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UN PUEBLO ENERGICO Y VIRIL DESPIDE A SU HEROE AMADO

UN PUEBLO ENERGICO Y VIRIL DESPIDE A SU HEROE AMADO

Fidel en Oriente en Julio de 1970

Por: Joel Lachataignerais Popa

jlpopa@enet.cu  jjlpopa@gmail.com 

 NO PODEMOS DECIR QUE EL DOLOR SE COMPARTE, eso lo dijo Fidel hace 40 años, cuando despedía el duelo de los deportistas asesinados por Luis Posada Carriles y su camarilla de criminales. Y agregó con firmeza: EL DOLOR SE MULTIPLICA, y hoy lo vemos en la práctica, nuestro dolor está multiplicándose minuto a minuto, y ese dolor nuestro emergido en silencio y paz en las calles de las ciudades, en los caminos de los campos y montañas, en el suave viajar de los ríos  y el riso de los mares, nos impregna firmeza para seguir adelante.

Y aunque las circunstancias no son las mismas, el resto del discurso me sirve para expresar lo que pienso ahora mismo.

 Los que durante más de seiscientas ocasiones intentaron asesinarlo, sentirán ahora la desventaja que la naturaleza ganó para sí. Fidel murió porque todos los seres humanos desparecen un día. Pero su muerte como vaticinó Martí, es la que se puede sufrir ventajosa y gloriosamente morir en brazos de la patria agradecida. Porque –como dijo el Indio Naborí - No pudieron los monstruos de venenos matarte… Fidel, hoy sí  podríamos decir con la misma entereza de aquella tarde, aquella frase tuya, “CUANDO UN PUEBLO ENÉRGICO Y VIRIL LLORA, LA INJUSTICIA TIEMBLA”, porque aunque ellos hoy estén brindando en el dolor nuestro por saberte muerto, en realidad los tristes buitres temblarán en su inhumana desdicha. Temblarán y morirán de espanto. Los pueblos, los pobres por los que Fidel dio su vida entera de 90 años de sacrificios universales, como él dijo de Cuba, en su último discurso, ¡VENCERÁN!

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MIS RECUERDOS DE ALBA, LA NIETA DE CESPEDES

MIS RECUERDOS DE ALBA, LA NIETA DE CESPEDES

 Alba de Céspede y Bertini, la nieta de Céspedesen plena labor intelctual


Por: Joel Lachataignerais Popa

jlpopa@enet.cu  jjlpopa@gmail.com 

 

 Entre mis recuerdos guardo como uno de los más preciados, la presencia de Alba de Céspedes Bertini en Bayamo, en los días próximos al 10 de octubre en que recordamos el centenario de aquel acontecimiento.

Efrahim Montoya, por entonces Director de Cultura de Bayamo, me convocó a formar parte de los presentes para atender a la ilustre visitante: la nieta de Carlos Manuel de Céspedes, vendría a la Ciudad Monumento y visitaría entre otros sitios, la casa natal del abuelo y la Biblioteca “1868”

Cada vez que llega esta fecha, viene a mi memoria aquella persona transparente, suave, deliciosa al tratarla, de un carácter firme y agradable.

Su entrevista nunca se publicó en la prensa escrita pero la reseña, pudo ser escuchada por Radio Bayamo, en el noticiero de la tarde.

Me contó que llevaba tiempo luchando por reunir a todos sus seres queridos en el cementerio de Bayamo, para unir todos los amores en un solo haz.

También relato que quería donar muchos artículos personales de su abuelo a la casa de Bayamo; algunas están dispersas en museos de Cuba y de otras naciones, cuando es en su casa donde debieran estar.

Entonces rememoró que había donado un cuadro que reproduce el rostro real de abuelo, “lo reconozco si lo veo, no sólo porque es él el que aparece allí, sino porque no siempre sus ojos están en el color que le perteneció. Este que doné a la casa museo de Bayamo, es el verdadero Carlos Manuel de Céspedes. YA verás cuando lleguemos a la casita…”

Allí, en la Biblioteca Pública “1868”, en una salita situada en la parte mas alta, convido a una tertulia, un agasajo de menú protocolar.

