Blogia

LAKASTAGNER

EL CARACTER DE CAMILO CIENFUEGOS

EL CARACTER DE CAMILO CIENFUEGOS

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

Yaguajay es un pintoresco pueblo situado en el centro de la Isla de Cuba. Pertenecía hacia 1958 a la provincia de Las Villas y luego de la división político administrativa puesta en marcha en 1976, forma parte de la actual provincia de Sancti Spíritus. La historia más reciente  de Cuba, recuerda la presencia legendaria de Camilo Cienfuegos en aquellos parajes y fue Yaguajay el sitio que lo colmó de glorias, por lo cual, la toma de esa localidad le dio nombre de leyenda: “El héroe de Yaguajay”. En su honor fue inaugurado un museo, en el sitio donde también figura una Plaza y un monumento donde se le ve de pie, sonriente y dispuesto al combate: el hecho ocurrió  el 28 de octubre de 1989, ante la presencia del actual Presidente cubano, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El museo conserva numerosos documentos, artículos, piezas de vestir, que le recuerdan y eternizan. Durante una visita al lugar, coincidí con un amigo de infancia de Camilo, José Antonio Pérez, quien en el diálogo con otras personas, contó anécdotas interesantes. Entra las tantas huellas de Camilo Cienfuegos preservadas en el lugar, se guarda con celoso silencio, su carácter de cubano típico y humorístico, expresado en diversas formas.

En una vitrina se exhibe una demostración de su habilidad como sastre. Para un carnaval habanero Camilo se cosió un traje, muy fino, elaborado con retazos de telas de diferentes tipos y colores.  La satírica pieza de vestir, resulta como un homenaje tributado al modo más común de vestir de los burgueses.

El texto de una carta de Camilo a sus familiares, donde se aprecia aquellos rasgos de pulcritud – tanto por su letra clara, redonda y precisa, como de la ortografía y el sentido  de sus contenidos – donde  cuenta las dificultades por las que atraviesa en los Estados Unidos, rememorando toda la propaganda que de ellos se hace y poco antes de firmarla,  afirma “…así es ese país: se los regalo con todo…”

Leí un artículo  breve, publicado en la prensa norteamericana, donde Camilo conmina a los jóvenes estudiantes a  la lucha contra la tiranía y manifiesta un pensamiento político raigal, patriótico y de proyección universal.

Hay una pequeña vitrina colocada al fondo de la instalación, de la cual nos habló la Secretaria personal de Camilo, aquella sencilla mujer a quien el Héroe para evitarse el honor de tener secretaria, le llamó siempre en modo jocoso ‘la tracatrana’ : Olga Yera.

Cuenta Olga que un día, cuando se decidió pagarle salarios al Ejercito Rebelde  y andaban analizando cuánto debía ganar cada cual, le preguntó a Camilo su opinión sobre cuál debía ser la cifra que ganaría el Jefe del Estado Mayor del Ejército – no había Ministro aún – y Camilo le dijo que dejara eso para después, restándole importancia. A su insistencia, él ratificó su decisión.

Poco después y antes de marcharse de la oficina, Camilo apareció con un cheque en las manos y se lo dejó sobre la mesa de trabajo. Estaba firmado y exhibía la cifra de CIEN PESOS.

El Jefe del Ejército Rebelde, según Camilo: debía percibir CIEN PESOS. Olga, la secretaria, sorprendida, antes de hacerlo canjear, logró una fotocopia, que es la que está allí en el Museo de Yaguajay.

 

Tal era el carácter de Camilo.

CAMILO ERA CAMILO

CAMILO ERA CAMILO

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu   joecklouis@gmail.com

 

 

 

Ernesto Guevara, es el nombre de un soldado del Ejército Rebelde, a quien su hermana menor desde pequeño, cuando apenas podía hablar, le llamó por primera vez “Tétiro”. La gracia de la nenita causó admiración en todos y jamás le dijeron Ernesto. Cuando un día decido incorporarse al Ejército Rebelde, le sucedieron cosas interesantes: Encontrarse con dos de los ‘rebeldes’ más mencionados en el pueblo, Camilo y El Che; descubrir que su nombre coincidía con el del Argentino y figurar entre los hombres escogidos para hacer la invasión desarrollada por Camilo Cienfuegos, que con destino a Pinar del Río avanzó hasta Las Villas, donde los sorprendió la victoria revolucionaria de enero de 1959.

