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LAKASTAGNER

MALA COSTUMBRE

Por : Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com


La última semana de noviembre de 1958, me quedó grabada como un reflejo de película, que aún relampaguea en mi memoria. Mis hermanos y yo, a pesar del reclamo de nuestra madre de que entrásemos al hogar, nos entreteníamos en mirar, primero una avioneta Caza y luego dos aviones B – 26 que sobrevolaban en lo alto y eran perfectamente visibles desde el patio la calle de la casa.
Entonces vivíamos en la calle Pizarro número 12, - hoy Hermanos Lotty con el mismo número -, en la oriental ciudad cubana de Bayamo, Capital de la provincia de Granma; donde en aquellos momentos radicaban las fuerza principales del ejercito del dictador Fulgencio Batista y Zaldívar.
Mirábamos insistentemente. La avioneta dio dos pases primero y disparaba sin descanso.
Despues vinieron aquellos aviones grandes, negros, con dos hélices que veíamos pequeñitas por la altura y podíamos apreciar la luminosidad de los disparos.
El fuego era hacia el sur este de la ciudad, apuntando según nos parecía hacia la Sierra Maestra. Los niños tienen una apreciación de juguete siempre y las cosas las ven como imaginaciones.
Alguien informó que ‘la cosa’ era en Guisa, poblado situado a poco más o menos cuatro leguas de distancia de Bayamo.
Realmente no tengo en mi memoria cuántas veces vimos el mismo espectáculo ni durante cuántos días. Fue la Historia la que nos lo confirmó, pues se trataba del ataque que dirigía el mismo Fidel Castro Ruz con su tropa, para atrapar el poblado de Guisa y cortarle más de lo que ya tenía, el campo de operaciones a Batista.
Había una cosa significativa en aquello. Se lanzaban unas cosas que nosotros veíamos como bolsas que se encendían en el aire y llegaban por algún lugar a tierra – según nos parecía – con poco fuego.
También veíamos otras figuras oscuras que no podíamos distinguir bien. Al menos eso recuerdo yo.
Despues del triunfo revolucionario del Primero de enero de 1959, algunas personas que participaron en el combate declararon a la prensa escrita, lo dijeron por radio y televisión y, por supuesto, nos enteramos bien de lo que había pasado.
Fidel había dado la orden del tomar a Guisa e impedir que las fuerzas de Fulgencio Batista pudieran avanzar mucho mas.
En un libro publicado en los primeros meses, se contaba todo. Hubo ametrallamientos y bombardeos, lanzaron bombas de napalm... me dijeron entonces que aquellas bolsas de candela que estábamos mirando aquel día desde mi casa, era napalm o fósforo vivo.
No comprendí bien.
Aquello había ocurrió realmente fines de noviembre de 1958. Tres años más tarde me convertí en uno de aquellos jóvenes cubanos que fueron a alfabetizar.
Para sorpresa mía mi ubicación fue la casa de los esposos Francisco González y Herenia Herrera, localizados en un sitio denominado Hoyo de Pipa, a escasos kilómetros del poblado de Guisa.
Resultó que mis dos alumnos fueron de las personas que le dieron ayuda al Comandante Fidel Castro durante aquella batalla.
Al otro día de mi llegada, despues de presentarme sus hijos, Herenia pidió que la acompañara junto a un combatiente del ejército Rebelde, pues quería enseñarme algunas cosas que había en aquel sitio.
Reol, el joven integrante del Ejército Rebelde que iba con nosotros, se introdujo dentro de un hueco en las cercanías del patio del bohío de los campesinos que iba a alfabetizar. El hoyo tenia poco más de dos metros de profundidad. Cuando bajé yo, me resultaba difícil poder ver la superficie.
Me explicaron que eran dos huecos de bombas lanzadas allí por un avión B – 26 en aquellos días de combate. Y en el entablado de la casa se podían ver las huellas del ametrallamiento.
Les conté mi recuerdo. Y me preguntaba de qué manera era aquello si los que estaban tirándole balas estaban a mas de dos kilómetros de allí. Aún era muy joven para comprender, aunque ya empezaba a ver ciertas cosas por la prensa.
Con el paso del tiempo, los años me fueron dando una información más clara.
Vinieron las dictaduras de América Latina y El Caribe, Trujillo, Somoza, Pinochet, empecé a conocer el caso de Israel, los Saharahuis luchando por la independice, la Agencia Central de Inteligencia y la USAIC, y la famosa escuela de militares que enseñaba cómo defender las naciones y los gobiernos, de modo muy especial en los Estados Unidos.
Me tocó trabajar en el Servicio Militar en el control noticioso de lo que iba sucediendo día a día en Vietnam y posteriormente, como redactor de prensa, en uno y otro lugar donde he trabajado, llevar casos muy curiosos, como las invasiones a Panamá y a Granada.
Y, un final, que no es realmente lo último que pueda decirse, sino una especie de final a este relato, es que la mejor lección de aquello me la dio W. Bush cuando precisó su concepto de que ciertas cosas que ocurren desde los aviones de guerra se denominan (fríamente) “DAÑOS COLATERALES”, porque las personas, los objetos, están en el lugar equivocado en el momento equivocado y que son errores...
Es lo mismo que hacía Batista y lo que hicieron Somoza y los demás tiranos...
Malas costumbres.
Los tiranos, tienen, malas costumbres.

Noviembre 29 de 2008.


AMELITA QUIERE SER...

AMELITA QUIERE SER...

