ejército, segundo secretario del comité central del Partido Comunista de Cuba y Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República de cuba Socialista.

Aquel 1953, los jóvenes liderados por Fidel Castro venían con las doctrinas del Maestro, José Martí Pérez, en el corazón, después de 51 años de oprobiosa presencia norteamericana detrás de los gobiernos sucedidos en Cuba después de que, mediante numerosas artimañas los Estados Unidos hicieron acto de presencia en la escena pública cubana.

Primero, le negaron el apoyo a Carlos Manuel Céspedes y sus seguidores, cuando en el inicio de las luchas por la independencia del colonialismo español, el Padre de la Patria, le pidió apoyo moral, reconociendo la beligerancia popular cubana contra la barbarie del coloniaje en la Isla del Caribe.

Después, cual viles gusanos, o como aprovechados oportunistas, irrumpieron en Santiago de Cuba, por donde la guerra iniciada precisamente pro Martí en 1895 – fecha de su caída en combate – estaba ya más avanzada y España era más débil, le bloquearon el puerto, atacaron cobardemente a unos barcos de menor calado, potencial militar y armamento inferior, destrozando por completo la tropa del Almirante Cervera, quien no tuvo mas remedio que capitular.

Aquello ocurría gracias a que los mambises cubanos habían liquidado prácticamente al ejercito más numeroso de España en colonia española alguna, cuando ya las pesetas no alcanzaban para más gastos al reino de la península ibérica, y después de que se le había puesto un cerrojo en territorio de Las Tunas de Bayamo, para impedir que desde Camagüey pasaran las tropas enemigas hacia Santiago de Cuba.

El Mayor General del Ejército Mambí, Calixto García Iñiguez, artífice de la toma primero de Las Tunas, luego de la zona montañosa y estratégica de Guisa, en las proximidades de la localidad de Bayamo, dirigía magistralmente el asedio mambí sobre Santiago de Cuba y cuando ya estaba aquella plaza al rendirse, Estados Unidos apareció con su ayuda… que, lógicamente se aceptó.

Pero los generales norteamericanos ordenaron al General victorioso de Cuba, permanecer en los alrededores de la ciudad, no penetrar, el acto de capitulación, no sería presenciado por las tropas cubanas que llevaban en combate frente a España desde 1868, nada menos que 30 años: el argumento – vil, cobarde, menospreciante – era que los mambises podrían convertir aquello en una carnicería, tomándose la justicia pro sus manos, a lo que el General de tres guerras, Calixto García, respondió en carta digna de la memoria de todo soldado, que los cubanos somos gente educada y no asesinos.

Así, sencillamente así, con aquella breve guerra, que Vladimir Ilich Lenin calificara como la primera guerra imperialista de los nuevos tiempos, los Estados Unidos hicieron su incursión en la tierra de Céspedes y Agramante, de los Maceo y Martí, para permanecer allí hasta que los demandó, el 26 de Julio de 1953, cuando, haciendo uso de las armas, Fidel Castro Ruz y sus hombres en representación del pueblo, enfrentaban a una de las dictaduras mas feroces sucedidas en Cuba, fruto de un brutal golpe de estado militar, apoyado por los Estados Unidos.

Esta, es la realidad del 26 de Julio de 1953: el ataque a los cuarteles. El Moncada de Santiago de Cuba, segunda ciudad en importancia de Cuba y el Carlos Manuel de Céspedes, de la ciudad Monumento Nacional de Bayamo, asiento del grupo de apoyo que ofrecía una estratégica posición a los revolucionarios.

Cuando tres años más tarde triunfaron aquellos mismos asaltantes, con el apoyo del pueblo, tendríamos un nuevo 26 de Julio, aquel del análisis del suceso, aquel del compromiso, aquel en el cual los campesinos fueron por primera vez a la capital del país, para hacer abrir el camino del futuro.

Aquella celebración, en la cual Fidel Castro Ruz, retornaba al cargo de Primer Ministro, luego de renunciar antes de los primeros sesenta días de triunfo revolucionario, como respuesta al ardid de los traidores encabezados por el hombre a quien se le confió la responsabilidad de Presidente de la República.

El pueblo asistió entonces al 26 de reafirmación revolucionaria, el acto en el cual se hicieron los nuevos compromisos y que sentó la pauta de nuevas celebraciones: Y desde entonces siempre los cubanos se reúnen para rememorar, pasar balances, reflexionar y festejar.

La realidad de aquel 26 de Julio de 1959, era la firma del pacto de los  humildes con la revolución, para hacer avanzar, como calificó en esa oportunidad Raúl Castro Ruz a esta epopeya: el motor chiquito que echó a andar el motor grande.

Y año tras años los cubanos han celebrado e 26 de Julio, con la máxima revolucionaria de que los pueblos deben analizarse críticamente cada cierto tiempo, que como un principio martiano, invariablemente se cumple. Y por eso, siempre se han hecho análisis de las realidades, en un diálogo entre los dirigentes y su pueblo. Unas veces a nivel del centro laboral, que define cual es el departamento que gana la emulación por los festejos de la fecha, hasta el municipio y la provincia. Cada cual, en el lugar donde le corresponde, hace el análisis de la realidad.

