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LAKASTAGNER

HISTORIA

HASTA SIEMPRE, BOSQUE MACIZO: PUENTE DE HONOR

HASTA SIEMPRE, BOSQUE MACIZO: PUENTE DE HONOR

Evocación a Juan Almeida Bosque.

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

         jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

Tu impronta, Juan Almeida Bosque, se me graba en la sangre. Junto a la memoria por mi padre, te juntarás siempre, Comandante.

La plata de tu sonrisa, el viento de tu espíritu impetuoso, abarcador, forjado entre la mezcla del cemento armador de virtudes en la Sociedad; leñador de fuegos encendidos dentro del pentagrama, honrador de los patricios cubanos y universales.

La bandera de tu historia crecerá en la cima del corazón de cada niño, de cada niña, para ser hermosos hombres hermosas mujeres de soles infinitos. Y cuando en la cruzada la barrera si es que puede emerge infranqueable, allí estarás, levantando la mano izquierda con el rifle y señalando con en índice de late al muro: AQUÍ NO SE RINDE NADIE y aquella palabra cubana que tenemos en el cuerpo.

Las dos Lupe, la de 1956 y la que vino después, sentadas a tu lado, cocerán túnicos de amor para repetirte siempre en marchas, himnos, sones, y por sobre todo en las canciones y boleros que describen una particular forma de sentir el corazón humano. 

José martí, aquel grande que en tus hechos se hizo monumento, dijo que hay hombres que son como los puentes, porque después habrá otros que estarán obligados a pasar por ellos.

Tu: hombre puente, estarás en mi memoria siempre, serás la imagen del cubano criollo, campechano, jaranero, en cuya palabra estaba la sencillez, la honra y la hermética energía del Jefe… con una extraordinaria forma de dirigir sugiriendo. 

Te recordaré siempre como el ciudadano, obrero, hombre sencillo que vistió los grados en su uniforme sin más pretensiones.

Hoy mi corazón canta y proclama:   HASTA SIEMPRE, BOSQUE MACIZO: PUENTE DE

HONOR!

 

 

 

A CINCUENTA AÑOS DE CAMILO CIENFUEGOS EN BAYAMO

Por: Joel Lachataignerais Popa

joecklouis@gmail.com  jlpopa@enet.cu

 

Era un día de mucho sol. Las calles de Bayamo tomaban ya la rutina de vivir bajo el influjo de la revolución que había triunfado cinco meses antes. En el ambiente estaba el anuncio de la presencia de Camilo Cienfuegos en una concentración que tendría lugar en la plaza de Rabí, como se acostumbraba a denominar el sitio donde se entonó por primera vez el Himno Nacional de Cuba, justo a la entrada de la Iglesia Mayor de la ciudad.

Aquel lugar tiene cerca una explanada que fue denominada como Plaza de la Revolución,  por el líder iniciador de las guerras de independencia contra España, Carlos Manuel de Céspedes. Muchos le llamaban Parque de la Revolución. Y es curioso que ese término Revolución, prohibido en casi todos los ángulos de su empleo, pasara inadvertido cuando los bayameses aludían en alguna referencia a ese lugar.

Justo allí, al frente, se encontraba la casa natal de Céspedes, a quien se conoce como el Padre de la Patria, en la calle Maceo, en honor al Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo y Grajales. Desde allí  nace la calle General Calixto García, que permite la entrada a la ciudad desde la ciudad de Santiago de Cuba. A la plaza la rodean, entonces, las calles Maceo, Libertad, Canducha Figueredo y General García.   

Esos lugares se fueron poblando de público lentamente aquella mañana. Me encontraba frente a la casa natal de Céspedes, cuando de momento veo frente a mi aquella enorme y entusiasta agrupación de hombres montados a caballo que recordaron -  recuerdan en las fotos – los dibujos y fotografías de  los veteranos de la lucha por la independencia.

Venía Camilo Cienfuegos Gorriarán, con su pelo largo al hombro y su barba, también larga al pecho; el sombrero de vaquero terciándole la frente, un tabaco bien encendido y la alargada sonrisa que dejaba ver blancos y parejos sus dientes.