Por : Joel Lachataignerais Popa
joeklouis@gmail.com
Foto: Malena Mendoza Martínez

Amelita Francis García Mendoza, cuenta solamente 3 años y ya es todo el orgullo de su familia, la admiración de amigos, vecinos y atracción de otros, como yo.
La conocí en una visita a mi familia de Bayamo, capital de la provincia oriental cubana de Granma.
Es una pequeña de pelo castaño bien claro, casi amarillo, ojos vivos, de eso que cambian de color de un lado a otro, de hablar claro, preciso y seguido, ella está en constante movimiento y a la par de sus avatares infantiles, mostrando una proyección que llama la atención de todo en torno suyo.
Cuenta su mamá, Malena Mendoza Martínez, (una joven doctora en Ciencias de la Salud Animal), que desde hace dos años, su pequeña la tiene pensando muy bien en el futuro.
Me perece que el pensamiento está mas que justificado, pues Amelita, como le dicen padres y abuelo, amigos y vecinos, tiene la facultad de encontrarse a sí misma con una idea de las artes.
Ud. amigo lector me dirá que todo niño a esa edad hace cosas parecidas, pero en este caso está la particularidad de una niña que se proyecta y expresa una idea de esa perceptiva. En el baile, en el dibujo, en el canto.
Sus dibujos, trazados de todo niño de la edad, tienen títulos, y cuando canta las canciones que dedica mamá y a abuelita, llevan implícito un mensaje que define una idea espiritual.
Amelita es muy decidida, alega con sano apego, la cariñosa mamá, mientras sus ojos manifiestan un apoyo a las palabras.
Me muestra casi un centenar de dibujos que ha ido ‘archivando’ para mostrárselos a ella cuando crezca. Le hago notar que es casi seguro que recuerde algunas cosas sin necesidad de que le hagan mirar el pasado.
Mientras voy mirando casitas típicas de esas que cada niño pinta, con las paredes, puertas y ventanas y sin que se le olvide la lámpara colgada del techo y alguna que otra silla y una mesa servidas para comer...
Y en cada esquina, círculos y rayitas más alargadas con un punto final, representan lo que la niña misma define como ‘la firma’
Veo dibujos de paisajes, palmas, ríos, mariposas, y el clásico encuentro de rayas y círculos donde aparecen mamá, papá y todos los demás. Y le pregunto, me dice que no dibuja la escuela porque ella no va todavía.
Un diálogo con Amelita es una diversión entre el saber infantil, la pretendida experiencia del saber de los mayores, el recuerdo de la niñez ya perdida pero subyacente y la aspiración que todo padre, tío, tiene sobre los que vienen detrás.
Ella cuenta sus entornos y le agrega sus fantasías, como al decirme que ayer fuimos a jugar y dibujamos junto y mañana volveremos otra vez. Ya los niños no te cuentan el presente en pasado y el pasado en presente... no son los niños de mi época que decían: ‘Mañana fui a ver a mi abuelita’.
Esos tiempos – por lo menos en Cuba, (¡Ah! y Nicaragua y Bolivia y otras naciones más) - se quedaran atrás desde que los pocos viejos que no sabían leer ni escribir, aprendieron, para que los niños despues pudieran aprender mejor con ellos mismos.
No sabe todavía lo que ella será cuando ‘sea grande’, pero Mamá Malena en secreto me dice que ya ha manifestado ser como mamá y tía, una doctora.
Y hay una belleza en la pequeñez de Amelita que se percibe rondando la de su madre querida y eso también cimienta un porvenir que está escrito en las leyes del país y en el corazón de la familia.
Participó en un concurso de canto en El Piano Bar, establecimiento de recreo situado en el paseo central de la ciudad Monumento Nacional. Al terminar aquel certámen, el jurado determinó otorgarle el Primer Lugar.
El Carnaval de Bayamo 2008, convocó un concurso infantil y allí también estuvo el talento en ciernes de Amelita, para arrancarle a otra niña el primer lugar, también en canto.
Ganó otro premio en una convocatoria sobre lecturas de la Edad de Oro. El libro que recoge los volúmenes de la revista del mismo nombre, editada por José Martí hace algo más de un centenario.
Lo que tengo que contarles de Amelita no es poco. En los matutinos del trabajo de su mamita, ha dicho poemas de José Martí, el Héroe Nacional de Cuba y de América Latina.
Pero tanta riqueza en un cerebro de solo tres años, tiene, a parte de un sistema educacional que está diseñado para eso, la permanente constancia de la familia, fundamentalmente de mamá Malena, cuyo talento y decisión, brillan en cada trazo que Amelita realiza para decirnos:
- Mira este es el sol, esta es mami, este es papi... y este eres tú.



QUESADA KINDELAN: PERIODISTA A TODA COSTA.

QUESADA KINDELAN: PERIODISTA A TODA COSTA.



(Valoracion en homenaje a un periodista cubano que hace historia desde su provincia todos los dias. El profesional como lo vemos, su impronta y las experiencias que se deben recoger )


Por : Joel Lachataignerais Popa
jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com
/ Foto Miguel Diaz Nápoles



Cumplir algo más de sesenta años y casi la mitad dentro de una profesión, en argot de buen cubano equivaldrá a decir que es un buen average. Algo así se puede decir de Luis Manuel Quesada Kindelán.
Este periodista cubano, nacido en la provincia de Las Tunas, a poco más de 500 kilómetros de La Habana. Surgido de filas humildes de la población tunera, Luis Manuel atesoró el periodismo en su juventud, colaborando con publicaciones locales desde su misión original de oficinista de una dependencia del Ministerio de Justicia, hasta acariciar directamente esta profesión en el periódico ‘El trabajador’, donde trabajó y desempeñó un rol de importancia.
Allí escribió crónicas, comentarios y editoriales. Un maestro cubano del periodismo, radicado en Las Tunas, Rossano Zamora Paadin, de quien aún la Historia debe un extenso quehacer, fue su mas cercano instructor, devuelto por Kindelán en fidelidad y estricto cumplimiento del deber profesional.
Alto, extremadamente delgado, silencioso y de lento andar, Luis Manuel Quesada Kindelán, se ha forjado en sí una trayectoria que le marca el tiempo de cada día. El trabajo para él es lo primario; el respeto, la responsabilidad, el cumplimiento exacto y estricto del deber.Hay que ser organizado y serio. Un horario fijado, ya sea en la redacción o en la convocatoria de un ministro, un gerente o de un simple trabajador, tienen para él la prioridad.
En periodismo hay que ser muy responsable, muy serio, no caben inventos y en eso los de mayor experiencia tienen que ser muy exigentes consigo mismo, para que los que vienen detrás tengan buen camino a transitar: estas son ideas de las cuales hemos podido conversar con Quesada.
Un vestir con toda la modestia y humildad y una gorra de pelotero, un lápiz, su grabadora y un papel o libreta de notas, indican que siempre está preparado para hacer su obra diaria.