Este 26 de Julio, el Presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro Ruz, anunció importantes reuniones que se desarrollarán en los próximos días comenzando por el Consejo de Ministros para analizar una nueva reducción presupuestaria dado el impacto de la crisis económica internacional, un pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y el período ordinario de sesiones del Parlamento, donde se tratará la creación de la Contraloría Nacional.

Raúl manifestó que es de primer orden batallar por garantizar la producción de alimentos procedentes de la tierra, para lo cual habrá que poder a producir todas las tierras ociosas posibles, para con ello hacer frente a la crisis económica mundial; planteó que es importante continuar trabajando en el acopio de leche, en la eliminación de plantaciones cubiertas de marabú y otras plantas nocivas y llamó a hacer esfuerzos positivos en la siembra de árboles.

Acto seguido expresó que no podemos sentirnos tranquilos mientras exista una sola hectárea y alguien esperando por respuesta para hacerla producir,  y concluyó sus palabras  reflexionando con un análisis en que demuestra que nuestro pueblo es capaz de vencer todas las dificultades por grandes que sean, no sólo en la agricultura, sino en todas las ramas de la economía, un enorme reto en medio del bloqueo económico y de muchas otras agresiones concebidas para impedir el desarrollo de la nación, concluyó.

Esas son las realidades del 26 de julio de 2009, las que como aquellas, hacen grande a un pueblo dispuesto a, con su democracia, seguir enfrentando dificultades, barrer deficiencias y hacer valedero el socialismo que nació, del sueño iniciador de Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramante; tuvo su continuidad en Martí y Maceo que renació el 26 de Julio de 1953 con Fidel y Raúl Castro Ruz, a la cabeza,  y resplandece en la moral y la ética de los tiempos de crisis de hoy, junto a quienes hacen posible el renacer que se irradia en toda América Latina, en el espíritu de Martí y Bolívar marchando juntos. La realidad es la de un pueblo enfrentando dificultades, deficiencias e indisciplinas, y que sabe, que aunque su revolución jamás le dejará desamparado, cada hombre, cada mujer, cada joven o adulto mayor, deberá hacer el máximo esfuerzo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS PUEBLOS NO APOYAN JAMÁS A UN GOBIERNO SIN RAZÓN, LOS PUEBLOS NO RESPALDAN JAMÁS A SUS LÍDERES SIN RAZÓN.

LOS PUEBLOS NO APOYAN JAMÁS A UN GOBIERNO SIN RAZÓN, LOS PUEBLOS NO RESPALDAN JAMÁS A SUS LÍDERES SIN RAZÓN.

Por : Joel Lachataignerais Popa

          joecklouis@gmail.com

          jlpopa@enet.cu

La Plaza de la Revolución José Martí, en Ciudad de La Habana, se ha estremecido de emoción en numerosas oportunidades desde 1959. Bien recordados actos permanecen en la memoria histórica de los cubanos, como el acto de culminación de la campaña de alfabetización el 22 de diciembre de 1961, la despedida del duelo de los cubanos asesinados por Posada Carriles y compañía en el avión volado e pleno vuelo el 6 de octubre de 1976, las declaraciones de La Habana o la velada solemne por la muerte del Che.

Particular emoción tuvo el acto por el primer 26 de Julio, en 1959 para rememorar el sexto aniversario del asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y Céspedes, de la ciudad de Bayamo.

Fidel habló durante varias horas. Ante una muchedumbre singular: Más de cien mil campesinos llevados desde todo el país a la capital de la nación en un gesto de agradecimiento al sector más humilde, el más sufrido y masacrado por los desgobiernos que la Patria tuvo que padecer entre 1902 y 1959, periodo en el que algunos dejaron sus beneficios públicos, pero ninguno dejó de ceder ante el reclamo de Estados Unidos, para mantener una sujeción hipócrita anexionista pro imperial.

Dos acontecimientos quiero recordar de aquel memorable discurso. Uno de ellos refleja la honestidad de Fidel Castro Ruz: aquella en que sabiéndose líder, y viendo amenazados los principios por los cuales el pueblo luchó y perdió a sus mejores hijos, decidió a un es del triunfo, renunciar  al cargo de Primer Ministro, y – ante la gigantesca concentración pública – anuncia su retorno nuevamente al cargo   que le colocaba al frente del país.