Al hombro las estrellas de Comandante del Ejército Rebelde, ganadas en su batallar desde México y el yate Granma hasta su leal conducta de soldado en la Sierra Maestra, el llano y la proeza de trasladar la guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldívar, desde el Oriente cubano hacia la zona central del país, cruzando en sólo tres meses, luchando contra el sol, las lluvias, de temporales y dos ciclones, por inhóspitos lugares, ciénagas, ríos, en más de 400 kilómetros de atajos y matojos, unas veces combatiendo, otras haciendo emboscadas, otras escurriendo al enemigo.    

Junto al Che, neutralizó las tropas enemigas en la zona de Santa Clara a Yaguajay, ciudades situadas en la zona central de Cuba. Y Allí le sorprendió el primero de enero de 1959, cuando recibió la orden de Fidel Castro de acudir a rendir las tropas batistianas en la ciudad de La Habana, hacerse cargo del principal campamento militar de la capital cubana y poner orden.

Llegaba a Bayamo el 9 de junio de 1959 para presidir una concentración popular y campesina de apoyo a la revolución y a la Ley de Reforma Agraria. Era la ciudad que había visitado ya otras veces: El 20 de abril de 1958, a las once de la noche, originó un ataque a la planta eléctrica que suministraba la ciudad monumento nacional de Cuba.

La ciudad estaba abarrotada de pueblo en todas las acercas. El parque a ambos lados tenía amplia muchedumbre. En medio de todos, Camilo en su caballo blanco, con su alegre sonrisa; junto a él otros comandantes y a ambos lados, soldados rebeldes levantaban las banderas de la estrella solitaria, la tricolor bandera cubana; la de Carlos Manuel de Céspedes; similar a la de Chile; el cuadro rojo y la estrella en el centro, el rectángulo de abajo blanco y la bandera roja y negra del Movimiento 26 de Julio, con la inscripción blanca al centro M – 26 – 7 y las voces del pueblo daban vítores a la revolución, a Fidel, a Camilo, a la Reforma Agraria.

De momento, el legendario ‘Héroe de Yaguajay’, como la Historia lo calificó por mandato del pueblo, dirigió su cabalgadura hacia el sitio en donde me encontraba. Allí cerca de mí, Raquel Viga, una compañera de Escuela, tenía sostenida por una de sus manos a una niña. Camilo avanzó y le pidió que le permitiera cargarla; la alzó en brazos y la montó junto a él; luego dio una vuelta por el parque y retornó al mismo sitio. Recuerdo que le dio un beso a la niña y le pidió a Raquel que la llevase más tarde al Hotel Royalton, donde estaría hospedado. Del encuentro, Raquel aún guarda recuerdos e imágenes.

Un poco más tarde Camilo Cienfuegos Gorriarán demostraba que no solo podía combatir con las armas en las manos, sino, con las ideas. Su único discurso pronunciado en Bayamo, fue una pieza humana, de emotiva solidaridad, de consejos y adhesión sin límites a la lealtad y al sacrificio.

Recuerdo algunas frases:

“Los campesinos han de estar unidos al pueblo. Y el pueblo unido todo. Puede que existan organizaciones campesinas, que se llamen como se llamen, serán organizaciones campesinas como las organizaciones de los obreros, enclavadas en la lealtad y el honor a la revolución. Hay que mantenerse unidos a los principios de la revolución. Y todo lo que se haga se hará, siempre unidos en torno a la revolución y a su líder Fidel Castro. Que no se haga nada fuera de la revolución, que no se haga nada fuera de la lealtad a Fidel Castro”.

La voz de Camilo Cienfuegos era ronca, sonora, enérgica, apasionada. Se le veía en la tribuna dueño del pensamiento. Alzaba la voz, levantaba las manos para darle fuerza al discurso, y miraba con firmeza  a los interlocutores y buscaba, entre los que estaban con él en la tribuna el apoyo emocional. Era él, allí también un emisario del líder: Fidel.