Desde la década de 1960 Luis Manuel Quesada Kindelán labora como periodista de la radio en Las Tunas. Ha estado centrado siempre en el seguimiento del desempeño de la actividad económica de mayor tradición del país: la zafra azucarera. Podría decirse que con el concurso de su esfuerzo, resultará posible escribir la historia de ese sector laboral en Las Tunas.
Por su destreza han pasado todas las hazañas agroazucareras. Desde cada inicio de zafra, hasta las etapas de reparaciones; desde la muerte del tiempo muerto, hasta el mayor desempeño del central tunero ‘Antonio Guiteras’, desde las nacionalizaciones de los centrales, hasta los desaciertos de la zafra de los dei millones, o las decisiones más tristes realizadas en el sector por la revolución al inicio del presente siglo, cuando fue necesario cerrar un grupo importante de industrias, entre ellas el ‘Argelia Libre del Municipio de Manatí.
Fue aquel instante en que el Gobierno revolucionario analizando la situación internacional de precios, desarrollo, y crisis económicas, determinó rebajar el numero de centrales azucareros en todo el país y también el número de caballerías a sembrar de caña. Sería, fue, es doloroso aquella medida, pero necesaria. Luis Manuel lo sabe. Así lo comentó en su momento.
Quesada, como respetuosamente le llamamos, Ha trabajado todos estos años como reportero de la zafra principalmente y es, de hecho un especialista en la materia. Cada etapa de la producción de azúcar, cada central, practicamente cada palmo de tierra tunera dedicada a la caña, es de su conocimniento y son muchos los nombres que han pasado por su pluma.
Pero Kindelán es también un artífice del cronicar. Se le ha visto comentando deportes, entrevistando un artista de reconocido curriculum; reportando actividades juveniles e infantiles.
En su haber tiene además, el seguimiento de la actividad del Partido Comunista de Cuba, en todo sus congresos, y procesos electorales del Poder Popular.
En su grupo de trabajo en la emisora provincial CMLL, Radio Victoria de Las Tunas, Luis Manuel Quesada Kindelán es una especie de guía al que acuden jovenes y avezados; unos buscando experiencia y otros consultado conocimientos.
Y aunque utilice el micrófono para su actividaad, con voz opacadaa por la honestidad, muy pocas veces se le escuchará relatar memorias propias, de aquellas vividas en la niñez humilde o de las otras que le llevaron como miembro de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, a las montañas de la Sierra Maestra, donde su trayectoria emergió cimiento del hombre que es hoy.
Tampoco su palabra busca asiento común donde su capacidad no es posible, en toda su humanidad cabe la ética como lámina para defenderse y defender a los demás.
Es quizás uno de los más antiguos periodistas de la radio en Las Tunas, motivo por el cual se le conoce como ‘el decano’. Una reliquia. Su condición de hombre y profesional respaldado por su incondicional modestia que no reconoce ni proclama lo que es, y esto lo signa incapaz de creerse lo que no le corresponde.
Su silencio le permite hablar mejor entre las teclas de la máquina de escribir, las computadoras, los razonamientos reflexivos de un comentario, o en las crónicas.
Así la población disfruta de sus textos en Hablemos de, el programa informativo de cada mañana en Radio Victoria,(1590 kc o 94,5 mhz y por la Internet en audio real) también en el Noticiero Impacto, a las 5 y 30 de cada día.
interesantes son las crónicas costumbristas que publica en el espacio ‘Domingo con mi gente’, que permiten rememorar el pasado de Las Tunas, o en Las Estampas que regala cargadas de profundo simbolismo de identidad territorial.
Ahora el movimiento sindical de la provincia lo ha designado Vanguardia Nacional del sector de la Cultura. Y eso es un orgullo para los periodistas de la provincia de Las Tunas, para los trabajadores de la Radio y en particular del sector de la cultura.
Estoy pensando desde la primera letra de este texto en su esposa, Micaela Quintela y en sus dos hijos y nietos. La familia creada a su forma: en la más sencilla y armónica humildad.
Le conozco desde antes de venir a vivir a territorio tunero, hace 30 años. Por eso cuando la Unión de Periodistas de cuba decidió en 2006 designarlo para el Premio Periodístico Por toda la vida, en el territorio, sentí la más grata impresión.
Como tal, valen los hombres, que sin mirar ni esperar; sin preguntar y aspirar, son capaces de subir montañas aún a costa del sacrificio propio. Luis Manuel Quesada Kindelán, es como un túmulo al silencio respetuoso de los que saben que haciendo se llega más lejos.







Enviado Especial por casualidad.

Enviado Especial por casualidad.

