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PERIODISMO

El periodismo cubano tiene un pilar: Luis Orlando Pantoja

El periodismo cubano tiene un pilar: Luis Orlando Pantoja

El extenso radialista cubano Luis Orlando Pantoja Veitía

 

Joel Lachataignerais Popa  jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

La primera vez que lo tuve de frente fue en Radio Victoria de Las Tunas. El carnet de identidad – que nos unió – fue el rechazo a lo mal hecho, a las cosas superficiales y de contenido indefinido y hueco. Lo he escuchado decir frases como esta: El zapatero remendón eso es lo que debe hacer; pero qué hace alguien que no sabe jugar pelota en un equipo de pelota o que hace aquel que no pudo con un equipo de béisbol que hace en una emisora o en un periódico….

Compartimos juntos en Radio Progreso. Mis madrugadas más felices fueron aquellas que hice junto a él. Me gustaba que en la rotación llegara la semana en que iba a coincidir con Luis Orlando; inclusive, muchas veces me iba a la madrugada, para sentir su presencia.

Aquellos tiempos de 1989 a 1991 los disfruté mucho. Con él, con Julio Batista, Rafael Terry, Miguel de la Guardia, Julio Pérez, quienes con otras personas fundieron bien la columna periodística que hoy se conserva en Radio Progreso y en mucho, en cada emisión de “A primera hora”.

Siempre recuerdo con satisfacción la guerra del Golfo Arábigo –Pérsico. Estábamos los dos solos en la redacción. Veníamos siguiendo el acontecer y nos dábamos cuenta de que aquello podría estallar en cualquier momento. Es noche, mientras Pantoja fue a dejar un texto en cabina, me fui a la sala de teletipos y estaba entrando un cablecito corto que simplemente da a conocer que la guerra había estallado…

Se lo comuniqué y rápidamente vino donde estaba yo, arrancó aquel papel y con la autoridad que le invadía, pidió leerlo al aire… después nos quedamos de guardia: así fue como se inició el seguimiento noticioso de aquel acontecimiento. Fue una clase que aprendí. A pesar de mi misión internacionalista, esa fue la lección.

En otra oportunidad formaba parte de un equipo que visitaba las emisoras del centro del país. Iba con especialistas del ICRT, Pedro Díaz y Arsenio de Depestre; con Pantoja decidimos organizar un taller tomando ejemplos reales para contraponer lo bueno y lo malo. El resultado fue increíble, sobre todo para los jóvenes.

Cuando en Las Tunas estaba al frente e la Cátedra de Radio Rafael Urbino Santoya y me llegaron materiales de Luis Orlando Pantoja, para que sirvieran de ejemplo en los talleres de realización radial, sobre todo periodística. Aunque todos venían de parte suya, de él sólo venían las recomendaciones; los autores eran profesionales de la CMHW, esa planta que ha sido para él como el nido donde sus sueños velan la realidad.

 ¿Cómo negarle a este profesional de excelencia un espacio para alzar su monumento al éter desde sus memorias?

Es que Luis Orlando Pantoja es de esos profesionales que se entregan, dejan su impronta y, como lo que hacen es luminoso, trascienden: él es así, el extenso periodista de la radio cubana.

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Mireya Santana: Premio bien merecido

Mireya Santana: Premio bien merecido

Todos compartimos esa alegría de Mireya

 

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

 

El placer suele repetirse muchas veces. Y tantas como formas existen para sentirlo. Ahora siento una felicidad inmensa, como si hubiese sido yo quien recibió el micrófono de la radio, cuando me entero de que esta profesional que conocí en Julio de 1989, pocos días después de que “A primera hora” diera su primer grito con Luis Orlando Pantoja al frente y secundado por destellos tales como Julio Batista, cuando sonaba en Progreso Benito Joaquín Milanés y aquel grupo de seguidores del periodismo que están aquí guardados en mi pecho.

Por aquellos días atesoraba ya 26 años en el periodismo, fundamentalmente en la Radio, y recuerdo a Mireya: una niña delgada y lista, con nervios – no de acero, simplemente nervios – y una entereza para trabajar y llegar al centro del acontecimiento que deseaba trasmitir. Milena era pequeña.