Ernesto Guevara (Tétiro), participó en la construcción del vehículo que bajo indicaciones de Camilo fue obra de obreros azucareros y soldados rebeldes en Yaguajay, - actual provincia de Sancti Spíritus – que resultó una especie de tanque de guerra rústico, fabricado sobre un bulldozer Carterpillard, forrado con planchas de hierro, sobre cuya estructura, una vez terminado, el propio Camilo comprobó su calidad, haciéndole varios disparos, según me contó Tétiro, en su casa de La Habana, en Octubre de 1989.

El cuartel de Yaguajay estaba situado en un lugar muy difícil de rodear y había que buscar un modo de hacer rendir al chino Abón Lee, jefe de aquella plaza, quien era un soldado de carrera, de alguna ética y cierto valor. Por eso Camilo Cienfuegos ordenó esta solución. El vehículo fue bautizado por él con el nombre de DRAGÓN PRIMERO, y solicitó que allí mismo se hicieron varios similares para dotar a la tropa rebelde con aquella arma ‘poderosa’. Pero a pesar de las tres incursiones que se realizaron, con la fuerza de lanzallamas que se puso en práctica, no se pudo lograr la rendición, alcanzada sólo por la pericia y la persistencia de los hombres en el combate.

El chofer de aquella ‘poderosa arma’ fue precisamente mi interlocutor: Ernesto Guevara (Tétiro), a quien visité para que me hablara de Camilo Cienfuegos, y fue en una noche de Octubre de 1989, cuando bajo la pobre luz de un bombillo amarillento, conversamos:

“Camilo era un excelente jefe. A parte de que siempre andaba con una sonrisa en los labios, era muy exigente con la tropa: ¡muy exigente!: no vamos a ver que Camilo era juguetón y jaranero nada más: ¡qué va!: Camilo era posiblemente tan exigente y mas recto que el Che, lo que son dos caracteres distintos: pero Camilo no era fácil!...”

“Era muy humano ¡hasta con los casquitos![1] En ocasiones los tomó prisioneros y los entregó a la Cruz Roja. Hubo otros que por el carácter de Camilo, los convencía, y terminaron la guerra siendo compañeros nuestros”

Ernesto Guevara, Tétiro, evocó sus recuerdos de soldado al lado de Camilo Cienfuegos, su forma enérgica y reflexiva de proceder: “Tú cometías un error y te convencía. Yo nunca vi un compañero de la columna hablar mal de Camilo; ni Camilo hablarle en mala forma a un compañero”.

“Él tenía una cosa que yo no sé que era, porque tenía una facilidad para resolver los problemas difíciles… por eso se pierde: Fidel le pidió ir a resolver el problema de Hubert Matos y lo resolvió con esa facilidad que sólo él tenía, hasta con los enemigos más enemigos del pueblo: por esa forma que tenía de hablarle a las gentes y convencerlos”.

Tétiro participó en aquellas dos dramáticas semanas de ansiedad popular en que todos hicimos algo para buscarlo en cualquier parte. Recordó que a él le tocó un día viajar con Pedro Miret en un helicóptero, vieron por la Ciénaga de Zapata los restos de un avión, bajaron… pero no: no era el de Camilo: “… fue una búsqueda larga, infructuosa: Camilo había desaparecido”.

Ahora recuerdo a Ernesto Guevara, (Tétiro), el chofer del Dragón I, el soldado fiel, y a mi memoria viene su mirada perdida en la oscuridad de su humilde casa y sus palabras finales para mi entrevista realizada en octubre de 1989: “Camilo era Camilo”.



[1] Así le denominaban a los soldados del Ejército del dictador Fulgencio Batista.

 

CAMILO CIENFUEGOS FUE EL HOMBRE MAS POPULAR DESPUES DE FIDEL CASTRO

CAMILO CIENFUEGOS FUE EL HOMBRE MAS POPULAR DESPUES DE FIDEL CASTRO

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

A René, lo conocí. Bajo su orientación, trabajamos juntos en el periodo 1971 - 1974. Un día de octubre de 1989, le pedí por teléfono que me hablara de Camilo y me ayudara a localizar otros posibles entrevistados. Al día siguiente bien temprano nos recibió en  su oficina del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

“Conocí a Camilo en la Sierra, cuando había empezado la ofensiva del Ejército de Batista contra nosotros. Camilo había sido llamado por Fidel a la Sierra, porque él se encontraba en Bayamo – en los llanos de Bayamo – y yo llegué a la Sierra y me encontré a Camilo que estaba herido. Así lo conocí. Después, bajé para el combate de “El Jigüe”[1]

Luego de terminada la ofensiva, Fidel da la orden de bajar a los llanos para seguir para Las Villas: ahí nos despedimos y no lo veo mas hasta después del triunfo”.

