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DESTELLOS DE LA MUERTE DEL MAYOR GENERAL DEL EJERCITO LIBERTADOR ANTONIO MACEO

DESTELLOS DE LA MUERTE DEL MAYOR GENERAL DEL EJERCITO LIBERTADOR ANTONIO MACEO

·          El 7 de diciembre se cumplieron 113 años de la caída en combate del Héroe cubano.

·          Repercusiones de prensa y declaraciones de hombres ilustres de la época reconocieron al bravo milita cubano.

·          Hubo manifestaciones en España, Italia, Puerto Rico, Estados Unidos…

·          Máximo Gómez dijo: “es preciso seguir su ejemplo de bravura y heroico patriotismo en defensa de la Patria”. 

 

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 

Los episodios de las grandes figuras de la humanidad concluyen casi siempre convirtiéndolos en semillas del porvenir, de alguna acción humanitaria, del campo de batalla, pero siempre siendo motivos germinales de ejemplificante fórmula de hombre diverso: íconos de dignidad plena, cuando se trata de aquellos en cuya página vívida pesa la honra y la virtud.

El Héroe Nacional de Cuba, José Julián Martí Pérez, - el Apóstol -  calificaba a estos hombres como naturales; eran para él, aquellos que se entregan por entero a la causa de la humanidad, los que defienden el bien y combaten el mal, no importa donde; son  los hombres luz, designándolos así a quienes tienen en toda su virtud, la dignidad… sin dudas, de esta manera,  son enmarcados hombres como el Lugarteniente  General Antonio Maceo y Grajales.

Vistos así, en toda su magnitud, estos hombres siempre conducen a resplandores de masas y al prestigio de las plumas.

La muerte de Antonio Maceo, aquél 7 de diciembre de 1896, fue motivo de celebraciones indignas entre los colonialistas españoles, grupos de indeseables de poca ética y otros – iguales, entre ellos cubanos- anexionistas, procolonialistas y gentes de pobre espíritu. Sin embargo oficiales de honor de la España Colonial, tributaron honras al recio militar mambí.

Muy poco se ha dicho de la repercusión causada en el mundo por la muerte del Titán de Bronce, como se le conoce históricamente. Existen fotografías en las cuales se puede apreciar  a las masas madrileñas reunidas para testimoniar luto por la noticia: Estudiantes, obreros, figuras públicas d la España de entonces, le dedicaron honores.

En Italia el diputado Imbriani, se expresó en el Parlamento con palabras de elogio al General cubano Antonio Maceo, con las cuales sentenció, entre otras cosas: “... la gloria es para aquellos que mueren luchando por su causa…”, también desde Roma, llegaron a Cuba noticias de manifestaciones  estudiantiles y se inauguró un busto de Maceo en un acto en que habló el gran sabio italiano Guiovannio Bovio,  con palabras ardiente y patrióticas…

En los Estados Unidos se hizo una propuesta al Congreso para que el gobierno protestara ante  España por el crimen sobre Cuba y el pueblo norteamericano sitió consternación ante el titular del periódico The New Jornal, que anunció la muerte de Maceo, mientras otros escritos criticaron a Wall Street, por su contubernio con España...

Fueron muchos los que en América Latina y en el mundo, expresaron su dolor por la caída del Titán de Bronce:

 

El ilustre patricio, admirado por José Martí, entrañable amigo de Cuba, líder de Pedagógico y de pensamiento de Puerto Rico, Eugenio María de Hostos, valoró la recia personalidad de Antonio Maceo, su delicadeza universal,  y sobre el inesperado deceso, dijo: “A los ojos de la posteridad, que lo verá cayendo en la siniestra oscuridad de una celada, será un símbolo…”

En un análisis de la situación, Henri Rochefort, escribió en París: “Nunca vi dolor tan espontáneo…”

Hombres de honor a nombre de sus pueblos, colocaron sobre sus pechos el luto solidario por la muerte del valerosos combatiente cubano y muchos de ellos coincidieron en la opinión de que sería insustituible y que su muerte se producía en un momento cumbre, porque la revolución de los mambises cubanos,  había vencido…

Su compañero de batalla, el respetado Jefe y amigo personal, Mayor General del Ejercito Libertador, Máximo Gómez Báez, escribió una sencilla y sentimental carta a la viuda, María Cabrales, manifestándole cuánto dolor provocaba la pérdida.

Gómez reunió a la tropa en su campamento. Ordenó posición de atención,  disparos de salva y pronunció una arenga, en la que expresaba que la Patria llora la pérdida de uno d sus más esforzados defensores. Sus palabras finales pueden suscribirse aún en este momento: “Soldados: El general Maceo ha muerto y es preciso seguir su ejemplo de bravura y heroico patriotismo en defensa de la Patria”.  

 

 

[1] Todas las referencias aparecidas en este texto fueron extraídas de la obra en tres tomos titulada ‘Antonio MACEO, apuntes para una historia de su vida, de José Luciano Franco, Editorial de ciencias Sociales, Hombre y época, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1973.



 

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