Cuando conversábamos alguna vez le dije que a lo mejor nos daba la sorpresa del periodismo en su futuro y que tenía en su mamita linda todos los libros por leer. Sus palabras breves y sencillas salen del papel, de la pantalla y caen en mis oídos.

También respiro inspiración cuando voy a escribir algo y lo hago sintiendo en mí, la voz a la que estoy pidiendo lea y diga lo que dejo escrito.

Por eso sueño con Milena el sueño de Mireya. Y regreso por momentos a la salita de Radio Progreso con Hilda, Margarita, Terry, Esperanza Hernández, Miguel de la Guardia, Salomé, Andrade, Julio Pérez, y aquella tropa de la etapa inicial de “Primera Hora”…

Muy merecido el premio radialpara esta periodista martiana y cubana.

Periodismo cubano desde la Historia

Periodismo cubano desde la Historia

Natasha Díaz Bardón hizo importantes revelaciones

 

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.som

 

Cada año en el mes de mayo los periodistas tuneros realizan su encuentro científico sobre la historia de la prensa en el territorio. Esta vez, dedicado al 155 aniversario de la fundación del periódico local “El Hórmigo”, se presentaron nueve ponencias.

El Historiador de la ciudad de Las Tunas, master Víctor Manuel Marrero Zaldívar, en conferencia inaugural reveló interesantes detalles sobre la historia del periodismo tunero y en particular desentrañó elementos vitales  sobre el primer periódico de la localidad, “El hormigo”, cuyo 155 aniversario se recuerda este año.

Maira Castro Lora y Ada Cristina Higuera Tur, ofrecieron una reseña sobre el libro ”Elogio a la Memoria”, del cual ambas son autoras, donde se refieren a las historias de vida de los periodistas tuneros Gilberto E. Rodríguez y Rafael Zayas y significaron que estas son dos figuras mal tratadas en la historiografía local y de las que aún falta mucho por decir.

La novel Natasha Reyes Escobar, desde la estatura de recién graduada, se refirió al contenido de la tesis que presentó para obtener el título de Licenciada en Periodismo en la Universidad de Santiago de Cuba, “Literatura y Periodismo vs Literatura en la Gaceta de Cuba”, que resulta un estudio de primer orden sobre el periodismo cultural en Cuba, válido para darle continuidad teórico práctica.

“Rossano Zamora Paadín (Gallo): El decano”, fuel título presentado por el licenciado Nelson Marrero Pupo, para destacar facetas poco divulgadas de la vida del notable periodista, quien llegó al territorio tunero procedente de Villa Clara y alcanzó celebridad en el oriente cubano, específicamente en Las Tunas.

La vida sintetizada de un prominente profesional tunero de la prensa fue el material presentado por Gianny López Brito, quien bajo el título “Desafío a la utopía”, presenta los avatares de Juan Emilio Batista Cruz.

La joven varias veces premiada internacionalmente, Yetel Ricaño Noguera, llevó al plenario un tema del periodismo digital titulado “Sucede acá… entre ellas y ellos. Un blog sobre género en la blogosfera de Las Tunas”, de indudable valor para el desempeño de esa especialidad y con alta pertinencia para seguimiento. 

Un pormenorizado estudio sobre la “Influencia de Radio Chaparra en el desarrollo sociocultural” fue el tema del periodista Yoanis Fernández Echavarria, quien destaca en su investigación resultados del trabajo que realiza la emisora comunitaria en apenas diez años de existencia.

Con una sugerencia para escribir en profundidad sobre la vida de un importante periodista que se radicó en Las Tunas y falleció en Camagüey, disertó el master Rafael Labrada Díaz, con el tema “Florencio Lugones Andrés en el periodismo radial tunero”

“Voces de victoria”, fue la ponencia presentada por la laureada investigadora Natasha Díaz Bardón, revelando la existencia de un apreciado caudal de cultura e historia local en la revista de corte religioso “Victoria”, de la cual lleva a cabo un seguimiento de profusión necesaria para la localidad y para el periodismo en particular.

Durante el debate reestablecieron criterios acerca de la importancia de continuar investigando sobre todos los temas, pero se puso énfasis en buscar cómo registrar estos textos de modo tal que puedan socializarse en el territorio tunero y en incorporar más profesionales a esta tarea de valor incalculable para el desarrollo de la profesión en el futuro.