Mientras transcurría el brindis, ella contaba sus recuerdos. Mostraba ansiedad por conocer la casa del abuelo. En particular por subir a la parte más alta. “Donde me contaron que mis abuelos se reunían en las noches a mimarse, contar las estrellas y mostrarse el mutuo amor y a contarse las cuitas de las luchas independentistas… a cantar, leer poemas y admirar el universo celeste”.

Son las cosas que mas recuerdo de aquel momento. Su túnica beige, cubría suavemente el  cuerpo delicadamente delgado y sus largas y finas manos se movían a la par de las palabras y el auxilio a uno y otro comensal…

Así explicaba –por ejemplo- cómo proceder en aquel tipo de festín. Y nadie sintió herirse por la enseñanza.

Después vino el otro momento. Hubiera sido muy significativo en la noche. Pero fue en una tarde. Luego de caminar por entre el parque y admirar el monumento en que aparece el Padre de la Patria de pie, mirando el horizonte, caminamos al frente, donde se encuentra la casa natal.

Al pasar del parque a la casa, pidió que nadie le indicara donde estaba el cuadro. Ella había ordenado el sitio que debía colocarse, pues en ese lugar, era donde –según mis viejos familiares contaron-siempre estuvo.

Con avidez subió las escaleras escoltada por Montoya, personalidades de la localidad y periodistas. Tan pronto alcanzó la planta alta, se mostró conocedora e indicó “¿no es ahí, por esa puerta como se puede pasar al salón de mi abuelo?”.

Y pasamos. Entonces su rostro se iluminó y con firme celeridad se adelantó: “Ahora voy a comprobarlo”, acotó.

Se acercó a la pared situada a la extrema derecha del salón que tiene al lado izquierdo los balcones que miran a la “Plaza de la Revolución”, y con ademán delicado levantó el cuadro, miró detenidamente unos segundos y con alegría declaró:

“Ese es mi abuelo y este es el cuadro que doné. Esos son los ojos de mi abuelo, los que tantas veces me fueron descritos…”

No olvido nunca ese día, como tampoco olvido que en los días en que la mafia de Miami creaba condiciones para dejar escapar por la televisión contrarrevolucionaria su bilis anticubana, pudimos reproducir por Radio Progreso, una entrevista –cuya grabación conservo- en la cual expresó su condena a Radio y Tele Martí, por indignos instrumentos que laceran con deshonor al nombre del Apóstol de Cuba.

Al concluir la entrevista, cuando se despidió de nosotros, como para ratificar lo dicho, manifestó: “Díganle a Fidel que los verdaderos hijos de la Patria, los que llevan la sangre mambisa de mi abuelo y los demás, jamás seremos traidores”.

Otro día volveremos a hablar de Alba de Céspedes. Quien una vez, después de muerta, me hizo escribir sentimientos de crónica a sus manos, sus ojos y su inolvidable voz…

Una de las fotografías reproduce el cuadro réplica del que donó a la casa del abuelo la otra es la portada de su libro póstumo "Con todo amor".

 

 

EL COMIENZO DE UNA REVOLUCION

EL COMIENZO DE UNA REVOLUCION

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

jlpopa@enet.cu  jjlpopa@gmail.com

  Por estos días los cubanos vivimos los días post Matthew, el poderoso huracán categoría 4 que arrasó con zonas  situadas en la geografía más oriental del país. Y hemos retenido en la memoria aquellas escenas de dolor que nos deja, comparándolas con los infernales momentos en que todos fuimos novatos en 1963, azotados por el ciclón Flora, en un periplo bastante similar.

Traemos a la memoria que 53 años atrás el diez de octubre nos resultó una efeméride de ratificación de la conciencia que hoy se ratifica entre los cubanos y de modo muy especial por los baracoenses, vecinos de Maisí, las zonas aledañas el lugar histórico por donde desembarcó José Martí en 1895 en Playita de Cajobabo y toda la región de Guantánamo.

