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EL DIA DEL NOBEL DE LA PAZ

EL DIA DEL NOBEL DE LA PAZ

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu  joeckloui@gamil.com

 

La algarabía era tremenda. Allí estábamos todos: compactados  los brigadistas “Conrado Benítez “, los obreros “Patria o Muerte”, los que fungieron como jefes de Equipos, los Maestros Guías, los que repararon faroles y botas, distribuyeron libretas, lápices, cartillas; los que fueron inspectores, Jefes Municipales, Regionales y Provinciales; los amigos de otras partes del mundo que se nos unieron en los ‘llanos y montañas’ o vinieron a festejar con nosotros el final;  muchos de los que hasta ese día figuraron como analfabetos, iletrados o semianalfabetos; los principales líderes de la Revolución colmaban la tribuna de la Plaza y como siempre, el pueblo masivamente reunido.

El Himno Nacional arropó a todos. La llovizna, el frío, la brisa, el silencio…

Habló una joven alfabetizadora sus emociones cubrieron el espacio aéreo en miles de lágrimas hirvientes de esperanzas; el joven Ministro de Educación, doctor Armando Hart Dávalos, leyó el documento de alta significación histórica que daba por terminada la tarea: Cuba se proclamaba al mundo como Primer Territorio Libre de Analfabetismo en América.

Como en el Granma, la Sierra, Girón y muchas otras gestas lideradas por Fidel, la palabra empeñada estaba cumplida. La lluvia, fina, fría, primero tornaba fuerte chubasco y entonces se anunció su discurso, y recuerdo más o menos las palabras iniciales:

“A ustedes, y a nosotros, que nos hemos mojado muchas veces cumpliendo el deber, no nos molestan unas goticas de agua”, alegres como estábamos respondimos todos con fuertes aplausos”.

Fidel comenzó a la sazón su discurso:

“Compañeras y compañeros:

Vamos a proceder a izar la bandera con la que el pueblo de Cuba proclama ante el mundo que Cuba es ya Territorio Libre de Analfabetismo” (Aplausos) [1]

Entonces el toque ’del corneta’ irrumpió con el sonido del silencio. La tela de rojo, con el círculo blanco en el centro, dejaba ver en azul, con amplitud de varios metros de largo y ancho el soberbio enunciado: Cuba Territorio Libre de analfabetismo.

A mi memoria llegaron momentos sublimes y emotivos: las pequeñas banderas de metro y medio que todos llevábamos dentro de la mochila  para  usarla en el momento crucial del último día: Herenia Herrera, la alegre campesina que sintió la alegría de escribirle a Fidel para recodar su presencia en aquella casa humilde durante la batalla de Guisa; su esposo Francisco González González, (Pancho), con los ojos rojos conteniéndole las lágrimas; sus hijos, Francisco y Manuela González Herrera y la esposa del hijo Virgen Rodríguez.

Todos frente al bohío de tablas y yaguas con techo de palmas, desde donde podían verse aún los huecos de dos metros de profundidad dejados por sendas bombas lanzadas por un B- 26 en los días del combate de Guisa: allí mismo el día 13 de diciembre hicimos el pequeño acto: Cantamos el Himno Nacional, habló, el teniente Israel Rodríguez, joven  Jefe de la Granja Militar de aquel lugar denominado Hoyo de Pipa – donde ahora hay una gigantesca presa -  quien destacó la importancia del momento, luego izamos la bandera y yo leí mi despedida, ‘no los olvidaré nunca jamás y estaré en ustedes como ustedes en nosotros’.

Después vinieron los besos y los abrazos; el adiós. Entonces retorné a Bayamo para esperar el día del viaje rumbo a La Habana. En seis casas de mi Comité de Defensa de la Revolución se hospedaron igual número de compañeros de mi Equipo de alfabetización y juntos asistimos el día 16 al acto de proclamación de Bayamo como Territorio libre de analfabetismo. Fue así como celebré mi cumpleaños. Juntos salimos en el tren 24 horas más tarde.

Se hizo un silencio profundo. Reinaban los andares de la naturaleza y envuelta en ella, millones de emociones acaparaban el corazón de los presentes. Se escuchaba solamente la grabación del Himno de los Alfabetizadores:

“¡Cuba, Cuba:

Estudio trabajo y Fusil:

Alfabetizar, alfabetizar:

Venceremos!

Somos las brigadas Conrado Benítez

Somos la vanguardia de la Revolución

Con el libro en alto llevamos nuestras metas

Llevar a toda Cuba la alfabetización.

Por llanos y montañas el Brigadista va

Luchando por la patria,

Luchando por la Paz:

Abajo imperialismo

Arriba Libertad:

¡Cuba, Cuba:

Estudio trabajo y Fusil:

Alfabetizar, alfabetizar:

Venceremos!”[2]

 Un estruendoso aplauso sacó a cada cual del sueño momentáneo. Fidel comenzaba su discurso de aquella tarde, y todos escuchábamos, testigos de un  momento irrepetible que sembraba la sangre caliente entre las venas del pueblo:

 “Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de júbilo mayor, ningún minuto de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados.

Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así: batalla, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. Batalla que comenzaron los maestros, que prosiguieron los alfabetizadores populares, y que cobró extraordinario y decisivo impulso cuando nuestras masas juveniles, integradas en el ejército de alfabetización "Conrado Benítez", se incorporaron a esa lucha (Aplausos).

Y cuando todavía hacía falta un esfuerzo mayor, llegó un nuevo refuerzo, el último refuerzo, el refuerzo de la clase obrera directamente, a través de millares de brigadistas "Patria o Muerte" (Aplausos).Las masas hicieron suya esta lucha; todas las organizaciones de masa hicieron suya esta bandera, y solo así habría sido posible ganar la batalla.”[3]

Fidel ayudó con sus palabras a determinar la esencia y la razón de aquel día, como efeméride eterna para tributarle honores a los maestros voluntarios que fueron a alfabetizar primero en las montañas de la Sierra Maestra y todos los lomeríos de Cuba; a los que se ‘alzaron’ en Minas del Frío’ de la Sierra Maestra y ‘Topes de Collantes’ de El Escambray y se hicieron primero ‘Makarenko’ y después la larga legión de educadores que hoy contribuyen en el mundo con la tarea YO SI PUEDO,[4] a izar,  nuevas banderas.

Yo lo recuerdo como El Día Del Nobel La Paz

 

 



[1] Tomado del Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la concentración celebrada en la Plaza de la Revolución "José Martí", para proclamar a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, el 22 de diciembre de 1961.

[2] Obra del connotado compositor cubano Eduardo Saborit, autor también de otras piezas antológicas del repertorio tradicional cubano y de números dedicados al triunfo de la alfabetización, como Despertar.

 

[3] Tomado del Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la concentración celebrada en la Plaza de la Revolución "José Martí", para proclamar a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, el 22 de diciembre de 1961

[4] Cuba solidaria, ha contribuido a erradicar el analfabetismo en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Honduras, naciones del Caribe y muchos otros países, como en Sevilla – España -, con el método creado por una pedagoga cubana y cual nuevos brigadistas ‘Conrado Benítez’, cientos de cubanas y cubanos, trabajan en esas naciones.

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