El júbilo se manifestó inmediatamente. Existen en los archivos de prensa fotos memorables, como aquella en  que se advierte una enorme gigantesca masa popular lanzando al aire gorras, boinas, sombreros, y en cada cual un gesto de alegría, emoción…

Sus palabras, modesta, humildes, sinceras y sabias, hacen una valoración del concepto de pueblo, unidad y democracia. He aquí un fragmento:

“…la única explicación lógica, que no puede estar en la obra modesta que hasta aquí hemos realizado, la única explicación lógica de ese júbilo, es que el pueblo sabe perfectamente bien que a mí los cargos no me interesan (APLAUSOS); es que el pueblo sabe perfectamente bien que no estoy dispuesto a sacrificar un ápice de las conveniencias de la nación, que no estoy dispuesto a sacrificar un ápice de mi sentido del deber y del desinterés que me ha inspirado siempre en esta lucha, ni por el cargo de Primer Ministro ni por todos los cargos de Primer Ministro del mundo juntos (APLAUSOS). Porque el pueblo sabe que el cargo para nosotros es simplemente un lugar de sacrificio, un puesto de trabajo, es por lo que se explica únicamente ese júbilo, porque así reaccionan los pueblos: ¡Jamás están con los ambiciosos, jamás están con los interesados! (APLAUSOS), y jamás estarían pidiendo el regreso a un cargo a quien lo estuviera ambicionando, porque si de algo estaba cansada nuestra patria era de ambiciosos, era de gente interesada, de hombres que no eran capaces de sacrificarse por los intereses de la nación”.

Esas palabras volvieron en espíritu de lealtad, cuando, enfermo, posterior al momento crítico del 26 de Julio de 2006, Fidel Castro Ruz, anuncia al pueblo y al mundo,  que hace dejación de todos los cargos que le ataban a la responsabilidad de Cuba, traspasándolos a Raúl Castro Ruz.

Uno y otro momento hablan del hombre cabal. De una formación martiana y marxista, íntegra, de un ciudadano común de las entrañas del pueblo.

El otro ejemplo, está raigalmente unido a la fortaleza del pueblo, a su condición de protagonista, a la educación martiana trasladada por el propio Fidel, quien conformó un criterio de democracia que anunció ese día nuevamente como recordando sus palabras en la Historia me absolverá y que hoy, repercuten en la memoria ante los sucesos de Honduras: Dijo Fidel Castro Ruz, hace 50 años:  

Los pueblos no apoyan jamás a un gobierno sin razón, los pueblos no respaldan jamás a sus líderes sin razón.

y a los que en el extranjero nos calumnian, a los que en el extranjero nos detractan, a los que hablando de democracia nos calumnian, ningún argumento mejor que el millón y tantos de cubanos que se han reunido aquí en la tarde de hoy (APLAUSOS).

A los que en nombre o invocando hipócritamente la palabra democracia nos calumnian, podemos decirles: ¡Democracia es esto! Democracia es el cumplimiento de la voluntad de los pueblos. Democracia es, como dijera Lincoln, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (APLAUSOS).

Gobierno que no sea del pueblo, no es democracia. Gobierno que no sea por el pueblo, no es democracia. Gobierno que no sea para el pueblo, no es democracia (APLAUSOS).

¿Y qué ha sido el Gobierno de la Revolución Cubana desde el Primero de enero de 1959 sino el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? (APLAUSOS.) Gobierno del pueblo no para un grupo privilegiado del pueblo; gobierno del pueblo no para una oligarquía que somete a la explotación al pueblo; gobierno del pueblo no para una casta de militares o de politiqueros, como habíamos tenido siempre en Cuba. Gobierno del pueblo para todo el pueblo: ¡Eso si es democracia! (APLAUSOS.)

Gobierno no para los latifundistas, como había sido hasta hoy, ni para los grandes intereses, como había sido hasta hoy, sino gobierno del pueblo, por el pueblo y para los campesinos, en primer lugar (APLAUSOS). Para los campesinos en primer lugar, porque lo que nadie puede negar es que los campesinos constituían la parte más olvidada y sufrida de nuestro pueblo (APLAUSOS). Gobierno del pueblo, por el pueblo y para los humildes en primer lugar, porque los humildes constituyen la parte mayoritaria de nuestro pueblo y la parte más sufrida y más olvidada de nuestro pueblo (APLAUSOS).

Y para los que no entiendan o no quieran entender, ese es el secreto de la fuerza tremenda de la Revolución Cubana, que no está en haber derrocado a la tiranía sangrienta que nos oprimía, porque pudo haberse derrocado a la tiranía y mantenerse en el país las condiciones que hicieron posible esa tiranía; pudo haberse derrocado a la tiranía y ocurrir un simple cambio de hombres en el gobierno; pudo haber sido derrocada la tiranía y perpetuarse en la vida pública de nuestro país los mismos vicios que estábamos padeciendo desde el inicio de la república; pudo haberse derrocado a la tiranía para seguir en la politiquería. Mas no fue así. Se derrocó a la tiranía para hacer una revolución; se derrocó a la tiranía no solo para librar al pueblo del crimen y el asesinato y la tortura y la opresión, sino también para librar al pueblo de la miseria, tan criminal y tan cruel como la tiranía derrocada (APLAUSOS).

Ese es el secreto de nuestra Revolución, de la fuerza de nuestra Revolución, que volvió sus ojos hacia la parte más necesitada y sufrida de nuestro pueblo, que volvió los ojos hacia los humildes para ayudarlos. Y ese es el único crimen que hemos cometido; dejar de ser vendidos gobernantes a los grandes intereses nacionales o extranjeros, para ser gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (APLAUSOS).