Al rememorar hoy la fecha en que Céspedes se alzó, es meritorio recordar también las palabras pronunciadas por Fidel en la noche del 10 de octubre de 1968, cuando celebramos los Cien Años de lucha. Veamos y reflexionemos algunos fragmentos de aquel discurso, que como clarinada permanente, destacan vigente determinación de firme decisión y combate:

“…nuestro pueblo conmemora aquella fecha al cumplirse cien años.  Y este primer centenario del inicio de la lucha revolucionaria en nuestra patria es para nosotros la más grande conmemoración que ha tenido lugar en la historia de nuestro país.   

¿Qué significa para nuestro pueblo el 10 de Octubre de 1868?  ¿Qué significa para los revolucionarios de nuestra patria esta gloriosa fecha?  Significa sencillamente el comienzo de cien años de lucha, el comienzo de la revolución en Cuba, porque en Cuba solo ha habido una revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868 (APLAUSOS). Y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes.   

No hay, desde luego, la menor duda de que Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de aquella época, simbolizó la dignidad y la rebeldía de un pueblo —heterogéneo todavía— que comenzaba a nacer en la historia.   

Fue Céspedes, sin discusión, entre los conspiradores de 1868 el más decidido a levantarse en armas.  Se han elaborado algunas interpretaciones de su actitud, cuando en la realidad su conducta tuvo una exclusiva motivación.  En todas las reuniones de los conspiradores Céspedes siempre se había manifestado el más decidido.  En la reunión efectuada el 3 de agosto de 1868, en los límites de Tunas y Camagüey, Céspedes propuso el levantamiento inmediato.  En reuniones ulteriores con los revolucionarios de la provincia de Oriente, en los primeros días de octubre, insistió en la necesidad de pasar inmediatamente a la acción.  Hasta que por fin el 5 de octubre de 1868, en una reunión en el ingenio —si mal no recuerdo— “Rosario”, los más decididos revolucionarios se reunieron y acordaron el alzamiento para el 14 de octubre”. 

En aquel discurso Fidel desarrolla esta tesis; explica las estrategias seguidas por los revolucionarios de entonces, fundamenta como el proceso de lucha forja al pueblo y de él salen los grandes jefes, como Antonio Maceo, Ignacio Agramonte, Calixto García, Máximo Gómez y otros; evoca la capacidad de enfrentarse al enemigo, aún cuando se propone una paz amañada en el denominado Pacto del Zanjón que destroza Antonio Maceo con su gesto de hierro y destaca cómo, de los análisis de estas situaciones emerge José Martí, como principal ideólogo revolucionario, para preparar la guerra necesaria. 

Así lo destaca: Y debemos decir que nuestra patria cuenta con el privilegio de poder disponer de uno de los más ricos tesoros políticos, una de las más valiosas fuentes de educación y de conocimientos políticos, en el pensamiento, en los escritos, en los libros, en los discursos y en toda la extraordinaria obra de José Martí.   

Y a los revolucionarios cubanos más que a nadie nos hace falta tanto cuanto sea posible ahondar en esas ideas, ahondar en ese manantial inagotable de sabiduría política, revolucionaria y humana.   

No tenemos la menor duda de que Martí ha sido el más grande pensador político y revolucionario de este continente”. 

Aquel 10 de Octubre de 1968, Fidel en profunda clase de historia de Cuba, explica las luchas de Martí por evitare que Cuba –como la América toda- caigan en manos de los Estados Unidos; cómo oportunamente los Estados Unidos intervienen en nuestra victoriosa guerra mambisa, distorsionan el camino, y al amparo de la intervención militar y de la Enmiende Platt comenzaron sin escrúpulos de ninguna índole a amañar la república y a preparar las condiciones para apoderarse de nuestra patria.

Significó cómo de modo oficial se intentó enseñar a los cubanos de la época en las escuelas que fueron los norteamericanos los que nos liberaron y promovió que realmente los que están llamados y tienen que ser los más interesados en divulgar las realidades de la historia, conocer esas realidades y esas raíces, son los revolucionarios.

El Comandante en Jefe el 10 de octubre de 1868 dignificó las luchas de los mambises contra la esclavitud y significó que aquellas luchas son tan válidas como las actuales porque si la esclavitud era una institución salvaje y repugnante, explotadora directa del hombre, el capitalismo era también igualmente una  institución salvaje y repugnante que debía ser abolida.

