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CONGRESO JUVENIL MARTIANO DE 1953 (I)

CONGRESO JUVENIL MARTIANO DE 1953 (I)

 

 

·          Jóvenes del mundo señalaron el camino

·          Enfrentando la dictadura de Fulgencio Batista la unidad prevaleció

 

Por Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu

 

 

En 1951 jóvenes holandeses dieron inicio a los reclamos de sus derechos como trabajadores  a partir de los reclamos de los juveniles obreros de la refinería de azúcar Wester, de Ámsterdam, quienes se reunieron y acordaron una proclama llamando a todos en el mundo a reclamar reivindicaciones laborales y sociales en defensa de los derechos de la juventud. Los días 21 y 22 de julio de aquel año realizaban un congreso en aquella fábrica y lanzaban el llamado a todos en el orbe.[1]

Aquel documento se hizo eco en Europa y América. Las muchachas y muchachas cubanos, liderados por los estudiantes, no se quedaron atrás y en enero de 1952 desarrollaron numerosas acciones encaminadas a realizar en 1953, como homenaje a José Martí, un congreso martiano, en el cual se plantearían las premisas para emprender la defensa de los derechos de la juventud en Cuba.

En agosto de 1952 se realizó la Conferencia Nacional por los derechos de la Juventud en Holanda, apuntando a la realización de la Conferencia Internacional que con e mismo propósito debería realizas en Viena, en 1953, con la presencia de cuantos delegaciones juveniles de todos los países, pudieran asistir.

Entre agosto de 1952 y enero de 1953, los jóvenes cubanos, encabezados por la Federación Estudiantil Universitaria, (FUE) de Cuba, desarrollaron un programa d actividades, que sirvió para denunciar el golpe de estado de Fulgencio Batista y Zaldívar, quien desde el primero momento de su entrada traidora en la vida pública como Presidente de facto, lanzó sus soldados sobre la gran masa de pueblo, principalmente los jóvenes, hasta alcanzar el baño de sangre de más de 20 mil cubanos asesinados de diferentes formas.

Los primeros jóvenes de Cuba en manifestarse públicamente en apoyo al llamado fueron los de la ciudad de Artemisa en La Habana, donde a sólo un mes de la convocatoria, dieron a conocer un llamamiento en el cual, además de denunciar el degradamiento social a que asumía la dictadura y la explotación capitalista, pedían a todos reunirse, denunciar la situación y hacer causa común en defensa de los derechos de la juventud.

A partir de entonces los cubanos comenzaron a reunirse en todas partes, para  adherirse a la proclama llegada desde los obreros jóvenes de Holanda.

El 12 de octubre de 1952, se da a conocer la convocatoria cubana para realiza entre los días del 26 al 28 de enero de 1953, el Congreso Martiano Juvenil de los derechos de la juventud.

La amplia divulgación del llamamiento provoca que los jóvenes de toda Cuba se movilicen en firme unidad, aunque aun no era de conocimiento pública la fecha en que se realizaría, y a pesar de la existencia de un bloque de prensa de carácter reaccionario, proimperialista y por ende anticubano, que frenaba las acciones de información pública acerca de aquellos propósitos populares.

Las primeras conferencias municipales de los jóvenes cubanos en preparación del Congreso, tuvieron lugar en Bayamo, en la región oriental de cuba y en los territorios habaneros de La Habana, Marianao y San Antonio de los Baños.

Las declaraciones acordadas en los encuentros municipales respaldaban  la unidad de lucha, en Marianao, por ejemplo se consignaba que la juventud se une para luchar por sus derechos mientras los bayameses dejaban sentado que solo la unidad dará a los jóvenes perspectivas de desarrollo.

De acuerdo con las condiciones propias de cada región se fueron proyectando las denuncias a los gobernantes. Desde los derechos laborales y civiles hasta las reivindicaciones sociales más perentorias y otras de orden global, familiar, de estudios  de salud, de viviendas, afloraron en los documentos que fueron aprobándose.

De ese modo fue transcurriendo el segundo semestre de 1952, en cuyo desarrollo se incorporaron organizaciones juveniles de estudiantes, religiosas, masónicas, que defendieron firmemente los reclamos que se venían haciendo; la Juventud socialista Popular, de corte marxista leninista, ofreció todo su apoyo y se vinculó también a las acciones.

El 23 de noviembre de 1952 se constituye la Comisión Gestora Nacional. En su primera reunión se aprobó por acuerdo unánime el plan de acción  se eligió la directiva de dicha  Comisión, integrada por los jóvenes dirigentes estudiantiles Léster Rodríguez, Raúl Castro Ruz, Temístocles fuentes, Eduardo Curbelo, Orlando Benítez, entre otros; la noticia tuvo significativa repercusión en los medios de prensa y radio del país.

También aprobaron los pasos a seguir y el temario que debía regir el debate del congreso, sobresaliendo en primer lugar un Programa de Derechos de la Juventud Cubana, el Juramento Martiano de la Juventud, y un informe de la comisión de glosa.  El más importare acuerdo fue denominar la reunión en homenaje al Centenario de José Martí “Congreso Martiano por los Derechos de la Juventud”.

Otra decisión importante fue la fecha, el reglamento, y la realización de una marcha de jóvenes denominada “Travesía de la Flor y la bandera”, prevista desde la tumba de José Martí hasta el lugar donde sesionara el Congreso. Todos esos planes fueron difundidos ampliamente por la prensa nacional.

Con esas premisas se realizaron en el país reuniones de todos los sectores juveniles en cada municipio y provincia.

Los jóvenes del mundo señalaron a los cubanos la ruta en aquel minuto de opresión, significando que resultaba hondamente necesario buscar una solución para que las nuevas generaciones pudieran tener presente y futuro. Para los de Cuba, nada mejor que asirse al pensamiento y la acción de aquel que aun joven cayó combatiendo por la honra, la ética y la moral, situados en un pensamiento de equilibrio universal.

De esa manera transcurre  1952 entre acciones preparatorias del Congreso Martiano y 1953 comienza con acciones en todo el país y un enfrentamiento a la cruel dictadura de Batista, que además de arremeter con fuerza y terror contra las multitudes juveniles y populares, promueve actos oficiales de homenaje al Apóstol aunque su régimen  tiene lugar ensangrentando al pueblo  

  



[1]Toda la  información contenida en el presente texto fue extraída del titulo congreso Martiano, de Odalys Sánchez Cuervo editada provisionalmente por publicaciones La Nación de la Asamblea Nacional del Poder Popular de cuba, en la Habana, en mayo de 1986.

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