Ese es, a los ojos de nuestros detractores y a los ojos de nuestros enemigos, el crimen que hemos cometido: volver los ojos hacia los olvidados de siempre, volver los ojos hacia quienes necesitaban de nosotros, volver los ojos a los que realmente aquí necesitaban de una revolución que los librase de tantos males y de tantos sufrimientos (APLAUSOS).

Creo que hoy vale la pena volver a reflexionar con Fidel, sus palabras de aquel 26 de Julio de 1959.

 

 

EN CUBA LOS MARTIANOS TUNEROS ABOGAN CONTRA EL TERRORISMO

EN CUBA LOS MARTIANOS TUNEROS ABOGAN CONTRA EL TERRORISMO

El padre del joven italiano Fabio di Celmo, asesinado por control remoto por Posada Carriles en Cuba, cuando un asalariado suyo colocó una bomba en el hotel habanero COPACAVANA, visitó la ciudad cubana de Las Tunas, para asistir a un encuentro solidario de amistad, de apoyo a su lucha por lograr que se haga justicia sobre el modo en que murió su amado hijo en 1997, y para manifestar también su incondicional batalla contra el terrorismo.

Guistino di Celmo, dijo brevísimas palabras esta vez. ‘No voy a hablar mucho. Esta vez será un discurso breve, sumamente breve, brevísimo. Estoy triste, porque en estos días este continente se conmueve otra vez por la presencia brutal del terrorismo

Su palabra firme, enérgica, voló por entre todos. Voló y vibró. Los ojos enrojecieron, quebrase tal vez unos segundos, pero no la firmeza: ‘Yo he venido a este continente después de la segunda guerra mundial buscando un sitio de paz. Y he apreciado los cambios, y he vivido todo lo que este continente ha sufrido buscando su libertad, su democracia.  Y llegué a este pueblo noble y bueno y aquí decidí quedarme’.

Así dijo Di Celmo ante la presencia de representantes de la Asociación de combatientes de la Revolución Cubana, del Delegado del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en la provincia de Las Tunas, el Licenciado Nay Caballero Hernández, el MSc. Joel Lachataignerais Popa, Presidente de la Sociedad Cultural José Martí en territorio de la provincia de Las Tunas, el MSc. Víctor Marrero Zaldívar, Historiador de la ciudad de Las Tunas,  la profesora María Elena Díaz de la Asociación Cubana de Pedagogos y el deportista Norberto Guerra Martínez a nombre de las instituciones del estado, y un nutrido grupo de coterráneos suyos integrantes liderados por Carlos Prada, Jefe de la Brigada ‘Giovanni Ardizonne’, quien fuera víctima también del terrorismo.´

‘Hoy estoy muy triste porque he visto como de nuevo el terrorismo se ensaña sobre un pueblo nuestro, de este continente que ha sufrido tanto. Hoy es el pueblo hondureño el que sufre las garras del terrorismo traidor. Y yo hoy no tengo palabras que decir sobre este bárbaro crimen’

Antes dijeron sus discursos Carlos Prada, quien evocó al joven italiano Giovanni Ardizonne, asesinado en Italia por agentes del terrorismo y manifestó su solidaridad con Cuba en la lucha contra el terrorismo y el bloqueo; María Elena Díaz, a nombre de los pedagogos tuneros expresó que el pueblo tunero, los cubanos, y todos los pedagogos de la tierra de José  Martí, repudian con el mismo sentimiento de solidaridad el crimen de Fabio di Celmo, el terrorismo impuesto por los golpistas de Honduras y la ilegal prisión de los cinco héroes cubanos en los Estados Unidos.

En su alocución el historiador Víctor Marrero Zaldívar, puso de manifiesto que los pueblos escriben la Historia para defenderla y el terrorismo tarde o temprano tendrá que ser juzgado por ella; a nombre de las  instituciones estatales y de los internacionalistas cubanos, el deportista Nolberto Guerra destacó que Cuba siempre estará al lado de los pueblos que luchan expresando su solidaridad que sale del principio de brindar parte de sus esfuerzos a cambio solamente de la satisfacción de buscar un mundo mejor, que es posible.

El presidente de la Sociedad Cultural José Martí, Joel Lachataignerais Popa, recordó que lo que ocurre en Honduras hoy es consecuencia de ensayos practicados por los Estados Unidos en otras regiones del mundo como Irak, Yugoslavia, o Panamá, este útil país sufrió una invasión con el fin de detener a Noriega, líder panameño, que fue secuestrado bajo balas, llevado a Estados Unidos, golpeado y sentenciado… sólo que ahora ocurrió diferente. Y destacó que ya se encargarán de explicarlo en su momento los tanques pensantes de los Estados Unidos.