Hay momentos en el discurso de Fidel aquel 10 de Octubre que no podemos olvidar, porque ratifican que nuestra revolución es el resultado de aquellos gestos de 1868:

 

“Hoy nuestro pueblo se enfrenta a corrientes similares, a las mismas ideas reaccionarias revividas, a los nuevos intérpretes del autonomismo, del anexionismo; se enfrenta a los proimperialistas y a los imperialistas.  Pero se enfrenta en condiciones muy distintas”. 

“La Guerra de los Diez Años, como decía Martí, no se perdió porque el enemigo nos arrancara la espada de la mano, sino porque dejamos caer la espada.  Después de diez años de lucha, enfrentados al imperialismo, ¡ni el imperialismo ha podido arrebatarnos la espada ni nuestro pueblo unido dejará jamás caer la espada! “ (APLAUSOS.) 

“Porque la Revolución es el resultado de cien años de lucha, es el resultado del desarrollo del movimiento político, de la conciencia revolucionaria, armada del más moderno pensamiento político, armada de la más moderna y científica concepción de la sociedad, de la historia y de la economía, que es el marxismo-leninismo; arma que vino a completar el acervo, el arsenal de la experiencia revolucionaria y de la historia de nuestro país”. 

Fuimos el último en comenzar, es cierto, pero hemos llegado tan lejos como nadie.  Hemos erradicado el sistema capitalista de explotación; hemos convertido al pueblo en dueño verdadero de su destino y de sus riquezas.  Fuimos el último en librarnos de la colonia, pero hemos sido los primeros en librarnos del imperio (APLAUSOS).  Fuimos los últimos en librarnos de un modo de producción esclavista; los primeros en librarnos del modo de producción capitalista, y con el modo de producción capitalista de su podrida estructura política e ideológica.  Hemos echado abajo las mentiras con que pretendieron engañarnos durante tantos años.  Estamos reivindicando y restableciendo la verdad de la historia…”

El diez de Octubre es uno de los puntos más luminosos de nuestra Historia, esa luz que junto los caminos desde Hatuey hasta nuestros días.

 

 

 

“CICLON FLORA”: LA GLORIA DE RADIO BAYAMO:

“CICLON FLORA”: LA GLORIA DE RADIO BAYAMO:

 

Por Joel Lachataignerais Popa

jlpopa@enet.cu jjlpopa@gmail.com

Como ahora, en los días del ciclón “Flora”, la prensa estuvo a disposición del pueblo. Aunque hubo que recibir algunas lecciones, pues algunos querían tomar la noticia tan “de primer mano”, que no se daban cuenta de que la mejor nota puede sacarse del lugar de los hechos.

Durante todos aquellos días la emisora local Radio Bayamo –que acaba de cumplir un nuevo aniversario este lunes- se mantuvo en el aire. Recordemos que entonces las emisoras solamente trasmitían hasta las 9 ó 10 de la noche, y en el caso descomunal del “Flora”, todos estuvieron dispuestos a triplicar esfuerzos.

Por entonces la redacción era pobrísima: un solo redactor que se servía de los reportes de aquellos que trabajaban para órganos nacionales y provinciales y algunos aficionados que le llevaban algo al noble Heberto Carvajal Olazábal.

Por suerte, ya a Ángel Sánchez Contreras lo habían aceptado como corresponsal del diario “Sierra Maestra” y hacía sus cosas en Radio Bayamo –CMKX- donde hacía sólo dos meses me estrenaba.

Se contaba con el apoyo de Ángel Ramos, como Director y la entrañable y legendaria solidaridad de aquellos que trabajaban para medios nacionales, como Rubén Castillo Ramos, de Bohemia; Roberto Arnaldo Paneque (Robert A.), de Revolución; Rafael Lapinell Rivero de la radio nacional; Manolo D’Acosta, de el periódico “El Mundo” y un grupo de voluntarios en centrales azucareros y otros centros laborales.