La presentación de la joven Natasha Reyes Escobar, que intituló “Literatura y Periodismo vs Literatura en la Gaceta de Cuba”, en nuestro juicio fue de lo más sobresaliente en el evento, pues puso el dedo en un aspecto poco trabajado por las investigaciones periodísticas, al extraer de la publicación de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) ejemplos de cómo incorporar la literatura al periodismo y a la vez integrar ambas esferas del quehacer social en función de informar y analizar a la vez.

En esta ponencia lo relevante se manifiesta en descubrir elementos vitales del periodismo cultural que apenas se asumen y, un modo de buscar soluciones a los problemas que presenta el periodismo cubano en el ejercicio de la critica artística y literaria, junto a definiciones muy concretas sobre los conceptos de cultura y periodismo cultural.

El jurado integrado por los master, Eduardo Garcés, profesor de la Universidad de Ciencia Pedagógica “Pepito Tey”, de Las Tunas; Rosa Velázquez Pérez y Robiel Proenza, ambos de la Unión de Periodistas de Cuba, valoró la necesidad de proteger el evento periodístico tunero con una mejor definición en sus bases, buscando más concentración en los preceptos medotológicos en función de la profundidad temática y la uniformidad de los exponentes.

Nelson Marrero, con la ponencia sobre Rossano Zamora Paadín, recibió mención; el tercer lugar se otorgó a Rafael Labrada Díaz, por su investigación relacionada con Florencio Lugones Andrés; el segundo lugar se entregó a Natasha Díaz Bardón, por la investigación sobre la revista tunera “Victoria” y el primer lugar fue para Gianny López Brito, con su testimonio dedicado a Juan Emilio Batista Cruz.

La Presidenta de la Unión de Periodistas de Cuba en las Tunas, master Adalys Ray Abines, convocó para la versión del evento científico Historia de la Prensa Las Tunas 2015.

 

 

 

“Periódico Patria”: como un premio a la obra de mi vida

“Periódico Patria”: como un premio a la obra de mi vida

El emotivo instante de la entrega del Premio PERIODICO PATRIA

 

Joel Lachataignerais Popa  jlpopa@enet.cu   joecklouis@gmail.com

 

El 17 de enero de 2014, en la tarde, cuando el sol caía hacia el oeste y bañaba la capital cubana, en la Sede Nacional de la Sociedad Cultural José Martí, entre otros, resonó mi nombre: se entregaba el Premio de periodismo PERIÓDICO PATRIA,  otorgado por la organización que rinde honores al más grande pensador cubano.

Es un pergamino que reproduce la primera plana de PATRIA del 23 de mayo de 1895;  lleva la firma del Doctor Armando Hart Dávalos, presidente de la SCJM y Director de la Oficina del Programa Martiano del Consejo de  Estados de la República de Cuba; le acompaña una reproducción de la escultura de Martí situada en la Tribuna antimperialista en el malecón habanero, cuya miniatura realizó el artista Andrés González.

Mientras avanzaba, mi mente viajaba en el tiempo. Primero recordé que hacia 1963, cuando tenía tres meses de trabajo en plantilla de redactor, el 21 de octubre, había jurado trabajar 50 años en la profesión, en honor a los jóvenes asesinados por la dictadura de Fulgencio Batista en mi ciudad natal: Bayamo. Allí ante sus tumbas, en el cementerio local, juré.

También la emoción me embargaba recordando que el 25 de enero de 1973 había dictado lo que pudiera decirse fue mi primera conferencia de la vida. Era un homenaje a Martí.

Entonces era ideológico de la UJC en el Puesto de Mando de “El Yarey”, Jiguaní, Bayamo y trabajaba al servicio del Delegado del Buró Político del Partido Comunista de Cuba en Oriente. Cuando estaba hablando, una de mis compañeras me hizo llegar una nota: “En la oficina está Hart esperando que termines”

Cuando llegué me pidió que le precisara algunos detalles de la denominada conferencia, pues él – sin yo saberlo la había escuchado – y luego de explicarle, preguntó “de donde sacaste esos datos”, y ante mi indecisión,  me dijo con acento de maestro:

“Todo lo que has dicho está muy bien. Incluso lo que te señalo. Sólo que debes recordar siempre que todo lo que digas tienes que explicarlo bien, aun cuando sean ideas tuyas, porque todo tiene un origen y una referencia de antecedentes. No lo olvides”

En eso pensaba, cuando llamé la atención del vicepresidente de la Sociedad, el Master Erasmo Lazcano, para advertirle que el acto, como el había dicho se realizaba sin electricidad que restaba la lucidez de los efectos sonoros electrónicos, pero –dije- “tenemos el baño de luz del Sol, suficiente para sentirnos honrados”.

