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Un himno para Mandela

Un himno para Mandela

Nelson Mandela, Madiba, hijo de África: hermano de Cuba

 

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 Para cualquier cubano no resultará difícil atraer a su memoria la historia de excepción que deriva del fruto extenso de la vida de Nelson Mandela, el Madiba cantado y elevado a la categoría de padre de Sudáfrica.

Sus 27 años de prisión, me recuerdan los impactos de bala registrados en el cuerpo de bronce de Antonio Maceo; el lacerante corto tiempo de José Martí condenado a trabajos forzados en las canteras de San Lázaro; los injustos encarcelamientos de revolucionarios de Cuba y América Latina, el porte de ébano de René, Ramón, Fernando, Antonio y Gerardo.

Nelson Mandela, conquistó a su pueblo desde plena juventud. Se hizo él mismo icono frente a la Sudáfrica Blanca cómplice del imperio internacional liderado por Estados Unidos y se hizo gigante al lado de otros de su talla. Y fue así, porque se supo estrechar para bien al corazón del pueblo que le dio vida.

Por eso fue grande, y porque su estatura de amor, desinterés y transparencia, jamás discriminó. Así  su mano franca y sincera estrechó otras manos francas y sinceras; y con la misma sencillez con que creció soldado, pudo mirar a los ojos enemigos de frente para combatir y reclamar, como cuando en charla con el Presidente norteamericano, con palabra enérgica y directa, reclamó el derecho de su país a sostener relaciones con Cuba.

Porque Cuba fue, es y será, la patria amada por  los cubanos que llevó en la sangre de soldados agradecidos, el ideal que venció en Angola para la libertad de Sudáfrica  y otros pueblos de la región.

Brillante para nosotros será su impronta de estrella enlazada en su reconocimiento de amor de hermano colocado en vínculos fraternos con Fidel. El líder cubano, quien no dudó en reconocer que fue él, Madiba, quien mejor caracterizó la victoria cubana en Cuito Cuanavale.

La humanidad entera se estremece en la mejilla de cientos de miles de millones donde hay la conjunción de una sonrisa de mirada agradecida, canción de amor y lágrimas emotivas. Ha muerto Nelson Mandela –Madiba – y Sudáfrica con el mundo tallan en memorias tangibles e intangibles los símbolos del honor y la gloria.

Se me ocurre pensar, como dejé escrito en Cubadebate:

Su muere en brazos de la patria agradecida, -como dijo Martí- del modo sencillo y modesto en que tras largo penar, desaparece en la emoción de los hombres, ese espíritu de amor y paz, todo viviente ejemplo, proyecto de futuro.

Los Héroes que son Héroes del amor y la paz, del vivir y el pensamiento, luchan, combaten, mueren y viven eternamente en la heroicidad…

Nuestro amigo, Nelson Mandela – MADIBA - ya se despide para seguir combatiendo desde la gloria eterna, junto al Che, a Chávez…

Por eso,   ANTE ÉL UN HIMNO DE COMBATE EN CORO, Y EL SILENCIO DE LAS  FLORES ARROPANDO LA VICTORIA.

 

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