Lo que pasó, para que pudiéramos mantenernos todo el tiempo “gobernando” en las ondas hertzianas del Oriente cubano, está contado así en el Capítulo titulado “Ciclón Flora y otros recuerdos”, de mi libro “Como me hice Periodista”, (Editorial Sanlope, Las Tunas 2006, pág. 25)

 

Por aquellos días el transmisor estaba defectuoso y la emisora se iba del aire por minutos.

Ante la situación de emergencia, el locutor Rolando Pacheco Reyes, mecánico y técnico de radio, dijo que él podría aún en medio de la lluvia repararlo y ponerlo al aire.

Con ese fin fueron hasta allí él y Rafael Lapinell. Pinzas y destornilladores en manos, Pacheco Reyes logró su objetivo.

Lastre se fue al transmisor, como refuerzo nuestro, a fin de cuentas era un técnico que nos ayudaría mucho.

Tendríamos que garantizarle la permanencia allí y de eso se encargaría Ángel  Sánchez. Desde allá recibíamos información sistemática.

Era increíble, la emisora, con un viejo equipamiento RCA, apenas sin atenciones técnicas, se encontraba “al kilo “, como decía él. Había confianza.

Ya era el tercero y el cuarto día.

 Empezamos a recibir llamadas telefónicas de los operadores de los transmisores de Radio Rebelde, Radio Progreso, CKMC, radicados en la periferia de Bayamo y los que estaban en Las Mercedes, en las estribaciones de la Sierra Maestra. Pedían ayuda, porque sus   emisoras no estaban saliendo por ellos, ya no tenían comunicación con La Habana y Santiago y no sabían qué hacer.

Lo único que sintonizaban era Radio Bayamo. 

/Ante tal situación, les pedimos que se encadenaran con nosotros.

El primero en llamar fue el operador de CKMC, - recuerdo su apellido, Medina -,  que se encontraba cerca del aeropuerto. Y fue el estrenado con el encadenamiento, que nos parecía lógico y útil, porque ellos no podían abandonar el puesto.

Aquél mismo día recibimos llamadas telefónicas de Mayarí, Holguín, Las Mercedes y otros lugares donde había forma de llamar. Eran personas que pedían que pusiéramos mensajes a sus familias. Y también otras llamadas para responder algunos de aquellos mensajes.

Primero recibimos una reprimenda por haber indicado el encadenamiento. Después vino una felicitación, pues se escucharon los mensajes aquellos que venían desde los lugares donde aquella loca la acción  permitió sintonizarnos.

Fuimos de las pocas instituciones que no perdieron ni electricidad, ni telefonía.

 CMKX, Radio Bayamo, fue  también  la única emisora que se escuchó en esos días.

La presencia de Lastre nos ayudó a ser, al menos por aquellos días, una emisora de todo el territorio oeste oriental.

 

MARÍA GABRIELA SERÁ HORCÓN DE LA PRIMAVERA VENEZOLANA

MARÍA GABRIELA SERÁ HORCÓN DE LA PRIMAVERA VENEZOLANA

Ella será la siembra naciente del padre

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu   joecklouis@gmail.com

Los cubanos sentimos orgullo y amor infinito por María Gabriela, la amorosa hija de Chávez –así sencillamente, porque decir su nombre (como decir solamente Fidel) ya se entiende de quién se habla, como decir Bolívar o decir Martí, o Lincoln… Víctor Hugo, Cervantes…)

Por eso cuando leemos el titular de CUBADEBATE: MARÍA GABRIELA CHÁVEZ PROTAGONIZA EN LA ONU APOYO INTERNACIONAL A VENEZUELA, el corazón late fuerte, admirando la inteligencia personal que se emerge futuro, como latir de pueblo que nace del centro del Gobierno Bolivariano que duele porque está guiado desde el timón de un chofer de ómnibus… y eso nos da también orgullo.

Y resulta muy bolivariana y martiana, como chavista y fidelista, su punto de vista honesto y sencillo, resaltado también por CUBADEBATE, en este párrafo: María Gabriela debutó en calidad de embajadora alterna de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas en el marco de esta actividad. “Estoy aquí para aprender”, ha dicho a la agencia María Gabriela Chávez, nombrada para el cargo en agosto.