Así liberaba toda mi tensión del momento, cuando avancé hasta donde Hart, ahora sentado en una silla de ruedas, aguardaba y me extendía el diploma, me hacia llegar la estatuilla y del otro lado Betty, Esperanza y la demás muchachitas de la Sede, sonreían y me entregaban un ramo de margaritas…

Nunca trabajé para premios. Mis mayores premios siempre han sido apreciar que los demás entiendan lo que escribo y lo que digo en la radio; que puedan aceptar una fotografía de mi inspiración, mis crónicas y comentarios. Poder contribuir a que otros, prioritariamente los jóvenes, reciban algún beneficio que les pueda aportar.

Sin embargo no puedo dejar de reconocer aquello que Martí aporta al respecto en su artículo “Los oficios de la alabanza”, cuando dice “el elogio oportuno fomenta el mérito”. Sin creerme merecedor de mérito alguno, lo siento oportuno y como un promotor que me impulsa a seguir adelante. Lo coloco como el premio de mi vida y al lado de la medalla – moneda – de los 50 años de la Unión de Periodistas de Cuba.

Aunque no he trabajado para premios, este me resulta grato, estremecedor y estimulante. Sobre todo porque pronto, el 1 de marzo, se cumplirá el primer aniversario de pertenecer al grupo profesional de los que ya no somos plantilla.

Vale tanto que me resultan inolvidables los abrazos de tantas personas del pueblo que me atajan en las calles para felicitarlo y los besos quemantes de las muchachitas compañeras de profesión, y alumnas...Los amigos y las amigas que “me dan su mano franca”.

Evocación tunera a Julio García Luis: siembra de amor, profesión y vida

Evocación tunera a Julio García Luis: siembra de amor, profesión y vida

Julio García Luis,al centro, durante una sesión de la maestría en Las Tunas

 

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

Durante la presentación en Las Tunas del libro “Revolución, Socialismo, Periodismo la prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI”, la presidenta de la Unión de Periodistas en esta provincia, Adalys Ray Haynes, evocó al autor de este texto fundamental, con estas palabras: “…Julito está entre nosotros los tuneros. Está representado en cada acción nuestra y está, sobre todo, en la formación y el apoyo para la capacitación de los periodistas tuneros”.

Esas palabras, adecuaron mi memoria para escribir recuerdos del inolvidable amigo: Fui testigo del tránsito entre Ernesto Vera y Julio García Luis, en la función de Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba.

En aquellos momentos de la década de 1980, ocupé esa responsabilidad al frente de los trabajadores de la prensa en territorio tunero.

Conocía a Ernesto desde la década de los años 60, cuando nos encontrábamos cotidianamente en mi natal Bayamo o en Santiago de Cuba, con Carlos Nicot –entre otros- para reuniones de la UPEC, en las que recibíamos la influencia de un protagonista del quehacer periodístico que nos llevaba de las manos en el ejercicio de un criterio nuevo para la noticiabilidad cubana: un periodismo creador y revolucionario, poco mas o menos exigía – y exige – el momento.

Fue un golpe de nostalgia perder a Vera en la presidencia de la UPEC. Enfrentó situaciones muy concretas del quehacer de la prensa, en particular el devenir de una necesaria información que respondiera a los mandatos de la revolución, sobre todo en la égida del socialismo en Cuba.

Con Vera vino el Movimiento de Corresponsales y Colaboradores Voluntarios del país, cuya fuente primicia tuvo epicentro en los primeros periódicos locales de corte revolucionario, nacidos en Las Tunas Uno de ellos – “El trabajador” – evidencia el hecho único en el país de editarse confeccionado totalmente por voluntarios, y sin presupuesto, y se afianzó el periodismo revolucionario en la patria de José Martí.