René de los Santos me contó que el 6 de enero de 1959 recibió una orden del Comandante Raúl Castro Ruz, de presentarse ante el Che para cumplir una misión, éste lo envió – a su vez -  con Camilo Cienfuegos, quien ya era el Jefe del Ejército Rebelde.

“Camilo me mandó a ocupar las oficinas de la Policía Secreta de Batista, y me pidió hacerme cargo del DIER, (Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde), que luego pasó a ser lo que es actualmente el Departamento de Seguridad del Estado”.

“Camilo era una persona increíble: afable, amable, buen amigo, pero exigente”. El ya fallecido Comandante René de los Santos recordó entonces una de aquellas vivencias que demuestran el grado de responsabilidad, honestidad y sencillez de Camilo, enemigo de la corrupción y del engreimiento:

“En cierta ocasión – después de los primeros días del triunfo -  Camilo se puso a revisar los grados de su tropa y descubrió algunas alteraciones: en el acto procedió a degradar a los que sin autorización ni habérselos ganado, ostentaban insignias. Era muy exigente. Era un individuo que tenía unas características no de un militar en el sentido ese del militar burgués – por ejemplo -, él era un militar de pueblo, nato de pueblo; era muy simpático; y era un político: político de pueblo. Por eso era muy querido en el pueblo. Además, era y es, poseedor de una historia muy linda”.

René de los Santos recordó cómo un día Camilo llegó a una base y se colocó debajo de un helicóptero y subió a través de las esteras de aterrizaje y comenzó a pasearse por encima de la base, haciendo acrobacias…

Le pregunté entonces cómo lo recordaba: “Alegre, sonriente, valiente… así como era. Mira Camilo sigue siendo de verdad un ídolo. Camilo fue el hombre más popular después de Fidel. Fíjate que hasta los niños chiquiticos, quieren a Camilo: el día que se recuerda su muerte, todos van al mar a depositarle flores: Ya te digo: un ídolo igual que el Che. Es imborrable: Camilo y el Che son imborrables”

Hoy, a veinte años de aquel encuentro con René de los Santos, evoco a Camilo en su memoria también. Y lo recuerdo junto a su recta naturaleza de guerrillero, el profundo sentimiento de  admiración y pesar por la triste desaparición de Camilo, de quien finalmente volvió a repetirme, casi como para que no se me olvidara: “Te aseguro su popularidad: después de Fidel, estaba Camilo”.



[1] El Jigüe es un punto de la Sierra Maestra en la región oriental de Cuba. La referencia es a uno de los combates célebres del Ejército comandado por Fidel Castro Ruz.

AÚN SE ESCUCHA EL TAÑER DE OCTUBRE

AÚN SE ESCUCHA EL TAÑER DE OCTUBRE

 

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 

 

Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de a Demajagua, cuando los ricos, desembarazándose de su fortuna salieron a pelear, sin odio a nadie, por el decoro, que vale más que ella; cuando los dueños de hombres, al ir naciendo el día dijeron a sus esclavos: “Ya sois libres”…”, así valoró Martí el inicio de la Guerra de los Diez años por la independencia de Cuba en 1887; el mismo que con sólo 15 años cumplidos en el mismo año del alzamiento, había escrito un poema compromiso: “10 de Octubre”.

Es una fecha que aprendí a conocer desde mi casa, aún ante de asistir por primera vez a la escuela. Mi padre, Luis Felipe, maestro de profesión;  mi madre, Julia Zenaida, amante lectura de temas diversos, sobre todo de Historia y mi tío Carlos, alimentaron mis primeros años el interés por la vida del país. Así conocí a Carlos Manuel de Céspedes, y como nací y vivía en Bayamo, iba por la casa natal y frente a la edificación – destruida casi totalmente en aquella época -, estaba lo que él mismo denominó Plaza de la Revolución, donde se levanta un monumento con su figura de pie mirando al horizonte.  