Tras exponer que en aquel país andan libres los criminales que asesinaron por control remoto, a Fabio di Celmo y a 73 pasajeros de un avión cubano años atrás, dijo que allí también hay cinco cárceles donde están cinco Che Guevara, por los cuales también luchamos, porque se haga justicia, a favor de estos jóvenes que mantuvieron a raya el terrorismo hacia Cuba, y finalmente recordó que Martí decía que la traición es guía de la ignominia y el espectro de la muerte, su reflejo, y finalizó diciendo: Los asesinos andan sueltos. Da lo mismo que se llamen ahora, Micheleti, que Posada, que Bochs; que Iliana Ross… Son harina del mismo costal. Son iguales. Y estarían de acuerdo una vez más a dejar una bomba inocente detrás de un asiento para volver a matar a Fabio, si se les diera la oportunidad otra vez.

Por eso, estamos aquí, para sentenciar de nuevo el llamamiento de José Martí, aquel que dice: ¡SE PELEA MIENTRAS NO HAYA JUSTICA!

… y en el aire quedaron aquellas frases, lapidarias, surgidas del corazón herido del viejo luchador que vio perder a su muchacho víctima de Posada Carriles. 

‘Mi muchacho era un joven que vino con orgullo a conocer Cuba. Y aquí lo vi por última vez. Por eso me vine a este continente, y a este país que es ejemplo y orgullo, porque es el único país donde he podido conocer la verdadera justicia. Y he jurado ayudar aquí a luchar contra el terrorismo, por la paz, pro el mundo mejor, y he jurado permanecer aquí luchando con ustedes hasta el día de mi muerte’.

 

 

HONORES DE ITALIANOS Y CUBANOS A MARTI EN LAS TUNAS

HONORES DE ITALIANOS Y CUBANOS  A MARTI EN LAS TUNAS

 La brigada de trabajadores italianos Giovanni Ardizonne, visitó a Las Tunas nuevamente. En el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la Sociedad Cultural “José Martí”, y los integrantes de ese grupo de amigos de Cuba, sostuvieron un encuentro en que la escritora tunera miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de la Sociedad  Cultural José Martí, Licenciada Lucy Maestre Vega, disertó sobre la  vida y obra de nuestro Héroe Nacional Cubano.  La conferencista distinguió los valores humanos del intelectual más sobresaliente de Cuba, quien tuvo especial interés por los niños y por el hombre del futuro. Se refirió prolijamente a la acertada literatura martiana, que se complemente entre poesía, narrativa, crítica y periodismo, vinculada a su vocación patriótica. Entre otras obras se refirió a los versos sencillos, la Edad de Oro, y a los principales artículos en que José Martí hace valía del arte narrativo, poético y ensayístico, junto a  su mas alta y apreciable obra: el periodismo, todo lo cual conjugó de modo directo y decisivo, a la obra de la independencia de Cuba, de América y del mundo.Lucy Maestre Villamar,  profesora de gramática, español y literatura, es además editora de libros en la editorial cubana SANLOPE,  de Las Tunas, estudiosa y conocedora de la obra del apóstol de la independencia de Cuba y ha intervenido como promotora y editora de libros relacionados con  la prolifera obra de José Martí, de quien en esta oportunidad recalcó su gran amor por la humanidad, expresada de modo particular en su forma de trabajar el carácter femenino, la mujer particularmente madre, esposa e hijaEl encuentro organizado por la Delegación del Instituto de Amistad con los Pueblos, la Casa de la Amistad y la Sociedad Cultura José Martí en Las Tunas, contó con la presencia de los integrantes de la XXI Brigada de Trabajo Voluntario “Giovanni Ardizzone” de la Asociación de Amistad Italia – Cuba, región de Lombardía, que laboran en la escuela primaria tunera,  “Mártires del 28 de diciembre” hasta el día 17 de julio, participaron además maestros,  estudiantes de dicha escuela.Especial participación tuvieron los integrantes del Club Martiano “Pedro Verdecie Pérez” de la delegación del ICAP, quienes se pronunciaron por darle seguimiento a los estudios sobre Martí, y distinguieron  diferentes facetas del pensamiento martiano, en especial sobre los vínculos con Italia.Jóvenes estudiantes de la enseñanza primaria integrantes de la Organización de Pioneros ‘José Martí’ en la provincia cubana de Las Tunas,  amenizaron artísticamente la reunión, con destaque participativo de Talía Pupo Pérez y Malena del Carmen Velázquez Espinosa, ambas de la escuela ‘Mártires del 28 de diciembre’. Poemas, canciones, frases del pensamiento de José Martí, matizaron el ambiente de amistad, solidaridad y amor, reinante en la celebración.

 


 

A CINCUENTA AÑOS DE CAMILO CIENFUEGOS EN BAYAMO

Por: Joel Lachataignerais Popa

joecklouis@gmail.com  jlpopa@enet.cu

 

Era un día de mucho sol. Las calles de Bayamo tomaban ya la rutina de vivir bajo el influjo de la revolución que había triunfado cinco meses antes. En el ambiente estaba el anuncio de la presencia de Camilo Cienfuegos en una concentración que tendría lugar en la plaza de Rabí, como se acostumbraba a denominar el sitio donde se entonó por primera vez el Himno Nacional de Cuba, justo a la entrada de la Iglesia Mayor de la ciudad.