Ernesto le dio arquitectura nacional e internacional a la Unión de Periodistas de Cuba y nos colocó en el camino del periodismo que, siendo martiano y desde Martí, pueda asumir actualmente los retos que, seguidamente, Julio García Luis embridó, desde la inauguración del Primer Comité Nacional de la organización hasta su fallecimiento el 12 enero de 2012, al frente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana..

Por aquellos tiempos, (1985) propusimos a Gilberto Caballero – responsabilizado en las tareas de capacitación – y al propio Julio, la idea de realizar cursos –post grados- de actualización y profundización teórica para los periodistas de la provincia. La respuesta de Julio fue acompañada de energía altamente positiva y alegría.

La idea fue despachada con la entonces encargada de la carrera de periodismo en la Universidad de La Habana, Lázara Peñones. Quien con rapidez, luego de varios análisis – y por supuesto viajes a La Habana - nos comunicó la aprobación de la idea, que –como propusimos- consistía en efectuar cursos de una semana sobre diversos aspectos de la especialidad.

En el fondo el contenido de los cursos perseguía elevar con rigor técnico y teórico – científico, el quehacer de los periodistas de todos los medios con profesores de la Universidad de La Habana y apoyo de los santiagueros.

Entre los profesores tuvimos a Julio García Luis, que fue de los primeros en expresar su disposición en acudir a explicar el tema “géneros periodísticos” y departió con los alumnos en el salón de reuniones del periódico “26”, su libro acerca del tema, que entonces estaba en elaboración.

Miriam Rodríguez, explicó en profundidad la entrevista y lo hizo también desde las páginas de un libro de su autoría, editado provisionalmente en la Universidad de La Habana, en el que profundiza en los pormenores del tema. Los aspectos relacionados con la redacción en sentido integral, fueron expuestos por Carlos Piñeiro Loredo.

Julio volvió de nuevo para debatir acerca de la técnica del periodismo y avizorar algunos aspectos sobre comunicación, tema que aún no formaba parte curricular de la carrera y que fue visto desde una óptica elemental. También se trabajó sobre la necesidad de la investigación social, para alcanzar un acercamiento a la cientificidad del trabajo periodístico, el ponente fue Gilberto Caballero, con un enfoque comunicacional.

De los cursos de post grado previstos sólo quedó pendiente el de Diseño, a cargo de Juan Ayús, pero implementado aprovechando conferencias en manos de profesionales de la localidad, bajo la asesoría de Elías Pavón, (Cuqui).

Así se realizaron aquellos talleres sobre técnica periodística, enmarcados en un programa que se extendía a varios años partiendo de 1986, cuando se pudieron realizar los mencionados. Julito, visitó la provincia varias veces interesado en este plan, que concebía poderlo reproducir en otras provincias; lo evaluó como un interesante intento de búsqueda de perfeccionamiento para la formación del profesional de la prensa, sobre todo teniendo en cuenta que una buena parte de los implicados eran obreros que desde sus humildes condiciones accedieron a la Universidad. Como nos ha ocurrido en otras tareas, esta quedó trunca.

Cuando en 1987 fui relevado como Presidente, el proyecto fue descontinuado.

Este fue uno de los últimos temas que tratamos cuando conversamos la última vez en la culminación de las maestrías en comunicación realizadas en Las Tunas en 2010.

Entonces nos miramos; reímos nuestras canas y concluimos que de ese modo también se siembran el amor profesional y la vida.

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“Elogio de la memoria” de la editorial Sanlope

“Elogio de la memoria” de la editorial Sanlope

Dos pilares de la cultura tunera

 

Joel Lachataignerais Popa jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

 

Tres nombres de buen nivel profesional se unieron en la Serie Homenaje, de la Editorial Sanlope de Las Tunas, para ofrecer al público en el título “Elogio de la memoria”, una panorámica bien reseñada, breve y sencilla de las vidas de dos tuneros prominentes y de alto relieve intelectual.

Cuando para lo cotidiano y la posteridad sobre la identidad de Las Tunas se mencionan nombres tales como Rafael Zayas González y Gilberto Rodríguez, se está recurriendo siempre a las cúspides del quehacer intelectual del territorio, en la cima donde es más común citar a Juan Cristóbal Nápoles y Fajardo, “El Cucalambé”.

