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HISTORIAS DE UN JOVEN MAESTRO AMBULANTE (II)

HISTORIAS DE UN JOVEN MAESTRO AMBULANTE (II)

 

  • El 22 de diciembre de 1961, Cuba se proclamó como primer territorio libre de analfabetismo en América Latina.
  • ‘… se necesita abrir una campaña de ternura y de ciencia, y crear para ella un cuerpo, que no existe, de maestros misioneros.” [1]
  • Fidel, Fidel: dinos qué otra cosa tenemos que hacer.

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

         jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 

El 16 de abril de 1961 la prensa cubana publicaba por todos los medios – Radio, Televisión, Periódicos las noticias mezcladas de los Brigadas Corado Benítez y los cobardes bombardeos de la aviación mercenaria a los aeropuertos de Santiago de Cuba  y La Habana: los muertos eran enterrados ese día en la tarde y frente al cementerio de Colón, Fidel Castro denunciaba al mundo la agresión que traía el sello de los Estados Unidos.

Las emotivas palabras de Fidel aquel día, no se me olvidan, como tampoco fallarán al recuerdo del pueblo cubano que las ha podido trasladar de una a otra generación como juramento o compromiso  en estos cincuenta años: “Esta es la revolución socialista, de los humildes, por los humildes y para los humildes y por esta revolución socialista: de los humildes, por los humildes y para los humildes estamos dispuestos a derramar nuestra sangre...”[2]

El Ejército Rebelde, las Milicias, el pueblo todo se movilizó: Unos a la línea de combate en las arenas de Playa Girón y Playa Larga, para enfrentar al enemigo invasor; otros a sus puestos de combate en millares de puntos del país, incluyendo fábricas, talleres, granjas y escuelas… otros a custodiar los ómnibus, trenes y otros vehículos donde viajaban los alfabetizadores y hasta los alberges de Varadero, donde ya una parte de los primeros contingentes estaban hospedados y preparándose para cumplir su misión.

Ya entonces muchos jóvenes integrantes de las Brigadas de Alfabetización, estaban en sus zonas alfabetizando y precisaron defender la Patria y tomaron las armas: se conoce de muchachos casi niños, manejando las antiaéreas que llamamos ‘cuatro bocas’ y disparando sobre la aviación camuflada con banderas cubanas.

Todo el mundo sabe que en menos de 72 horas fueron derrotados; luego juzgados y canjeados por medicinas y alimentos para niños. Todo el mundo sabe que esta fue la primera gran derrota militar de Estados Unidos en América Latina.

Y mientras nos preparábamos en Bayamo. Un día de aquellos una joven, Manuela Milán, me hizo llegar un texto escrito por ella, para proponerlo como Himno de los jóvenes alfabetizadores de Bayamo:

Nosotros los brigadistas

Que venimos a enseñar

A enseñar al campesino

Que no ha podido estudiar.

Les traemos las cartillas,

La libreta y el manual

Y a todos los campesinos

Los vamos a alfabetizar

 

Aquella letra era extensa y la música concebida por la misma Manuela Milán, contagiaba. La estrofa final revelaba un anhelo de todos y establecía el compromiso:

 

Les dejamos la cartilla

La libreta y el manual

Y a todos los brigadistas

Fidel felicitará…

 

 Así llegó el día en que por primera vez viajé al Occidente de Cuba. Como los demás conocí Varadero. Tuve mis anécdotas, vivencias que se afincaron en la piel y la conciencia y ya a mediados de mayo estaba alfabetizando.

Fue en un lugar conocido por Hoyo de Pipa, muy próximo al poblado de Guisa, situado en las estribaciones de la Sierra Maestra a cuatro leguas de distancia de la ciudad de Bayamo. Era un lugar que había pertenecido a un magnate local, quien abandonó el territorio nacional.

Allí encontré a Herenia Herrera Martínez, una delicada y preocupada campesina, con su esposo, Francisco Arjona González (Pancho), diligente hombre de trabajo de campo, esencialmente ganadero, sus hijos Luis Felipe, (Pipe) y Manuela (Nené) y también Irene, la esposa de Pipe. Ellos eran mi objetivo, aunque Irene, ya sabía leer y escribir.

Allí, en aquella casa de campesinos humildes, de techo de guano y paredes de tablas de palma, se había prestado atención a la tropa de Fidel Castro en los días memorables de finales de noviembre de 1958 que condujeron al asalto y toma de la plaza militar de Guisa. Estos mis alumnos vivieron aquel momento junto a Fidel, Celia y los demás integrantes de la Columna 1 ‘José Martí’ y fueron agradecidos.  

¡Cuántos gratos recuerdos! Pero el mas grato fue cuando dos días antes de mi cumpleaños, el 14 de diciembre, pude izar la bandera de territorio libre de analfabetismo en aquel lugar, donde había sido el Jefe de Equipo de 50 brigadistas distribuidos en seis barrios. Lindo día cuando Herenia y Pancho leían sus cartas a Fidel agradeciéndoles el gesto de llevarme hacia su casa.

Y el 16 de diciembre celebraba el cumpleaños en la entonces Plaza de Rabí de Bayamo, hoy Plaza del Himno Nacional: A las 8 de la noche se proclamaba a Bayamo: Territorio Libre de analfabetismo.

Fue masivo el acto. Allí el Comandante Armando Acosta Cordero, a la sazón Primer Secretario del Partido Unido de la Revolución Socialistas (PURSC) en Oriente, trasladaba el mensaje de Fidel a las muchachas y los muchachos que vinieron de toda Cuba a enseñar campesinos en las lomas y llanos bayameses.

Al día siguiente, rumbo a La Habana.

 

 

 

 



[1] José Martí Pérez, O. C. tomo 8;  paginas 288 – 292; el artículo apareció originalmente en La América, Nueva York, mayo de 1884.

[2] Fidel Castro Ruz, discurso pronunciado en la despedida el duelo a los caídos en los bombardeos a los aeropuertos cubanos, el 16 de abril de 1961 en el cementerio  de Colón, La Habana.

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