Auguramos que en la dignidad de esta joven, se está sembrando el pino nuevo que será horcón de la primavera venezolana.

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El periodismo cubano tiene un pilar: Luis Orlando Pantoja

El periodismo cubano tiene un pilar: Luis Orlando Pantoja

El extenso radialista cubano Luis Orlando Pantoja Veitía

 

Joel Lachataignerais Popa  jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

La primera vez que lo tuve de frente fue en Radio Victoria de Las Tunas. El carnet de identidad – que nos unió – fue el rechazo a lo mal hecho, a las cosas superficiales y de contenido indefinido y hueco. Lo he escuchado decir frases como esta: El zapatero remendón eso es lo que debe hacer; pero qué hace alguien que no sabe jugar pelota en un equipo de pelota o que hace aquel que no pudo con un equipo de béisbol que hace en una emisora o en un periódico….

Compartimos juntos en Radio Progreso. Mis madrugadas más felices fueron aquellas que hice junto a él. Me gustaba que en la rotación llegara la semana en que iba a coincidir con Luis Orlando; inclusive, muchas veces me iba a la madrugada, para sentir su presencia.

Aquellos tiempos de 1989 a 1991 los disfruté mucho. Con él, con Julio Batista, Rafael Terry, Miguel de la Guardia, Julio Pérez, quienes con otras personas fundieron bien la columna periodística que hoy se conserva en Radio Progreso y en mucho, en cada emisión de “A primera hora”.

Siempre recuerdo con satisfacción la guerra del Golfo Arábigo –Pérsico. Estábamos los dos solos en la redacción. Veníamos siguiendo el acontecer y nos dábamos cuenta de que aquello podría estallar en cualquier momento. Es noche, mientras Pantoja fue a dejar un texto en cabina, me fui a la sala de teletipos y estaba entrando un cablecito corto que simplemente da a conocer que la guerra había estallado…

Se lo comuniqué y rápidamente vino donde estaba yo, arrancó aquel papel y con la autoridad que le invadía, pidió leerlo al aire… después nos quedamos de guardia: así fue como se inició el seguimiento noticioso de aquel acontecimiento. Fue una clase que aprendí. A pesar de mi misión internacionalista, esa fue la lección.

En otra oportunidad formaba parte de un equipo que visitaba las emisoras del centro del país. Iba con especialistas del ICRT, Pedro Díaz y Arsenio de Depestre; con Pantoja decidimos organizar un taller tomando ejemplos reales para contraponer lo bueno y lo malo. El resultado fue increíble, sobre todo para los jóvenes.

Cuando en Las Tunas estaba al frente e la Cátedra de Radio Rafael Urbino Santoya y me llegaron materiales de Luis Orlando Pantoja, para que sirvieran de ejemplo en los talleres de realización radial, sobre todo periodística. Aunque todos venían de parte suya, de él sólo venían las recomendaciones; los autores eran profesionales de la CMHW, esa planta que ha sido para él como el nido donde sus sueños velan la realidad.

 ¿Cómo negarle a este profesional de excelencia un espacio para alzar su monumento al éter desde sus memorias?

Es que Luis Orlando Pantoja es de esos profesionales que se entregan, dejan su impronta y, como lo que hacen es luminoso, trascienden: él es así, el extenso periodista de la radio cubana.

Mireya Santana: Premio bien merecido

Mireya Santana: Premio bien merecido

Todos compartimos esa alegría de Mireya

 

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

 

El placer suele repetirse muchas veces. Y tantas como formas existen para sentirlo. Ahora siento una felicidad inmensa, como si hubiese sido yo quien recibió el micrófono de la radio, cuando me entero de que esta profesional que conocí en Julio de 1989, pocos días después de que “A primera hora” diera su primer grito con Luis Orlando Pantoja al frente y secundado por destellos tales como Julio Batista, cuando sonaba en Progreso Benito Joaquín Milanés y aquel grupo de seguidores del periodismo que están aquí guardados en mi pecho.