Aquel lugar tiene cerca una explanada que fue denominada como Plaza de la Revolución,  por el líder iniciador de las guerras de independencia contra España, Carlos Manuel de Céspedes. Muchos le llamaban Parque de la Revolución. Y es curioso que ese término Revolución, prohibido en casi todos los ángulos de su empleo, pasara inadvertido cuando los bayameses aludían en alguna referencia a ese lugar.

Justo allí, al frente, se encontraba la casa natal de Céspedes, a quien se conoce como el Padre de la Patria, en la calle Maceo, en honor al Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo y Grajales. Desde allí  nace la calle General Calixto García, que permite la entrada a la ciudad desde la ciudad de Santiago de Cuba. A la plaza la rodean, entonces, las calles Maceo, Libertad, Canducha Figueredo y General García.   

Esos lugares se fueron poblando de público lentamente aquella mañana. Me encontraba frente a la casa natal de Céspedes, cuando de momento veo frente a mi aquella enorme y entusiasta agrupación de hombres montados a caballo que recordaron -  recuerdan en las fotos – los dibujos y fotografías de  los veteranos de la lucha por la independencia.

Venía Camilo Cienfuegos Gorriarán, con su pelo largo al hombro y su barba, también larga al pecho; el sombrero de vaquero terciándole la frente, un tabaco bien encendido y la alargada sonrisa que dejaba ver blancos y parejos sus dientes.

Al hombro las estrellas de Comandante del Ejército Rebelde, ganadas en su batallar desde México y el yate Granma hasta su leal conducta de soldado en la Sierra Maestra, el llano y la proeza de trasladar la guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldívar, desde el Oriente cubano hacia la zona central del país, cruzando en sólo tres meses, luchando contra el sol, las lluvias, de temporales y dos ciclones, por inhóspitos lugares, ciénagas, ríos, en más de 400 kilómetros de atajos y matojos, unas veces combatiendo, otras haciendo emboscadas, otras escurriendo al enemigo.    

Junto al Che, neutralizó las tropas enemigas en la zona de Santa Clara a Yaguajay, ciudades situadas en la zona central de Cuba. Y Allí le sorprendió el primero de enero de 1959, cuando recibió la orden de Fidel Castro de acudir a rendir las tropas batistianas en la ciudad de La Habana, hacerse cargo del principal campamento militar de la capital cubana y poner orden.

Llegaba a Bayamo el 9 de junio de 1959 para presidir una concentración popular y campesina de apoyo a la revolución y a la Ley de Reforma Agraria. Era la ciudad que había visitado ya otras veces: El 20 de abril de 1958, a las once de la noche, originó un ataque a la planta eléctrica que suministraba la ciudad monumento nacional de Cuba.

La ciudad estaba abarrotada de pueblo en todas las acercas. El parque a ambos lados tenía amplia muchedumbre. En medio de todos, Camilo en su caballo blanco, con su alegre sonrisa; junto a él otros comandantes y a ambos lados, soldados rebeldes levantaban las banderas de la estrella solitaria, la tricolor bandera cubana; la de Carlos Manuel de Céspedes; similar a la de Chile; el cuadro rojo y la estrella en el centro, el rectángulo de abajo blanco y la bandera roja y negra del Movimiento 26 de Julio, con la inscripción blanca al centro M – 26 – 7 y las voces del pueblo daban vítores a la revolución, a Fidel, a Camilo, a la Reforma Agraria.

De momento, el legendario ‘Héroe de Yaguajay’, como la Historia lo calificó por mandato del pueblo, dirigió su cabalgadura hacia el sitio en donde me encontraba. Allí cerca de mí, Raquel Viga, una compañera de Escuela, tenía sostenida por una de sus manos a una niña. Camilo avanzó y le pidió que le permitiera cargarla; la alzó en brazos y la montó junto a él; luego dio una vuelta por el parque y retornó al mismo sitio. Recuerdo que le dio un beso a la niña y le pidió a Raquel que la llevase más tarde al Hotel Royalton, donde estaría hospedado. Del encuentro, Raquel aún guarda recuerdos e imágenes.

Un poco más tarde Camilo Cienfuegos Gorriarán demostraba que no solo podía combatir con las armas en las manos, sino, con las ideas. Su único discurso pronunciado en Bayamo, fue una pieza humana, de emotiva solidaridad, de consejos y adhesión sin límites a la lealtad y al sacrificio.

Recuerdo algunas frases:

“Los campesinos han de estar unidos al pueblo. Y el pueblo unido todo. Puede que existan organizaciones campesinas, que se llamen como se llamen, serán organizaciones campesinas como las organizaciones de los obreros, enclavadas en la lealtad y el honor a la revolución. Hay que mantenerse unidos a los principios de la revolución. Y todo lo que se haga se hará, siempre unidos en torno a la revolución y a su líder Fidel Castro. Que no se haga nada fuera de la revolución, que no se haga nada fuera de la lealtad a Fidel Castro”.

La voz de Camilo Cienfuegos era ronca, sonora, enérgica, apasionada. Se le veía en la tribuna dueño del pensamiento. Alzaba la voz, levantaba las manos para darle fuerza al discurso, y miraba con firmeza  a los interlocutores y buscaba, entre los que estaban con él en la tribuna el apoyo emocional. Era él, allí también un emisario del líder: Fidel.