Por Joel Lachataignerais Popa

Como cualquier periodista anhela una buena noticia. Siempre tuve el deseo de tener entre mi agenda la posibilidad de enviar a los periódicos y emisoras en las cuales escribía, algo relacionado con el Che.Esta anécdota rememora una de las últimas ocasiones en que el Che Guevara visitó mi ciudad natal, Bayamo, en el Oriente de Cuba. Debió ocurrir en octubre de 1964.
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Un periodista no puede pensar que su trabajo está limitado por áreas, espacios y tiempo. Siempre hay preferencias. Puede gustarle mas ser reportero o redactor, hacer comentarios que noticias, trabajar en los medios escritos que los aéreos, hacer su actividad de día que de noche, de lunes a viernes que el sábado. Un periodista no tiene ni horario, ni tiempo fijo de accionar en sí mismo. Usted desconoce cuando va a tener que actuar y debe siempre estar listo para ir al combate..
Un día de octubre de 1964 ocurrió una noticia de las que se esperan y que pueden convertirte en testigo de la historia, aunque toda noticia está relacionada con la historia, pero no siempre se siente tan cerca estarla tocando. Ciertamente la había acariciado una vez, en 1960, cuando la Juventud convocó a un acto de masas en el stadium o un sitio similar, para el juramento de las Milicias, y por razones familiares no pude asistir. Entonces delegaron esta tarea a otro compañero. Tuve que lamentarme cuando mis compañeros vinieron a contarme de la presencia del Che.
Esta vez fue diferente. Me avisaron para que estuviera presente. Fui conociendo todos los lugares que él visitaba. Cuando llegaba, ya se había ido. Parecía un juego a los escondidos, o una carrera maratónica, encuéntrame si puedes. Como habíamos aprendido que toda tarea se debía cumplir pase lo que pase, y la misión era acudir a los lugares señalados, pues continué hasta el final de la tarde, en que una llamada telefónica me salvó de continuar de un lado para el otro. Juan González, Segundo Secretario del Comité Regional del Partido Unido de la Revolución Socialista y Narcés López Vázquez, Primer Secretario en el Municipio de Bayamo, interesados desde el primer momento en que notificaron el programa de recorrido, y me habían dado un lugar para recogerme adonde llegué tarde, no sé si fue por efecto o por defecto, ¿Sería que llegué antes o después del momento en que se adelantó todo?. Lo cierto es que volví a perder la oportunidad de ser testigo presencial de un acontecimiento donde estuviese el Che y me quedaría con las imágenes un tanto lejanas de su figura levantando las manos para saludar la multitud de cien mil alfabetizadores, cuando pasábamos frente a la tribuna de la Plaza Cívica, en La Habana.
En realidad me pidieron que hiciera una nota de aquello para Radio Bayamo. Con la comitiva vendrían periodistas de La Habana y de Santiago y entonces haría lo del Regional Pero he aquí que nadie vino. El visitante andaba solo sin periodistas. Desde Santiago pidieron que urgente pasara los datos para el “Sierra..” Y, me consideré entonces enviado especial, a quien aquellos dos testigos presenciales de todo el recorrido contarían lo acontecido. Ya había visitado algunos lugares donde el Comandante Guevara había estado y tenía vivencias interesantes, más no las que traían Juan y Narcés.
Por ejemplo, en la fábrica de Refrescos MATERVA, al comprobar la situación de la calidad del producto y que no se estaba haciendo refresco de aquella marca, que tiene su base en el MATE, llamó la atención sobre el modo en que los dirigentes debieran actuar cuando les faltan materias primas y elementos para alcanzar la calidad. La calidad se busca poniéndose todos al lado de la producción y la materia prima, buscándola, a lo mejor en la Sierra Maestra cubana, que tiene tantas vegetaciones, aparece un monte de MATE, y no tenemos que sufrir que no nos envíen desde la Argentina esa materia, porque entonces la tendríamos aquí.
Tuve el testimonio de la visita a la fábrica de Tabacos Moya, que estaba muy cerca de la de refrescos, a través del administrador, quien había estado en la Sierra una parte del tiempo junto al Che. Contaba que se sentía nervioso de saber que lo iba a tener cerca de nuevo, y que como estaba de Ministro de Industrias, sería diferente a los momentos de guerrilla, porque alzado, casi no tenía que ver con su


persona, pero ahora el Comandante estaba en el mismo negocio. Pues cuando llegó a la fábrica, el Che se sintió muy alegre de tenerlo allí, le hizo varias preguntas que pudo responder con seguridad y entonces el Jefe le recomendó algo que era una constante: estudiar, lo único que salva es saber las cosas, tienes que estudiar.
A la salida de la oficina para ir hacia el salón aquél donde se respira más nicotina que aire, el Che recibió un aplauso de todos los trabajadores y uno de ellos, a nombre de los demás, se le acercó trayéndole un mazo de tabacos que él rechazó enseguida y le pidió que le enseñara como se manejaba la maquinita de envolver los tabacos y acto seguido se sentó a la meseta chaveta en mano. Minutos mas tarde el Che tenía su medio mazo hecho, sonrió con uno de ellos en las manos y argumentó: Este sí me pertenece porque salió de mis manos, mi sudor y mi responsabilidad. No obstante quedaban allí mas tabacos hechos por él, por lo que los más cercanos a su mesa de trabajo le ofrecieron que los levara consigo. Entonces, medio en serio y medio en broma, pero con energía, según me contaron aquellos trabajadores, el Che expresó que no era lícito hacer aquello y que le estaban sugiriendo robarle al estado sus bienes, y los trabajadores tienen el deber de salvaguardar al estado produciendo muy cuidando sus producciones.
Higinio Berro, uno de mis compañeros de la UJC, era el Secretario General de la organización juvenil en la fábrica de leche condensada, (productos lácteos, como ya se le denominaba), y estuvo presente en la estancia del Che en aquella la más antigua industria de la ciudad de Bayamo.. Allí visitó los talleres, recorrió el área de producción, dialogó con los principales dirigentes administrativos y políticos, y al salir, los dirigentes de los trabajadores le invitaron a un trabajo voluntario: bromeó diciéndoles, parece que ustedes nada mas esperan a que uno venga para hacer trabajo voluntario. Miren, ahora no puedo, hagan el suyo que yo vuelvo. Y ya justo en la puerta, Higinio le ofrece su mano porque Che había preguntado por el trabajo de la juventud comunista, le explicó lo que se hacía y aprovechó para decirle que el estelar lanzador de los equipos Cuba de pelota, Manuel Alarcón (El cobrero), quería saludarlo. Y allí estaba la estrella del box, el vencedor de tantos y tantos episodios en Cuba y fuera de Cuba. Che le tendió la mano a la vez que preguntaba:
- ¿Dime, estás estudiando?. Imagino que tú que generas tantas glorias estarás en las aulas del seguimiento y la superación obrera....
A la salida, el legendario rebelde argentino-cubano, había comprometido a todos a seguir estudiando y a Manuel Alarcón, con la siguiente frase:
- Yo admiro cada lanzamiento tuyo para ganar un juego para Cuba. Ahora quiero admirarte ganado en la pelea de los estudios, entonces el saludo tendrá un mejor sabor...

Y salió del edificio aclamado por los trabajadores.