Por aquellos días atesoraba ya 26 años en el periodismo, fundamentalmente en la Radio, y recuerdo a Mireya: una niña delgada y lista, con nervios – no de acero, simplemente nervios – y una entereza para trabajar y llegar al centro del acontecimiento que deseaba trasmitir. Milena era pequeña.

Cuando conversábamos alguna vez le dije que a lo mejor nos daba la sorpresa del periodismo en su futuro y que tenía en su mamita linda todos los libros por leer. Sus palabras breves y sencillas salen del papel, de la pantalla y caen en mis oídos.

También respiro inspiración cuando voy a escribir algo y lo hago sintiendo en mí, la voz a la que estoy pidiendo lea y diga lo que dejo escrito.

Por eso sueño con Milena el sueño de Mireya. Y regreso por momentos a la salita de Radio Progreso con Hilda, Margarita, Terry, Esperanza Hernández, Miguel de la Guardia, Salomé, Andrade, Julio Pérez, y aquella tropa de la etapa inicial de “Primera Hora”…

Muy merecido el premio radialpara esta periodista martiana y cubana.

En memoria de Sixto Batista Santana

En memoria de Sixto Batista Santana

Sixto Batista Santana: siempre alegre, enérgico, exigente

 

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

 

La primera vez que lo vi fue en la Unidad Militar del Ejército de Oriente donde cumplía mi servicio militar. El Jefe de la División, Rigoberto Rivero Rodríguez –por entonces Primer Capitán- me había pedido acudir a un encuentro de preparación política en el Centro de estudios, donde estaría el Jefe del Ejército de Oriente, en la compañía de otros oficiales de su Estado Mayor. Sixto Batista Santana, con grados de capitán, tendría a su cargo el desarrollo del seminario de preparación política.

Mi tarea era fotografiar, preparar un álbum de aquel acontecimiento y elaborar un texto para BARAGUÁ - la publicación que yo dirigía en aquella U. M. – la cual acompañé de una de las fotografías obtenidas en el acto.

Después de aquel momento pude tenerlo cerca muchas veces en las FAR, pues mi tarea estaba en la Sección Política, que el atendió en el Ejército de Oriente y después en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

De nuevo en la vida civil opude entreistarlo varias vecs como Coordinador nacional de los Comités d eDefensa de la REolución (CDR).

Recuerdo su forma gentil de ordenar una tarea o misión al subordinado, eran solciitudes acompañadas del argumento requerido para lo que era necesario realizar, por eso cuando algo no salía bien al subordinado, la llamada de atención, el requerimiento o el escarmiento, llegaba con aleccionador reflejo de conciencia - a parte del dolor que pudiera sentir el incumplidor -: se advertía el regaño pero no con la fuerza tal, porque alcanzaba el consejo.

Ello no quiere decir que “el Jefe Sixto Batista Santana”, que también era compañero y amigo, pudiera reprimir en caso necesario. La mano dura estaba muy cerca de la flexibilidad.

Lo que más recuerdo ocurrió entre Angola y Etiopía, el 1 de octubre de 1980:

Horas antes había salido del aeropuertote La Habana con el fin de cumplir misión militar internacionalista en calidad de periodista de la radiodifusión cubana; una tarea que vinculaba lo civil y lo militar y se particularizaba en la labor periodística entre los combatientes que en Etiopía apoyaban la custodia de la paz en aquella región.

En el aeropuerto de Angola aguardamos largo tiempo por la salida de la nave hacia Addis Abeba. El anuncio se hizo ya de noche. Fui de los primeros en abordar el aparato. Cuando llegué a la puerta, segundos antes de penetrar, me tomaron del brazo y me indicaron sentarme en un asiento y cuidar de que nadie pudiera sentarse en los asientos delanteros y colaterales al mío.