De Bayamo dijo que sentía la emoción de encontrarse en el sitio por donde comenzó la lucha por la independencia de la Patria y justo en el lugar donde por primera vez se cantó el Himno Nacional. “Bayamo, tu historia nos llama a la unidad y unidos como Céspedes en aquel grito de independencia del 10 de octubre de 1868, mantendremos las banderas en alto, así como está en este acto, junto a la de la Estrella solitaria y a la del Movimiento 26 de Julio, porque la revolución  que comenzó por aquí en el 68 se reinició en Santiago y en Bayamo el 26 de Julio de 1953 y está en el honor y en la sangre de todos”.

Y se refirió con firmeza a la Reforma Agraria, cuya ley se había firmado 19 días antes en la Sierra Maestra:

Definió a la Ley de  Reforma Agraria como un paso de avance en el triunfo revolucionario; como un resultado de unidad del pueblo con los campesinos y los obreros, explicó que la Ley Agraria entregaba a los campesinos las tierras para el  beneficio del pueblo, para que los pobres pudieran tener lo que le correspondía y para que los ricos entregaran al pueblo lo que es del pueblo.  

Y he aquí una frase que se popularizó, y dos sentencias que se hicieron consignas, salidas de la voz de Camilo Cienfuegos, quebrantada por la emoción:

“La Reforma Agraria va, aunque caigan raíles de punta”, expresión que devino de la constante propaganda sobre todo norteamericana que pretendía desalentar a los campesinos acerca de aquella ley que ponía en sus manos las tierras en beneficio y provecho de la sociedad, propaganda que proponía miedo y terror ante una palabra que siempre estuvo acusada del lenguaje público: el comunismo.

A cincuenta años de aquel momento, mi amiga, Raquel Viga, recuerda aún en Bayamo el encuentro de su hermanita con Camilo. Y atesora algunos objetos que le obsequio el legendario Comandante para  se distrajera sus momentos de ocio infantil.

 

8 de junio de 2009

joecklouis@gmail.com 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A CINCUENTA AÑOS DE CAMILO CIENFUEGOS EN BAYAMO

Por: Joel Lachataignerais Popa

joecklouis@gmail.com  jlpopa@enet.cu

 

Era un día de mucho sol. Las calles de Bayamo tomaban ya la rutina de vivir bajo el influjo de la revolución que había triunfado cinco meses antes. En el ambiente estaba el anuncio de la presencia de Camilo Cienfuegos en una concentración que tendría lugar en la plaza de Rabí, como se acostumbraba a denominar el sitio donde se entonó por primera vez el Himno Nacional de Cuba, justo a la entrada de la Iglesia Mayor de la ciudad.

Aquel lugar tiene cerca una explanada que fue denominada como Plaza de la Revolución,  por el líder iniciador de las guerras de independencia de España, Carlos Manuel de Céspedes. Muchos le llamaban Parque de la Revolución. Y es curioso que ese término Revolución, prohibido en casi todos los ángulos de su empleo, pasara inadvertido cuando los bayameses aludían en alguna eferencia a ese lugar.

Justo frente a ese lugar se encontraba la casa natal de Céspedes, a quien se conoce como el Padre de la Patria, en la calle Maceo, en honor al Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo y Grajales. Desde allí  nace la calle General Calixto García, que permite la entrada a la ciudad desde la ciudad de Santiago de Cuba. A la plaza la rodean, entonces, las calles Maceo, Libertad, Canducha Figueredo y General García.   

Esos lugares se fueron poblando de público lentamente. Me encontraba justo frente a la casa natal de Céspedes, cuando de momento veo frente a mi aquella enorme y entusiasta agrupación de hombres montados a caballo que recordaron -  recuerdan en las fotos – los dibujos y fotografías de o los veteranos de la lucha por la independencia.

Venía Camilo Cienfuegos Gorriarán, con su pelo largo al hombro y su barba, también larga al pecho; el sombrero de vaquero terciándole la frente, un tabaco bien encendido y la alargada sonrisa que dejaba ver blancos y parejos sus dientes.

Al hombro las estrellas de Comandante del Ejército Rebelde, ganada en su batallar desde México y el yate Granma hasta su leal conducta de soldado en la Sierra Maestra, el llano y la proeza de trasladar la guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldívar, desde el Oriente cubano hacia la zona central del país, cruzando en sólo tres meses, luchando contra el sol, las lluvias, de temporales y dos ciclones, por inhóspitos lugares, ciénagas, ríos, en más de 400 kilómetros de atajos y matojos, unas veces combatiendo, otras haciendo emboscadas, otras escurriendo al enemigo.    

Junto al Che, neutralizó las tropas enemigas en la zona de Santa Clara a Yaguajay, ciudades situadas en la zona central de Cuba. Y Allí le sorprendió el primero de enero de 1959, cuando recibió la orden de Fidel Castro de acudir a rendir las tropas batistianas en la ciudad de La Habana, hacerse cargo del principal campamento militar de la capital cubana y poner orden.