Habían visitado una granja que estaba situada en el oeste de la ciudad de Bayamo, la”Hermanos Lotty”, y el regreso se hacía en varios vehículos. Uno de ellos se detuvo por una rotura. Era en el que viajaba el Che. Juan González y otros compañeros le propusieron cambiar de vehículo infructuosamente, e igual le sugirieron dejarlo y que otro compañero lo ocupara hasta que llegara un técnico, a fin de cuenta ya faltaban como dos o tres kilómetros para llegar a Bayamo. Se negó también inquiriendo que fueran delante, que él los alcanzaba en Bayamo. No era posible dejarlo. Entonces un grupo se fue a buscar un mecánico para mandarlo al lugar, mientras otro grupo hizo caso omiso de sus apelaciones de irse...Che recogió su camisa al codo y puso mano a la obra impidiendo cualquier apoyo que no pidiese. Un rato más tarde, cuando ya se veía que venían los que debieron traer un mecánico, Ernesto se levantó con rostro triunfal... y pudieron seguir adelante.
En la entrada un kilómetro o dos después del cementerio se aproximan a un sitio conocido en Bayamo como La Guariana, donde estaba un vehículo de alquiler de aquella agrupación de choferes que pertenecía a una organización llamada ANCHAR (Asociación Nacional de Choferes de Alquiler), creada para hacer frente a los que trataron de frenar el sistema de pasajes por taxis. Este hombre estaba tratando de poner en marcha su carro, pero no podría pasar más nadie, cuando la comitiva llegó al lugar. Entonces el desesperado chofer le pidió al “compañero oficial”que por favor “le diera un empujoncito”.Por supuesto, aquél oficial retrocedió un poco, colocó su defensa delantera junto a la de atrás del trastornado carro de la ANCHAR, lo empujó suavemente, se produjo la arrancada y el hombre abrió paso para esperar y demostrar que estaba agradecido...Muchas gracias dijo el hombre, al tiempo que de nuevo perdía la arrancada, pues no imaginaba que el Che alguna vez le hiciera ese favor. Tuvo que volver a buscarse otro “voluntario”.
El colofón de la visita fue una reunión en la que el Che explicó el propósito de construir en Bayamo una textilera, que daría trabajo a más de quinientas mujeres, y que de ser posible tendría alrededor suyo las viviendas, el círculo infantil, la escuela y todas las facilidades sociales. La idea, era reunir toda la producción de kenaff en esa industria nueva, teniendo en cuenta que Bayamo es el centro de todos los sitios orientales en que se siembra esa planta, que la hay en Holguín, Las Tunas al sur y el centro y este de la ciudad Monumento. A los compañeros del PURS y del Poder Local ( versión originaria del Poder Popular , surgida de la Junta Central de Inspección Ejecución e Inspección, JUCEI), el Che les dio indicaciones de todo lo que se debía hacer incluyendo la divulgación.
El periódico Sierra Maestra, publicó en su primera plana el siguiente titular:

CONSTRUIRÁN EN BAYAMO IMPORTANTE TEXTILERA.
- Dará empleo a más de 500 mujeres.



(Tomado del libro: COMO ME HICE PERIODISTA)

Autor: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

De cómo Nicolás Guillén escribió 'Che comandante amigo'

De cómo Nicolás Guillén escribió 'Che comandante amigo'

POR : Joel Lachataignerais Popa.
joecklouis@gmail.com

Cuenta Nicolás Guillén, que encontrándose de paso por Buenos Aires, la hermosa capital argentina, en un día de 1959, recibió una llamada telefónica del director del semanario PROPOSITOS, EL SEÑOR Leonidas Barletá, quien le proponía escribir una crónica o un soneto como homenaje al Che Guevara, atendiendo al rápido prestigio alcanzando por el argentino en Cuba. El tiempo era corto, pues debía darle la nota al periódico esa misma tarde, pero el soneto salió. Fue la primera vez que escribió algo dedicado al Che: “COMO SI SAN MARTIN QUEMANTE LA MANO PURA / A MARTI FAMILIAR TENDIDO HUBIERA, / COMO SI EL PLATA VEGETAL VINIERA / CON EL CAUTO A JUNTAR AGUA TERNURA, / ASI, GUEVARA DE VOZ DURA, / BRINDO A FIDEL SU SANGRE GUERRILLERA...”

Nicolás recuerda que fue un éxito. La prensa rápidamente lo divulgó, principalmente las agencias cablegráficas nortemaricanas; no tanto por lo que realmente significaba el Che, sino por aquello de resaltar que entre los amigos de Fidel había un comunista... Aquellos momentos los aprovechó para conocer a la famila del hombre que más tarde se convertiría en el Guerrillero Heróico y de esa suerte establece nexos de amistad con el arquitecto Ernesto Guevara Lych y Celia de la Serna, los padres del Comandante Guevara.

El Poeta Nacional de Cuba, recuerda que después, ya de regreso en la Patria, pudo conocer al Che; fue de forma simpática, mediante una invitación que el Comandante le hiciera al compañero Roberto Fernández Retamar y en otra oportunidad en que el jefe rebelde le pidió que acudiese al campamento militar situado en La zona aledaña a la bahía habanera, que todos en Cuba reconocen como “La Cabaña”;Guillén rememora también cómo el argentino intimó rápido y le brindó su oficina.

Aquellos versos surgidos de manera inesperada en la Argentina del Che, le abrieron campo a otros en su inagotable inspiración: “Guiitarra de duelo mayor”, que musicalizada se conoce como “Soldadito de plomo”y otro titulado “Lectura de domingo”, que en su opinión es de todos sus homenajes al Guerrillero Heróico, el de mejor contenido, a parte de “Che Comandante, amigo...”, que reúne para él –como para todos los cubanos- la mayor emoción.

En 1967, Nicolás Guillén, había cumplido sus provechosos 65 años de edad. El Che andaba buscando en las serranías bolivianas sus 42 años que nos hacen recordar la edad en que también murió el Héroe Nacional de Cuba, José Martí. Toda esa vida vivida de modo intenso y veloz, le permitieron un escrutar profundo de amor y arrte, en la vida nacional. Por esos dias, recuerda, como durante meses se estudo rumorando una posible salida definitiva del Che de Cuba y la prensa internacional, a partir de las agencias nortermaricanas, especulaban sobre el lugar donde estuviera el argentino; un día de octubre comenzó a comentarse su presunta caida en combate, y trae a su memoria como el golpe sospechoso conmocionó en su realidad a todos.
“...me puse a trabajar en un poema al Che con tal ahínco que cuando una de aquellas noches Haydée Santamaría me surigió que lo hiciera, yo le dije: Haydée, perdóname, pero ya está termninado, le faltará alguna estrofa, pero el grueso de la composición sólo necesita un poco de lima...”.

Al día siguiente la heroína del Moncada, Haydée Samntamaría, atraida por lo que ya conocía, quiso escuchar una grabación provisional del poema en la voz del propio Nicolás Guillén. Conocida la realiad de la caída del Che, en ese mismo octubre de la muerte estaba la fecha marcada para la velada solemne en honor el argentino - cubano: estaba prevista para la Plaza de la Revolución José Martí en el corazón de la capital cubana.
Celia Sánchez, llamó por teléfono: Fidel pedía que debía decir en el acto el poema en vivo, su voz debía escucharse allí estrenándolo.