En mi casa había libros donde se reproducía la imagen de aquel a quien conocemos como ‘El Padre de la Patria’, la que ilustra este texto estaba también. En uno de aquellos libros, leí por primera vez, ya estudiante de cuarto grado, una valoración de José Martí acerca de su figura, en un articulo titulado ‘Céspedes y Agramante’. Dice: “Es preciso haberse echado alguna vez un pueblo a los hombros, para saber cual fue la fortaleza del que, sin más  armas que un bastón de carey con puño de oro, decidió, cara a  acara de una nación implacable, quitarle para la libertad su posesión más infeliz, como quien quita a un  tigre su último cachorro”, y después en otra apreciación, nos  lo presenta en su más alta magnitud, entonces expresa: “… no fue más grande cuando proclamó a su patria libre, sino cuando reunió a sus siervos, y los llamó a sus brazos  como hermanos”

El 10 de Octubre de 1968, en el mismo lugar donde Carlos Manuel proclamó la libertad a sus esclavos para dar inicio a la Guerra de los Diez Años, se realizó un gran acto de masas, en el cual los ciudadanos de la provincia de Oriente, - casi todos bayameses y manzanilleros – acudieron a rendirle tributo a la hazaña. Entonces Fidel Castro Ruz, valoró la acción y dignificó a Carlos Manuel.

“…Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de aquella época, simbolizó la dignidad y la rebeldía de un pueblo – heterogéneo todavía – que comenzaba a nacer en a historia”, así precisó además que Céspedes fue decidido y oportuno, y al evaluar aquel acontecimiento revolucionario, detenido primero, por el Pacto engañoso planteado por España a los rebeldes en 1878 y firmado en el lugar conocido por “El Zanjón” y luego con la intromisión de Estados Unidos en 1898, el líder de la Revolución Cubana razonaba aquel 10 de Octubre lo siguiente: “En Cuba sólo ha habido una revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva a cabo en estos instantes”

Después en otro momento, Fidel ha dicho refiriéndose al Diez de Octubre que entonces nosotros hubiéramos sido como ellos y hoy ellos hubieran sido como entonces.

…y vivimos una larga historia emprendida en 1868. Son hasta ahora 141 años. De ellos 50 de rica victoria imperfecta, pero virtuosa, honorable, paradigmática. Desconocida por los Estados Unidos, como Céspedes dijo alguna vez que sería…

Por eso todos los días, aún se escucha el tañer de octubre en el corazón de los cubanos nobles,

 

 

 

 

 

   

EFEMERIDES CUBANAS DE OCTUBRE

EFEMERIDES CUBANAS DE OCTUBRE

Por: Joel Lachataignerais Popa

       jlpopa@enet.cu  joecklouis@gamil.com

 

En Octubre hay momentos que me colocan en reflexión de balance de la conciencia. Son fechas inolvidables. El 6, con el imborrable recuerdo del avión volado en pleno vuelo con 73 vidas inocentes a bordo; 8 – 9, con el asesinato del Che en Bolivia; el 10, con el redoble de campanas de Carlos Manuel de Céspedes para iniciar la larga lucha por la independencia de Cuba en la Demajagua; el 21, cuando _Camilo Cienfuegos detuvo la contrarrevolución emprendida en Camagüey por Hubert Matos; el 26, aquel último discurso pronunciado por el legendario Comandante de la sonrisa ancha – como le recuerda el pueblo – y luego el 28, su triste desaparición física, también en un avión evaporado.

Todo es historia. Debí anotar que el 4 de octubre de 1869, es otra efeméride que me llega cada año a la memoria: esa fecha comenzó el proceso jurídico que conocemos como ‘El Presidio político en Cuba’ firmado por el niño José Martí Pérez, quien vivió en carne propia la tortura y el vejamen con sólo 16 años sobe la piel.

Camilo muere inesperadamente. De modo trágico. Sólo sabemos que viajó de La Habana a Camagüey en misión militar ara defender la revolución recién instalada y el avión en que viajaba desapareció. No teníamos entonces recursos para poder determinar los vuelos como ahora, de haber sido podríamos haber tenido información del cómo de aquel accidente. Nos dejó su voz el 26 de octubre llamándonos a la unidad y aquellos versos de Bonifacio Byrne: “Si deshechas en menudos pedazos/se llega a ver mi bandera algún día/nuestros muertos alzando los brazos/8la sabrán defender todavía”. De él los aprendimos.