Mientras Rafael Zayas González, traza en la historiografía tunera una huella de periodismo bien hecho, de corte martiano, permanece sin algún título honorífico que le reconozca esa actividad; sin embargo él llenó páginas que al registrarse hoy son imprescindibles para el investigador.

El periódico “Eco de Tunas”, fue, a lo largo de más de medio siglo, hecho cultural que fulgura inmaculado en la historiografía tunera, hasta que hoy aparece en este libro, con texto noble y sencillo, en loables referencias escritas - en estreno editorial - por Maricela Vázquez Rodriguez.

Si Rafael es apenas reconocido por la voz popular, Gilberto tiene más, aunque todavía pobre. En él, - poeta y periodista a la vez -, la comunidad aprecia su bregar en el quehacer de estrofas, amores, acontecimientos y periodismo. Modestamente se le ha reconocido como “el poeta tunero del siglo XX”, que en “Elogio de la memoria”, está defendido con el concepto que el propio Gilberto pondría para el verso biográfico.

Ahora se tiene en las manos un texto que amplía sobre este hombre que marcó su huella en Las Tunas y que gracias al empeñó investigativo, los estudiantes podrán atesorar.

Así es este libro, “Elogio de la memoria”, que nos regalan la Editorial Sanlope, las periodistas en su primicia de escritoras, Mayra Castro Lora y Ada Cristina Higuera Tur y la especialista, museóloga tunera Maricela Vázquez Rodríguez, consecuentemente respaldadas por el cuidado editorial de la experimentada Mirta Beatón Borges.

El texto, que muestra a dos figuras importantes de la intelectualidad y el pensamiento tunero, esperará por la necesaria continuidad para conocer mejor a Rafael Zayas y a Gilberto Rodríguez.

De modo cuidadoso y directo, con cierto apasionamiento, bien equilibrado, como aconsejaría Martí, - escribir con manos enguantadas-, así llega al lector “Elogio de la memoria”, de la editorial Sanlope,

Homenaje a Roberto Pavón Tamayo

Homenaje a Roberto Pavón Tamayo

 Lo que aprendí de Roberto se hizo raíz en mí

 

 

 

Joel Lachataignerais Popa  jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com 

 

 

La última vez que nos vimos fue  en 1988, durante mi tránsito entre el periódico El Habanero, donde en ese momento trabajaba y las emisoras (hacia donde me trasladé posteriormente): Radio Cadena Habana y Radio Progreso.

Acudí a la Agencia de Información Nacional en su sede de El Vedado, en busca de apoyo para una misión de trabajo y para suerte mía casi a la entrada del edificio me sorprendió la figura delgada y respetable de Roberto Pavón Tamayo.

Lo más grato fue que, - a pesar de que no nos veíamos desde la década de los años 60-, él me reconoció y me estrechó en un abrazo cuyo calor aún conservo.

Solícito, se entregó a una breve conversación, haciendo un espacio de tiempo en sus tareas del día. Todo comenzó por saber de mí y en qué andaba. Cuando le dije, como siempre, me brindó su apoyo.

Le revelé que nunca olvidaría aquellos días cuando dirigiendo el periódico “Sierra Maestra” -en Santiago de Cuba-, llegué acompañado por el Capitán del Ejército Rebelde, el holguinero Yolando González,  -responsable del trabajo político ideológico del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURSC) en Bayamo-, quien había coordinado con él un entrenamiento para mí en enero de 1964, seis meses después de incorporarme oficialmente como redactor de plantilla de la emisora Radio Bayamo. Fueron dos bellos meses de mi vida.

Disfrutamos en aquel espacio corto, inmenso por la alegría y la emoción: Él sentía placer de estar frente a su alumno, ya titulado y con alguna experiencia,  iniciada en un curso que fue su cosecha total, con aulas en los linotipos, el taller, la revisión de galeras, aprendiendo con los correctores, reelaborando noticias, separando cables del teletipo y a veces revisando el fotograbado…y las madrugadas de cierre del diario santiaguero.

Nunca olvidaré su primera tarea para mí: Debía asistir a un acto en el cual iba a hablar el capitán Jorge Risquet Valdés, para rendirle homenaje a Mella. Debía trabajar una información para primera y una versión de discurso para la segunda página.