Llegaba a Bayamo el 9 de junio de 1959 para presidir una concentración popular y campesina de apoyo a la revolución y a la Ley de Reforma Agraria. Era la ciudad que había visitado ya otras veces: El 20 de abril de 1958, a las once de la noche, originó un ataque a la planta eléctrica que suministraba la ciudad monumento nacional de Cuba.

La ciudad estaba abarrotada de pueblo en todas las acercas. El parque a ambos lados tenía amplia muchedumbre. En medio de todos, Camilo en su caballo blanco, con su alegre sonrisa; junto a él otros comandantes y a ambos lados, soldados rebeldes levantaban las banderas de la estrella solitaria, la tricolor bandera cubana, la de Carlos Manuel De Céspedes; similar a la de Chile; el cuadro rojo y la estrella en el centro, el rectángulo de abajo blanco y la bandera roja y negra del Movimiento 26 de Julio, con la inscripción blanca al centro M – 26 – 7 y las voces del pueblo daban vítores a la revolución, a Fidel, a Camilo, a la Reforma Agraria.

De momento, el legendario ‘Héroe de Yaguajay’, como la Historia lo calificó por mandato del pueblo, dirigió su cabalgadura hacia el sitio en donde me encontraba. Allí cerca de mí, Raquel Viga, una compañera de Escuela, tenía sostenida por una de sus manos a una de sus hermanitas… Camilo avanzó y le pidió que le permitiera cargarla; la alzó en brazos y la montó junto a él en la montura… luego dio una vuelta por el parque y retornó al mismo sitio. Recuerdo que le dio un beso a la niña y le pidió a Raquel que la llevase más tarde al Hotel Royalton, donde estaría hospedado. Del encuentro, Raquel aún guarda recuerdos e imágenes.

Un poco más tarde Camilo Cienfuegos Gorriarán demostraba que no solo podía combatir con las armas en las manos, sino, con las ideas. Su único discurso pronunciado en Bayamo, fue una pieza humana, de emotiva solidaridad, de consejos y adhesión sin límites a la lealtad y al sacrificio.

Recuerdo algunas frases:

“Los campesinos han de estar unidos al pueblo. Y el pueblo unido todo. Puede que existan organizaciones campesinas, que se llamen como se llamen, serán organizaciones campesinas como las organizaciones de los obreros, enclavadas en la lealtad y el honor a la revolución. Hay que mantener se unidos a los principios de la revolución. Y todo lo que se haga se hará, siempre unidos en torno a la revolución y a su líder Fidel Castro. Que no se haga nada fuera de la revolución, que no se haga nada fuera de la lealtad a Fidel Castro”.

La voz de Camilo Cienfuegos era ronca, sonora, enérgica, apasionada. Se le veía en la tribuna dueño del pensamiento. Alzaba la voz, levantaba las manos para darle fuerza al discurso, y miraba con firmeza  a los interlocutores y buscaba, entre los que estaban con él en la tribuna el apoyo emocional. Era él, allí también un emisario del líder: Fidel.

De Bayamo dijo que sentía la emoción de encontrarse en el sitio por donde comenzó la lucha por la independencia de la Patria y justo en el lugar donde por primera vez se cantó el Himno Nacional. “Bayamo, tu historia nos llama a la unidad y unidos como Céspedes en aquel grito de independencia del 10 de octubre de 1868, mantendremos las banderas en alto, así como está en este acto, junto a la de la Estrella solitaria y a la del Movimiento 26 de Julio, porque la revolución  que comenzó por aquí en el 68 se reinició en Santiago y en Bayamo el 26 de Julio de 1953 y está en el honor y en la sangre de todos”.

Y se refirió con firmeza a la Reforma Agraria, cuya ley se había firmado 19 días antes en la Sierra Maestra:

Definió a la Ley de  Reforma Agraria como un paso de avance en el triunfo revolucionario; como un resultado de unidad del pueblo con los campesinos y los obreros, explicó que la Ley Agraria entregaba a los campesinos las tierras para el  beneficio del pueblo, para que los pobres pudieran tener lo que le correspondía y para que los ricos entregaran al pueblo lo que es del pueblo.  

Y he aquí una frase que se popularizó, y dos sentencias que se hicieron consignas, salidas de la voz de Camilo Cienfuegos, quebrantada por la emoción:

“La Reforma Agraria va, aunque caigan raíles de punta”, expresión que devino de la constante propaganda sobre todo norteamericana que pretendía desalentar a los campesinos acerca de aquella ley que ponía en sus manos las tierras en beneficio y provecho de la sociedad, propaganda que proponía miedo y terror ante una palabra que siempre estuvo acusada del lenguaje público: el comunismo.

A cincuenta años de aquel momento, mi amiga, Raquel Viga, recuerda aún en Bayamo el encuentro de su hermanita con Camilo. Y atesora algunos objetos que le obsequio el legendario Comandante para  se distrajera sus momentos de ocio infantil.

 

8 de junio de 2009

joecklouis@gmail.com