De algún modo estas efemérides están atadas al hilo umbilical del terrorismo. Porque Camilo desaparece evitando que en suelo patrio renazca, con el enemigo interno. El Che luego del combate, hecho prisionero, fue victima de la barbarie de un traidor vendido a la CIA, se sabe muy bien porque ellos se han encargado de hacerlo público.

Céspedes abrió fuego contra el terror colonial emprendido por España en tierras de América e insoportable surtidor de dolores sobre Cuba, y dejó su alerta con un revolver de seis balas contra una partida de soldados en la Sierra Maestra, épica geografía cubana donde Fidel y sus hombres le tributaron honores.

Los 73 ciudadanos del mundo asesinados en pleno vuelo, no tenían por qué morir. Unos eran deportistas felices que venían con las medallas doradas en el cuello; otros eras futuros médicos y profesionales que se prepararían en Cuba para volver a sus países con la paloma de la paz entre las manos, otros venían a trabajar por sus patrias.

Lo que duele, es saber que los asesinos están allí. Y a mi me dan vueltas en la cabeza, el descaro de los que declararon con abierto cinismo: PUSIMOS LA BOMBA ¿Y QUÉ?, como si fuera poner un adorno en el cielo; y aquella loca declaración de Orlando Bochs y Luis Posada Carriles, que justificaron el hecho diciendo que en la guerra todo es válido.

Luego pienso: Esconderse, no dar la cara, ser taimado, sucio de mente y ética, tal vez eso quisieron decir. También parece que para ellos ser cobardes, es válido. Sería un buen sinónimo para el terrorista.

CON LA IMAGEN DEL CHE

CON LA IMAGEN DEL CHE

Por: Joel Lachataignerais Popa

       jlpopa@enet.cu  joecklouis@gamil.com

 

Aquella madrugada del 1 de octubre de 1980, hacía tremendo frío en la pista aérea de Addis Abeba. Los que conmigo viajaron también lo sufrían. Algunos ya tenían la experiencia; otros como yo éramos novatos. De ese modo comenzaba mi presencia en territorio africano.

Me aguardaban agradables e inolvidables sorpresas. Llevaba en mi poder un juego de cassettes y un cilindro de cartón de medio metro, que debía entregar tan pronto llegara a mi unidad de trabajo, con un encargo preciso. Esto debió esperar una semana.

Es inolvidable para mí que llegué a la zona de Harar en la memorable fecha del 8 de octubre. A las seis de la tarde cuando el ómnibus se detuvo en la casa donde viviría el tiempo de permanencia allí, me esperaban los demás integrantes de mi equipo de trabajo, quienes rápidamente hicieron lo posible porque cambiara mi vestimenta por el uniforme verde olivo.

Aquella primera noche, asistí primero a un acto de homenaje al Che y luego a un cartel de boxeo que cerraba el campeonato de la Misión Militar Cubana en Etiopía. Al día siguiente con mi Jefe, visité la sección Política, para como se me había indicado, entregar allí el paquete de cassettes y el cilindro de cartón que llevaba, y un sobre amarillo, que era evidente, contenía papeles.

 Con la orden de esperar sentado estuve unos minutos hasta que me llamaron para informarme que los cassettes debían ser empleados esa misma tarde para difundir por alta voces un discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro, que era su contenido y recibía el agradecimiento por haber sido portador del mismo y de los afiches que – con la foto de Arnaldo Tamayo Méndez y Yuri Romanenko -  daban a conocer que Cuba  entraba en la historia de la cosmonáutica.

Cuando miro en mi expediente este instante, aprecio que todo sucedía en la fecha que recordamos siempre como el día de la muerte del Che y la real de su asesinato: el día 9. Sin saberlo, estaba entonces rindiéndole homenaje de un modo singular.

28 DE SEPTIEMBRE EN MI BARRIO.

28 DE SEPTIEMBRE EN MI BARRIO.

Por: Joel Lachataignerais Popa

         jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 

En 1960 aquel memorable 28 de Septiembre, estábamos inmersos en los primeros momentos que nos llevarían a la vida. Yo estaba comenzando a vivir. Había escuchado el 8 de enero de 1959 cuando Fidel decía que todo en el futuro tal vez sería más difícil. Y realmente comenzaba todo a ser más difícil.