Me puse a leer un periódico. Estaba extrañado, me habían dado una orden y estaba tenso porque no sabía por qué. Un millón de preguntas acudieron a mi mente. Pero bueno a todos los que subían les fui indicando que esos asientos no se podía ocupar…

Cuando todos los pasajeros ya estaban en sus lugares correspondientes, subió un oficial que se detuvo frente a mi y señaló hacia los mencionados sillones aéreos, y entonces presencié con asombro que se iban ocupando por importantes figuras del país y el último de ellos fue Sixto Batista Santana, ya con grados de General, quien se sentó próximo a donde yo estaba, ya dispuesto a irme para otro lugar, pero fui detenido por dos cosas:

Primero, miré hacia el fondo de la nave y ya no había capacidad para mí. Segundo, el oficial que me había detenido al subir, me dijo, usted no ha concluido la tarea todavía: ese es su asiento, por favor siéntese.

Volví a mi periódico, con un poco más de tensión. Trajeron algo que consumí rápidamente. Entonces Batista Santana, se dirigió a mí. Hizo varias preguntas, y recordó la última entrevista realizada en Las Tunas, siendo Coordinador Nacional de los CDR. 

Su comentario sobre aquella sencilla tarea periodística, fue compartida por él hacia sus acompañantes: Rafael Francia Mestre, entonces embajador de Cuba en Angola; Raúl Curbelo, quien en esa nación africana atendía las tareas del Partido Comunista de Cuba; los Generales Arnaldo Ochoa, entonces Jefe de la Misión Militar en Etiopía y Ramón Espinosa Martín, quien viajaba a la antigua Abisinia, a tomar el mando de la representación cubana. 

A la llegada a Addis Abeba, la capital de Etiopía, el General Batista Santana pidió que me incorporaran al grupo de personas que con él iban hacia Diredawa en avión, pues en definitiva el destino final de ellos era el mismo rumbo que yo llevaba.

De modo que al día siguiente, me encontraba en el viejo aeropuerto cercano a la ciudad desde donde el vetusto aparato militar de fabricación soviética  haría la travesía. Subí a la nave con un maletín a rayas amarillas y rojas, donde llevaba algunas cosas personales y portando en las manos un largo tubo de cartón, donde portaba información para la Sección Política.

Sixto me miró y ordenó:

- Coloca el maletín allí. Y como quiera que veo que no cabes en los escasos asientos, acomódate ahí mismo en el maletín. Ya veremos en el viaje como hacemos para descansar, aunque el traslado es rápido.

Me acomodé y esperé el momento en que aquello alzara el vuelo. Tenso todavía, me sentí suspendido por el alarido del técnico ruso que subió y señalándome indicó varias palabras que sentí estaban aludiéndome. Miraba hacia uno y otro: Sixto explicaba y el ruso hablaba cada vez mas duro… y ganó él.

- Lo sentimos, periodista, dice el técnico que este aparato con nosotros, ya va saturado. Bájate, te prometo mandarte a buscar con los periodistas que están aquí de viejo. Así que espera a que mañana o pasado mañana te recojan.

- Está bien, general, de todos modos, muchas gracias, yo esperaré.

- Nos vemos acotó el General, mientras los demás, miraban con pena mi destino final.

El día 3 de octubre, hicimos un intento de viaje en ómnibus. Tuvimos un accidente sin mucha importancia. Algunos recibimos golpes en las piernas, brazos y costillas pero – como decía mi papá – “la sangre no llegó al río”. Entonces se decidió que hasta tanto no hubiese un ómnibus en condiciones, no se viajaría.

El día siete por el mediodía llegaron los periodistas del MINFAR, y me buscaron:

- Prepárese que mañana nos vamos. Vinimos a buscarlo.

De modo que tomamos carretera desde Addis hacia Harargue aquel sábado 8 de octubre de 1980, más de quinientos kilómetros subiendo y bajando montañas, admirando lugares recónditos por los que pasamos brevemente, como Arba, y comencé a tomar experiencia de combatiente internacionalista. Llegamos en hors de la tarde.

Esa misma noche concluía el torneo de boxeo de la Misión Militar Cubana en Etiopía que disfruté con mis compañeros de Radio Tatek y la presencia de aquellas importantes personalidades, que generaron –en primeros momentos y en aquél instante inicial – nuevas anécdotas que puedo contar más tarde-

Quedé complacido. Sin embargo jamás supe por qué me detuvieron a la entrada del avión en Angola, quién decidió aquello, pues aún no era el combatiente internacionalista que horas mas tarde comencé a ser.

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