“...creo que salí airoso de la prueba...”. Así lo recuerda el propio Guillén en sus memorias de aquél suceso, aunque al llegar a la tribuna el comandante Raúl Castro Ruz, le llamó la atención, pues llegó atrasado y hubo necesidad de esperar unos minutos por su aparición... “... de buenas a primeras me vi frente al público y con mi poema en la mano... no hubo locutor... no hubo aplausos... el silencio sobrecogia por su religiosa densidad. Afortunadamente, no tuve el menor tropiezo, pero cuando terminé el susto me desplomaba... Alguien me pidió las cuartillas en que estaba escrito el poema, creo que la propia Haydée, y al día siguiente, desplegado en la primera página de Granma, el Che Comandante, amigo”tomaba posesióbn de las calles...”

Fue así como nació el más conocido de los poemas guillenianos al Che. Con sus versos Nicolás Guillén cultivó su honda amistad con el Che y trasladó a su pueblo un mensaje imperecedero: “ QUEREMOS MORIR / PARA VIVIR COMO TU VIVES, / CHE COMANDANTE, / AMIGO...”

EPILOGO.

Aquella noche inolvidable solo es comparable en el dolor a la reunión de pueblo del octubre de 1976 para tributar honores a los mártires del avión cubano derribado en las proximidades de Barbados. En medio del silencio que como manta cubria todo el entorno de la Plaza José Martí, la voz de Fidel Castro se escuchó solemne, vibrante, serena proyectada una vez más al futuro:

“...Cierto es que no volveremos a ver nuevos escritos, cierto es que no volveremos a escuchar de nuevo su voz. Pero el Che le ha dejado al mundo un patrimonio, un gran patrimonio, y de ese patrimonio nosotros –que le conocimos tan de cerca- podemos ser en grado considerable herederos suyos..”

“...Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡ de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che!”








EL LEGADO HISTORICO DEL CICLON FLORA

EL LEGADO HISTORICO DEL CICLON FLORA

Por: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

La Instantánea ya tiene 45 años de edad. Fue tomada en el antiguo aeropuerto de la Ciudad de Bayamo (Monumento Nacional): recoge la iniciativa de entrevistar a este piloto, joven, de pelo y ojos castaños, piel oscura y combatiente del Ejército Rebelde que ostentaba entonces los grados de Teniente; su nombre, Rigoberto Lacuse.
Lacuse llevaba 90 salvamentos ininterrumpidos en la tercera jornada del Ciclón Flora, volando entre la ciudad de Bayamo y los lugares aledaños a los ríos Cauto, Bayamo, Cautillo, que se encontraban unidos como un mar vinculándose con el Golfo de Guacanayabo, formando una gran masa acuícola.
La Dirección del Gobierno Revolucionario de Cuba hizo entonces lo que ningún otro gobierno anteriormente: Encabezado por el Presidente, Dr. Osvaldo Dorticós y su Primer Ministro, el Dr. Fidel Castro Ruz, todos los ministros, se establecieron n la zona de desastre, ocupando la ciudad de Bayamo como centro de dirección.
Con otro periodista de Bayamo, Rafael Lapinell Rivero, habíamos llegado a la puerta del aeropuerto, donde fuimos autorizados a pasar por el Comandante Raúl Curbelo, quien además nos autorizó a conversar con el piloto, a quien le había ordenado abandonar la nave para descansar.
Recuerdo que cuando nos sentamos para realizar la entrevista, todos los reporteros presentes – algunos extranjeros también – acudieron al lugar y sólo sentía el accionar de las cámaras fotográficas: era la primera vez que aquello me pasaba, sentía hasta un poco de orgullo: provoqué a todos a escuchar una declaración.
Lacuse me contó que había sobrevolado 90 veces las zonas de Bayamo, Manzanillo, hacia Las Tunas. Con su equipo de trabajo había traído hasta los albergues bayameses algo mas de un centenar de personas y que el Comandante Curbelo insistía en que debía descansar y aunque aquello no era una emulación, estaba en el deber de salvar vidas.
La mecánica que asumimos Lapinell y yo para hacer nuestro trabajo periodístico durante los días del Ciclón Flora en primer lugar fueron las de trabajar en equipo; yo estaba oficialmente desde el 26 de Julio de ese mismo año, 1963, como redactor de Radio Bayamo, CMKX, que prestó un extraordinario servicios a la población oriental.
Buscábamos las informaciones, las elaborábamos e íbamos a la casa de un radioaficionado cuyo nombre es Armando Soto, su planta era las mas poderosa de Bayamo y una de las más potentes de Cuba; con su apoyo pudimos pasar nuestros trabajos para los periódicos “Revolución”, que era hacia donde trabajaba Lapinell; “Hoy”, adonde yo enviaba mis materiales como corresponsal y también a “Sierra Maestra de Santiago de Cuba”, CMQ, Radio Reloj y Radio Progreso que nos aprovechó también.
Pero Radio Bayamo, que era una emisora que para la época debía tener poco más o menos 20 o 23 años de existencia, contaba con un trasmisor RC Víctor, de finales de la década de 1940, por lo que el segundo día de lluvias comenzó a fallar, lo cual nos obligó a buscar alternativas.
Apareció un joven de apellido Lastre, técnico de Comunicaciones, a quien le entusiasmaba la actividad de reparar equipos de Radiocomunicaciones y sabía de aquello; luego de verificado que eso era así, aceptamos su proposición de que le enviáramos para el trasmisor de modo permanente a cambio de que le mantuviéramos la alimentación. Él nos prestaría una grabadora portátil de su propiedad.
Hubo momentos de fallas en las transmisiones: el trasmisor salía del aire por minutos: lo cual fue resuelto entre Lastre, que estaba allí permanentemente, Lapinelll – técnico también de esas cosas – y el locutor Rolando Pacheco Reyes, quien resolvía cotidianamente estas situaciones.
Hubo una amarga y útil experiencia para el equipo de trabajadores que por vez primera se veían abocados a dar seguimiento a un meteoro. El tercer día del Ciclón, uno de los compañeros en el horario del mediodía, ante la tranqulidad que se observaba, emitió una información en la cual alertaba de que ya había pasado el peligro.
Rápidamente del Centro de Gobierno del país, radicado en Bayamo por aquellos días, llegó una llamada solicitando que se desmintiera rápidamente aquella noticia y se explicara que la tranquilidad que estábamos sintiendo era el ojo del huracán, que es el lugar donde estos fenómenos transitan en completa calma y que luego de pasar, comienza de nuevo el viento y la lluvia.
Se adoptaron las medidas correspondientes con el compañero informante y se advirtió a todos de ser mas cuidadosos con cuanto fuesen a trasmitir.
Sin embargo ocurrieron un numero de acontecimientos que hicieron de Radio Bayamo una planta territorial de gran alcance.
En la sede de la emisora comenzamos a recibir llamadas telefónicas de los operadores de los transmisores de las emisoras nacionales y de la entonces cadena provincial CMKX Radio Revolución de Santiago e Cuba, quienes indicaban que no estaban recibiendo las señales correspondientes a sus emisoras de origen.
Cada cual solicitaba una orientación y la indicación que les dimos fue hacer cadena con Radio Bayamo; pronto comenzamos a recibir llamadas de lugares distantes adonde las comunicaciones permanecían intactas, nos llegaban mensajes trasmitidos desde Moa, Las Tunas y otros lugares, para avisar a familiares en Santiago de Cuba, Manzanillo, Camagüey.
La iniciativa tuvo su reconocimiento.
Días más tarde el Primer Ministro, Fidel Castro Ruz, informaba al pueblo sobre aquellos desastres y anunciaba un colosal plan hidráulico, que persigue el fin de construir presas en todo el país, para evitar que las aguas se pierdan infructuosamente yendo hacia el mar y, para proteger la población ante huracanes. La Voluntad Hidráulica nació de la experiencia del Ciclón Flora. Un Ministerio para dirigir esa voluntad.
Se creó un poderoso sistema de defensa civil, que desde las estructuras del estado, vincula a toda la población, articulando un método de protección de vidas humanas y de los animales; de todo el potencial económico, social, cultural, que e pone en marcha desde antes de que el fenómeno meteorológico afecta alguna zona del país, hasta que éste ya se ha alejado lo suficiente, como para volver de nuevo a los hogares.
Como consecuencia de ello, hoy se puede decir que el ciclón Flora, de octubre de 1963, se llevó la vida de más de dos mil ciudadanos cubanos, pero las medidas de protección salvaron millones de vidas humanas, pues sólo los poderosos Gustav y Ike, juntos, cobraron siete vidas.