Recuerdo un día en que fui a trabajar y me convocaron para una asamblea de trabajadores por el mediodía. Para mi sorpresa, el Sindicato me otorgaba un par de zapatos, teniendo en cuenta que los que calzaba estaban no rotos, destruidos. Sin embargo yo veía a otros compañeros andaban trabajando con mayores dificultades.

Los tiempos se enmarañaban entre lo que la revolución venía haciendo para beneficio de todos: Leyes que traían utilidades. Si a todos, porque las leyes revolucionarias no dicen para quien son las cosas. Sólo las circunstancias de los individuos hacen que unos sean, poco o mas favorecidos y otros no.

Aquellos que dejaron el país saqueado, que se llevaron en sus bolsillos como propiedad privada el arca nacional, los que habían sangrado calles y montes, los que plantaron sus huellas en la piel de cada hombre, mujer, niño o anciano del país, o familia, se largaron hacia la guarida que Estados Unidos les abrió en Miami y desde allí comenzaron a obrar.

Primero hablando estudipedeces, como aquel famoso parte de guerra que anunciaba a bombos y platillos que ya habían llegado y tomado el ‘puerto de Bayamo’… Claro allí en aquella zona cenagosa del Golfo Guacanayabo, donde tal vez en la original Cuba de los primitivos cubanos existiera posibilidad de navegación, hay un lugarcito que se llama así, pero por allí nadie podría avanzar en son de guerra.

Las cosas se enmarañaban. Comenzaba a reinar un ambiente en el cual la revolución - con todo su derecho - tendría que defenderse de un enfrentamiento de terror, de odio y mentira que prolifera partir de ese momento,  desde las agencias noticiosas, los discursos políticos de los dirigentes del Norte, y, en aquella concentración popular de apoyo a la revolución, citada para aquella fecha sin nombre, que pronto emergió efeméride de pueblo, hablaron a parte de Fidel, los otros líderes, incluyendo Camilo y Almeida, hombre de poco hablar .

Fidel, en un momento en que denunciaba los cobardes ataques provenientes de Estados Unidos, después de una detonación que se sintió allí y del sobrevuelo de una avioneta, en un ambiente revolucionario popular, llamó a crear los Comités de Defensa de la Revolución.

En todas las calles del país, en los poblados y barrios rurales, se reunió la gran masa de pueblo y se crearon estas fuerzas destinadas a crear un sistema de vigilancia popular nacional, que – además de servir para la guardia nocturna diaria -  ha servido para proporcionar la recolección de materias primas para la economía nacional, para convocar a las personas en disposición voluntaria y de salud quienes en todos estos años han estado donando sangre que no sólo ha servido para salvar vidas cubanas sino en muchísimos países.

Los CDR, sirvieron para hacer que las personas organizadas en ellos se alfabetizaran, para explicarle a la población las principales medidas que se dictan por la Revolución y hasta para crear condiciones para socorrer a los damnificados del ciclón más próximo. 

Todo se fue haciendo difícil. Tanto que muchos cederistas, (*[1]) tuvieron que incorporarse también como integrantes del Ejército en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Ministerio del Interior y cumplir importantes misiones para derrotar la contrarrevolución interna, antes y después de Girón cuando intentó levantar cabeza y durante aquellas incursiones que tuvieron lugar  en las montañas, y desarrollamos la Lucha Contra Bandidos.

Y hubo hombres y mujeres que permanecieron ocultas entre las filas de aquellos, como los cinco héroes que ahora están prisioneros del imperio.

Estas remembranzas y otras mas, muchas de de ellas de alegría y satisfacción,  estuvieron en mi mente este sábado 26, cuando todos los niños de mi barrio salieron con sus uniformes y pañoletas a realizar la guardia nocturna pioneril que anualmente realizan la Organización de Pioneros José Martí y los Comités de Defensa de la Revolución… Los niños de mi barrio tocaron a mi puerta con varios mensajes: el ahorro, la recogida de materias primas, la guardia de esa noche y una convocatoria para hacer trabajo voluntario…

Y este domingo 27, mi memoria corrió también cuando los niños de mi barrio hicieron quórum, con papá, mamá, abuelito, tío, en el sencillo acto por el aniversario 49 de los CDR, realizado bajo lámpara de luz amarilla que ahora ilumina parte importante de la calle donde vivo.