Vinieron varias revisiones, hasta dejarlo todo listo. Pero a la hora cero, llegó una información de primer orden que demandaba amplios espacios y tuve que elaborar una breve nota acompañando una fotografía.

De cierto modo hubo frustración: no pude por aquellas circunstancias cumplir la tarea como se destinó, pero quedó la enseñanza.

Lo que puso en mis manos fue un camino: el del periodismo que profesaba, salido de las prédicas de José Martí. Él era un seguidor de esa razón periodística de ser.

Bella persona, excelente profesor, compañero y amigo entrañable.

De hablar pausado, determinaba lo que se debía hacer con enunciados de sugerencias, que me llegaban como caricias. Recuerdo su tratamiento padre al hijo menor.

Lo siento entre mis primeros profesores, tal como a sus hermanos Cuqui y Luis, quienes influyeron en mi formación profesional.

Roberto me dio el periodismo en su visión general, Cuqui el diseño, el uso de las artes gráficas y Luis, -desde su condición de director de la Revista Verde Olivo-, una especialidad periodística para aprehender el quehacer de la prensa militar.

Se me aleja el profe Roberto Pavón Tamayo, como un rayo de luz veloz que se pierde entre el fuego que consumió su cuerpo para hacerlo cenizas inolvidables.

Lo que aprendí de él se hizo raíz profunda en mi profesionalidad.

 

Eterno abrazo a Irma de Armas

Eterno abrazo a Irma de Armas

Irma Armas Fonseca, en su casa de trabajo (Foto periódico Trabajadores)

 

Joel Lachataignerais Popa, jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

 

Allá para 1963 o 1964, nos conocimos. Fue en medio de la batalla orgánica del periodismo de los tiempos nuevos que corría por nuestras venas. Fue la mezcla de hacer algo alrededor de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, creada por el Che y su tránsito hacia Unión de Jóvenes Comunistas, la campaña de alfabetización y acercarse a los medios de difusión para contribuir a propagar la revolución en la entonces provincia de Oriente, de Cuba.

Estaba en su Holguín natal, como también Eloy y Elson Concepción Pérez, y muchos otros amigos fraternos del alma. Pero estaba también atada a Santiago de Cuba, donde emergían Carlos Nicot y Antonio Moltó Martorell, Carlos Selva Yero, Ernesto Medialdea, Heriberto Cardosa Arias y Roberto Pavón Tamayo entre otros.

Su nombre de mujer gallarda y recta, muy ética y exigente, aparecía en las páginas del periódico Sierra Maestra: Irma Armas Fonseca, donde a la vez se impregnaban las línea escritas por Maria Julia Guerra. Irma, encarnó junto a otros camaradas la unión por la lucha en la formación profesional de una venerable generación de jóvenes que –junto a ella – surgía con el interés de hacerse periodistas.

Así fue. Debiéramos tributarle el honor que merece su altruismo. Su tesonero esfuerzo la hizo visible en aquellos instantes en que existía una estructura para reproducir la vida entre orientales residentes al norte y al sur, con un centro de dirección en Holguín, para Oriente Norte y Oriente Sur, para los próximos a Santiago de Cuba, y así, la conocimos dirigente de la Unión de Periodistas de Cuba en esta zona cubana.

Con su trabajo, ganó el prestigio debido y durante años en la Dirección y Comité Nacional de la UPEC, la organización periodística cubana, que la situó en un lugar donde con su devoción e inteligencia derrochó el amor por la formación de nuevas generaciones de periodistas cubanos y latinoamericanos, al frente de la Editorial Pablo de la Torriente Brau desde 1985

Por mucho recordaremos que cada página editada allí, es el resultado de su sudor, su sangre y talento.

No vamos a saber nunca cómo fue que el corazón le pegó el adiós. Imaginemos que una emoción la embargó con fuerza motriz revolucionadora una idea nueva para hacernos avanzar adonde su impecable mirada podía llegar detrás del humo entre sus dedos, y un querer decirnos sin palabras la eternidad de un pensamiento que no nos llegó.

Imaginemos que comenzó a caminar una ruta nueva, diferente, como un lucero que enrumba la noche por derroteros que los periodistas revolucionarios debemos transitar. Y sobre todo imaginemos que sigue ahí, con nosotros, en plena lucha.

¡Hasta siempre, Irma! ¡Tu gloria es la amistad hecha mujer!

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