En la foto aparezco a la izquierda micrófono en mano. La ropa es el uniforme de la Campaña de Alfabetización; al frente el joven Teniente Rigoberto Lacuse y a su izquierda, puede verse el rostro amigable de Rafael Lapinell. Ella encierra estos recuerdos y la novatada de un viaje aéreo que permitió realizar un reportaje e salvamento y mirar desde arriba, como los ríos del Valle del Cauto, se abrazaron durante una semana con el Mar Caribe.
Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com
8 / 10 / 08

WESTERPLATTE: EL RECUERDO POLACO DE LA GUERRA

WESTERPLATTE:  EL RECUERDO POLACO DE LA GUERRA

Por : Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

Gdänsk, esa bella ciudad polaca situada en las costas del Báltico, debiera ser más mencionada a las jovenes generaciones, sobre todo acerca de su presencia en la Historia de la humanidad como protagonista de la II Guerra Mundial, desde su primer minuto.
La recorrí un día de julio de 1987. Conviví con su agradables habitantes y muy esbeltas y alegres muchachas; también con mujeres y hombres que me hablaron del encontronazo que resultó para aquella urbe el inicio de la contienda bélica emprendida desde allí por el nazifascismo liderado por Adolf Hitler.
Aún recuerdo las sonrisas juveniles, los niños y niñas, las mujeres y los hombres de aquella ciudad y en particular al guía que me llevó hacia el lugar, Kazimierk Marzek: Un simpático viejo polaco nacido precisamente en Gdänsk.
Marzek, quien había trabajado durante años en Venezuela entrenando deportistas, particularmente boxeadores, profesaba una particular amistad con el cubano Teófilo Stevenson y una rica admiración por Cuba y los cubanos.
Llegamos allí bien temprano en la mañana. Apreciamos la belleza de la mar contrastando con la ciudad. Avanzamos por un parque protegido por altas y fornidas plantaciones de pino; entre ellas se dejaban ver los restos de la guerra que, iniciada en 1939, detuvo su accionar en 1945.
Dos sitios llamaron la atención de todos: Un tanque de guerra, aún mantenido en regla, recordaba parte del armamento empleado y capturado; y una edificación cuyo techo derribado, permanecía aún sostenido por el piso y las paredes destrozadas en parte o cuarteadas en su mayoría.
Aquella edificación era el sitio adonde se encontraban los (7) soldados polacos que enfrentaron durante largo tiempo a los invasores alemanes enviados por Hitler, luego de dar a conocer a través de los medios de comunicación la falsedad de que Polonia amenazaba con la guerra.
Continuamos el paseo. Al frente comenzamos a divisar una amplia explanada y una pequeña elevación; cuando los árboles lo permitieron apareció el monumento que ilustra esta crónica.
Subimos. Es imponente llegar hacia allí:
Se le ve a cada paso elevándose y ya al final, apreciamos los restos de edificaciones que pudieron existir allí, donde se asentó la barbarie hitleriana para dejar su huella atroz y antihumana.
En la parte más alta de la meseta, aquella obra en la cual se ven colocados rostros y figuras alegóricas a quienes lucharon en defensa de la humanidad; se eleva al cielo el homenaje sobre una gran urna de concreto que tiene ventanas de cristal en la base, por donde se pueden ver, cuidadosamente situados, huesos sobre túmulos de cenizas son restos de osamentas extraídas de los crematorios; un fémur sobre una cadera, dos carabelas... infinidad de ellos advirtiendo lo que fue el dominio Nazi en Europa, lo que puede, pudiera ser el resurgimiento del fascismo.
De aquella, mi visita, hace 21 años. Del inicio de aquella guerra ya vamos acercándonos a setenta,y de su final pronto serán los sesenta y cinco.
Yo espero que las transformaciones del pensamiento polaco no hayan desvirtuado la sensibilidad humana que aprecié entre tanta gente buena en 1987; que tanto Gdänsk, como Westrerplatte o Stutthoff, permitan que las nuevas generaciones puedan vivir y recordar aquella barbarie para que jamás haya guerras... que se borren los horrendos símiles que hoy los recuerda cual película ’en vivo’, Made in USA, en Israel, Afganistan e Iraq