La Presidenta de mi CDR es Magali González, una educadora jubilada muy entusiasta, juvenil emprendedora de iniciativas, fue la conductora del acto. Ambarina Santos Xiques, distribuyó dulces, refrescos, bocadillos, y bebidas. Con sus espejuelos elegantes, ella estaba escoltada, por su hija Yudelkis y su nieta Camila, presentes; pero vinieron todos los hijos de mis vecinos cederistas, unos ya de Secundaria Básica, otros entrados más allá del cuarto grado y uno, el hijo del médico de la esquina, con apenas dos años, testigos de la Historia.

Palabras sencillas y modestas dichas por Magali y luego la biografía de Jesús Suárez Gayol, leída por su hermana Magda, la otra jubilada de educación, que ahora volvió a las aulas al llamado necesario, ella recordó el nombre que lleva el CDR. Luego vino un  final en que no cantamos la canción de los CDR: todos recitamos, como un ocasional coro hablado:

EN CADA BARRIO REVOLUCION…BARRIO POR BARRIO, PUEBO POR PUEBLO  PAIS EN LUCHA. REVOLUCION: ¡A LA VANGAURDIA VA EL COMITÉ!

Pero a mí me pidieron algo muy significativo, y quiero cerrar con estas palabras anónimas:

 

 

Ellos son revolución

 

I

Como puntas de la estrella

De mi insignia tricolor

Hoy defienden con honor

A Cuba se Patria bella.

Son luz radiante que en ella,

vivirán eternamente.

Cruzarán el fiero puente

Que los quiere amedrentar

No los harán claudicar

¡Resisten heroicamente!

 

II

 

Tony, Fernando, René,

Gerardo y También Ramón.

Ellos son Revolución,

la justicia que se ve

y son ejemplo que,

el pueblo debe imitar.

Por ellos hay que luchar,

Y defender su heroísmo

Denunciar al terrorismo.

¡Regresarlos a su hogar!

 

 

28de septiembre de 2009/

 

 



[1]  así es como se denominan las personas que forman parte de los Comités de Defensa de la Revolución-

 

HASTA SIEMPRE, BOSQUE MACIZO: PUENTE DE HONOR

HASTA SIEMPRE, BOSQUE MACIZO: PUENTE DE HONOR

Evocación a Juan Almeida Bosque.

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

         jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

Tu impronta, Juan Almeida Bosque, se me graba en la sangre. Junto a la memoria por mi padre, te juntarás siempre, Comandante.

La plata de tu sonrisa, el viento de tu espíritu impetuoso, abarcador, forjado entre la mezcla del cemento armador de virtudes en la Sociedad; leñador de fuegos encendidos dentro del pentagrama, honrador de los patricios cubanos y universales.

La bandera de tu historia crecerá en la cima del corazón de cada niño, de cada niña, para ser hermosos hombres hermosas mujeres de soles infinitos. Y cuando en la cruzada la barrera si es que puede emerge infranqueable, allí estarás, levantando la mano izquierda con el rifle y señalando con en índice de late al muro: AQUÍ NO SE RINDE NADIE y aquella palabra cubana que tenemos en el cuerpo.

Las dos Lupe, la de 1956 y la que vino después, sentadas a tu lado, cocerán túnicos de amor para repetirte siempre en marchas, himnos, sones, y por sobre todo en las canciones y boleros que describen una particular forma de sentir el corazón humano. 

José martí, aquel grande que en tus hechos se hizo monumento, dijo que hay hombres que son como los puentes, porque después habrá otros que estarán obligados a pasar por ellos.

Tu: hombre puente, estarás en mi memoria siempre, serás la imagen del cubano criollo, campechano, jaranero, en cuya palabra estaba la sencillez, la honra y la hermética energía del Jefe… con una extraordinaria forma de dirigir sugiriendo. 

Te recordaré siempre como el ciudadano, obrero, hombre sencillo que vistió los grados en su uniforme sin más pretensiones.

Hoy mi corazón canta y proclama:   HASTA SIEMPRE, BOSQUE MACIZO: PUENTE DE

HONOR!