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LAKASTAGNER

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMERO DE ENERO DE 1959

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMERO DE ENERO DE 1959 (III Parte)

(LAKASTAGNER ofrece nuevos recuerdos de aquellos días. La memoria histórica corre a nuesro encuentro en estos días y la emoción propone redactar relatos, crónicas, para colocar imágenes de lo vivido apenas con 14 a 15 años.)

Por: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

Pasó diciembre como en un despertar de una larga noche negra. Se fueron de las calles aquellos hombres vestidos de amarillo, soldados del Ejército de Fulgencio Batista, con sus miradas severas, entre los cuales figuraban también gentes sencillas que atados por la necesidad se enrolaron en sus filas.
Se fueron de las calles los vestidos de azul de la Policía Nacional, aquellos que aterraban golpeando el asfalto con sus garrotes y también con ellos desfilaron aquellos vestidos de civil que respondían al título de terror que rezaba: ‘Tigres de Masferrer’, pero no eran ni guardias ni policías, eran un grupo de testaferros que como los escuadrones de la muerte, en oficio de paramilitares, estaban prestos a derramar sangre siempre.
Los policías de barrio, la guardia rural, todo aquellos fueron desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos. Nació el 5 de enero la Policía Nacional Revolucionaria y así fueron naciendo las nuevas formas de vida.
Aquel primer día de enero, Radio Rebelde dejó de ser clandestina. Por conducto de la emisora más poderosa y una de las más antiguas de Santiago de Cuba, la CMKC, y de Radio Progreso, todo el país conoció las primera informaciones y las decisiones de Fidel Castro Ruz, como Jefe de la Revolución.
Su voz se dejó escuchar firmemente desde Palma Soriano en su llamado a la rendición de Santiago de Cuba; y llegaban las orientaciones al pueblo y al ejército.
Recuerdo perfectamente aquel llamado que resuena en mis oídos con febril actualidad y muy vigente en su manifestación revolucionaria clamando por la unidad, cuando levantaba su denuncia: ‘Al parecer se ha producido un golpe de estado en la capital de la república. Y aquellas frases viriles y firmes:”Es una cobarde traición, pretenden escamotearle al pueblo el triunfo de la revolución”.
Y aquella otra: ‘¡Revolución si: Golpe de estrado NO!’
Fidel con la misma certeza de siempre analizaba el momento y significaba en otra frase inolvidable que un golpe de estado en aquellas condiciones sólo serviría para prolongar la guerra, y llamaba a la unidad con estas palabras: ”Más unidos que nunca debe estar el pueblo y el Ejército Rebelde para no dejarse arrebatar la victoria que ha costado tanta sangre”.
La voz de Fidel, ronca, suave, familiar, enérgica, con sentido emotivo, alentador, alegre, conminate y convincente, se hacía escuchar desde el Parque Céspedes de Santiago de Cuba: “Al fin hemo llegado a Santiago.Duro y largo ha sido el,camino pero hemos llegado”
Y muy significativo aquel paralelo establecido entre el triunfo rebelde de 1959 y la victoria frustrada a los mambises a principios del Siglo XX: “Esta vez lo mambises si entraron en Santiago de Cuba”, en alusión al fatídico suceso en que la Jefatura norteamericana asentada en Santiago de Cuba, impidió que Calixto García pudiera asistir a la ceremonia en la cual España capitulaba luego de ser duramente golpeada por las armas del ejercito Libertador.
Es precisamente su irreal versión sobre el fin de la guerra cubana contra el coloniaje español. Habría que creerles que ellos fueron los que vinieron a darnos la libertad y aceptar como bueno el desempeño de las ocupaciones diversas que se sucedieron en los primeros 50 años posteriores a la derrota española.
La realidad es que el Ejército Mambí puso a España en situación difícil, en banca rota militar y económica, promoviendo le victoria. Estados Unidos – como otras veces en otros lares – aprovechó la circunstancia y abrió un periodo nefasto en Cuba que concluyó precisamente con la entrada de Fidel Castro Ruz y Raúl Castro Ruz, a Santiago de Cuba aquel primero de enero de 1959.
Despues Fidel emprendió una épica marcha a lo largo de todo el país. Allí en el parque Céspedes de Santiago de Cuba, tras su última palabra y seguido del entusiasmo abrasador del pueblo, emprendió viaje a La Habana, en lo que históricamente hemos denominado ‘Caravana de la Victoria’.
En Bayamo esperamos su llegada. Nos retiramos del lugar poco antes de que su palabra irradiara el Parque Céspedes de Bayamo. Allí, en uno de los balcones del antiguo Ayuntamiento, despues de ser anunciado por el locutor Víctor Montero Mendoza.
Fidel habló en Bayamo. No olvidaré su mensaje expresado en una tela a lo largo de la hasta entonces ‘Colonia China’. Se leía: ‘Mi saludo la Soraya bayamesa’, y debajo la inconfundible firma: Fidel Casto Ruz.
No vimos Fidel aquel día. Cansados, los niños tuvimos que ir a dormir a la casa. Hubo que esperar un tiempo más. La televisión nos iba indicando la ruta seguida por él.
A partir de entonces, la conciencia comenzó a dictar el ritmo de los principios.

29.12.08
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