SOMBRAS EN EL BÁLTICO

SOMBRAS EN EL BÁLTICO

Por: Joel Lachataignerais Popa.
joecklouis@gmail.com


En ómnibus avanzamos hacia el norte de la ciudad polaca de Gdänsk. Luego de bordear a Gdinya y a Sopot, avanzamos por una estrecha carretera hacia un pequeño atracadero. Allí una balsa enorme con soportes de hierro y madera. Sobre ella varios automóviles y un ómnibus. Algo más de cien personas debían ser trasladadas durante casi cincuenta minutos hacia un punto situado a dos nudos de distancia. Ya sabíamos el nombre.

Stutthof es una isla polaca de esas que no aparecen siempre en los mapas. Es un rincón bañado por el Báltico. Allí hay un clima agradable casi todo el año y ahora es el recuerdo permanente del sufrimiento causado por la Alemania Nazi. Aquel enclave geográfico de belleza natural atractiva para artistas del pincel y la cámara, se convirtió de momento en una gran cárcel, algo así como un gigantesco almacén de personas, después de que el ataque sorpresivo de Hitler tomó acierto sobre Polonia. Al cierre de la guerra, Stutthof estaba destinada para un especial tipo de prisionero muy selectivo: mujeres.

Existen evidencias documentales que se muestran allí, de que por ese lugar pasaron algo más de 120 mil personas, de los que se calculan 15 mil eran judíos. Cerca de 90 mil murieron y cuentan que de modo muy dramático, siete de aquellos prisioneros lograron escapar.

La vegetación diversa desde lejos, no permite ver las construcciones levantadas para ‘albergar’ a los prisioneros. Enormes alambradas de grapas punzantes de hasta seis hiladas, protegían la significativa prisión, en cuyo exterior, hacia la entrada, se levantó una torre similar a las de los aeropuertos. Allí en su cúspide soldados vigilaban con armamento capaz de aniquilar con certeza a quienes intentaran la escapada.

El edificio que sirvió para oficinas de la administración del dantesco centro nazi, actualmente recoge importante documentación y en el cine, aún están los equipos y lunetarios, donde los visitantes pueden sentarse y apreciar en documentales y diapositivas, imágenes de la historia del campo.

Cuatro hileras de naves constituían la estructura de la gigantesca prisión. En las primeras, eran retenidos los escasos hombres retenidos allí, quienes tenían la misión de mantener los locales. Al otro extremo, también resguardando toda edificación del exterior, las otras naves servían de almacenes, sitios de permanencia de los oficiales y para los servicios de la instalación en general.


Al centro estaban ubicadas dos largas naves, donde se instalaban la mayoría de las mujeres prisioneras. Huellas diversas aún se guardan en el lugar.

Se pueden ver los locales donde el hacinamiento se muestra en fotografías de los mismos sitios y los rostros famélicos, de los escasos hombres, eran una denuncia. Luego los baños, donde prisioneros de uno y otro sexo debían hacer sus necesidades, asearse, lavar, ingerir agua, ante la mirada de los celadores, quienes obligaban a las diversas acciones sin distinción.

Las situadas al centro tenían divisiones. En las primeras situaban a las mujeres más jóvenes. Aquellas debían mantenerse sanas y alimentadas. La belleza y el cuidado de la piel eran importante junto a las edades, según nos explicó la guía del museo, Aleksandra Kraszewskaia, una inteligente mujer, de escasos 25 años, descendiente del lugar. Otros cubículos eran empleados en las muchachas cuyas edades eran ya superiores a 18 y 19, las que previamente eran seleccionadas y distribuidas entre soldados venidos ¨del frente¨, quienes las tomaban para saciar sus apetitos y escogidas también como premios para los jefes. Ya después, cuando esto sucedía, y las carnes aflojaban en la piel y esta comenzaba a cambiar y dejar de ser tersa, las cambiaban de cubículos para nuevos menesteres.

Por lo general, las muchachas, luego de ser ¨sacrificadas por los soldados¨, eran tomadas y pasadas por la cámara de gas, para emplear sus pieles en la fabricación de objetos. Allí apreciamos panderetas, ese típico instrumento que acompaña a las guitarras, se fabricaban sillas con aquellas pieles y hasta bolsos y monederos: piezas de una muy irónica exquisitez.

Al fondo del campo, hacia la izquierda aparecía la cámara de gas. Infierno de aproximadamente dos metros cuadrados, con una puerta de hierro cuyo espesor es superior a cuatro pulgadas. Frente a ella, otra nave, esta con una enorme chimenea al centro, y en la habitación alargada, una mesa al centro con una especie de trineo, que realmente constituye una camilla donde los acusados eran amarrados y enviados al crematorio, una especie de horno colocado debajo de la chimenea.

En el patio de esta horrible instalación, un madero se levanta algo más de tres metros, y allá en su punto más alto otro le cruza, dejando caer una soga con un lazo en el extremo inferior. En ese sitio fueron a parar cientos de personas Judíos o no, pagaron por igual.

Existe un libro que cuenta cómo de allí escapó un joven, quien fue preparado por otros hombres, para que, bien alimentado con la comida que los demás apenas consumían, a través de un túnel construido entre todos, pudiese escapar, en coordinación con amigos de la clandestinidad. Este hombre al llegar a Francia, logró lo que se había coordinado desde aquel sitio sombrío del Báltico: convocó a la prensa y dio a conocer de la existencia del campo de concentración de Stutthof.

Para el último día de la guerra, los criminales quisieron dar una imagen benévola. Quemaron instalaciones. Intentaron llevar algunos prisioneros, mujeres fundamentalmente, fuera del lugar. Pero, la resistencia no se los permitió. Como Abu Grhaig, Stutthof, acusa.