De Bayamo dijo que sentía la emoción de encontrarse en el sitio por donde comenzó la lucha por la independencia de la Patria y justo en el lugar donde por primera vez se cantó el Himno Nacional. “Bayamo, tu historia nos llama a la unidad y unidos como Céspedes en aquel grito de independencia del 10 de octubre de 1868, mantendremos las banderas en alto, así como está en este acto, junto a la de la Estrella solitaria y a la del Movimiento 26 de Julio, porque la revolución  que comenzó por aquí en el 68 se reinició en Santiago y en Bayamo el 26 de Julio de 1953 y está en el honor y en la sangre de todos”.

Y se refirió con firmeza a la Reforma Agraria, cuya ley se había firmado 19 días antes en la Sierra Maestra:

Definió a la Ley de  Reforma Agraria como un paso de avance en el triunfo revolucionario; como un resultado de unidad del pueblo con los campesinos y los obreros, explicó que la Ley Agraria entregaba a los campesinos las tierras para el  beneficio del pueblo, para que los pobres pudieran tener lo que le correspondía y para que los ricos entregaran al pueblo lo que es del pueblo.  

Y he aquí una frase que se popularizó, y dos sentencias que se hicieron consignas, salidas de la voz de Camilo Cienfuegos, quebrantada por la emoción:

“La Reforma Agraria va, aunque caigan raíles de punta”, expresión que devino de la constante propaganda sobre todo norteamericana que pretendía desalentar a los campesinos acerca de aquella ley que ponía en sus manos las tierras en beneficio y provecho de la sociedad, propaganda que proponía miedo y terror ante una palabra que siempre estuvo acusada del lenguaje público: el comunismo.

A cincuenta años de aquel momento, mi amiga, Raquel Viga, recuerda aún en Bayamo el encuentro de su hermanita con Camilo. Y atesora algunos objetos que le obsequio el legendario Comandante para  se distrajera sus momentos de ocio infantil.

 

8 de junio de 2009

joecklouis@gmail.com 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A CINCUENTA AÑOS DE CAMILO CIENFUEGOS EN BAYAMO

Por: Joel Lachataignerais Popa

joecklouis@gmail.com  jlpopa@enet.cu

 

Era un día de mucho sol. Las calles de Bayamo tomaban ya la rutina de vivir bajo el influjo de la revolución que había triunfado cinco meses antes. En el ambiente estaba el anuncio de la presencia de Camilo Cienfuegos en una concentración que tendría lugar en la plaza de Rabí, como se acostumbraba a denominar el sitio donde se entonó por primera vez el Himno Nacional de Cuba, justo a la entrada de la Iglesia Mayor de la ciudad.

Aquel lugar tiene cerca una explanada que fue denominada como Plaza de la Revolución,  por el líder iniciador de las guerras de independencia de España, Carlos Manuel de Céspedes. Muchos le llamaban Parque de la Revolución. Y es curioso que ese término Revolución, prohibido en casi todos los ángulos de su empleo, pasara inadvertido cuando los bayameses aludían en alguna eferencia a ese lugar.

Justo frente a ese lugar se encontraba la casa natal de Céspedes, a quien se conoce como el Padre de la Patria, en la calle Maceo, en honor al Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo y Grajales. Desde allí  nace la calle General Calixto García, que permite la entrada a la ciudad desde la ciudad de Santiago de Cuba. A la plaza la rodean, entonces, las calles Maceo, Libertad, Canducha Figueredo y General García.   

Esos lugares se fueron poblando de público lentamente. Me encontraba justo frente a la casa natal de Céspedes, cuando de momento veo frente a mi aquella enorme y entusiasta agrupación de hombres montados a caballo que recordaron -  recuerdan en las fotos – los dibujos y fotografías de o los veteranos de la lucha por la independencia.

Venía Camilo Cienfuegos Gorriarán, con su pelo largo al hombro y su barba, también larga al pecho; el sombrero de vaquero terciándole la frente, un tabaco bien encendido y la alargada sonrisa que dejaba ver blancos y parejos sus dientes.

Al hombro las estrellas de Comandante del Ejército Rebelde, ganada en su batallar desde México y el yate Granma hasta su leal conducta de soldado en la Sierra Maestra, el llano y la proeza de trasladar la guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldívar, desde el Oriente cubano hacia la zona central del país, cruzando en sólo tres meses, luchando contra el sol, las lluvias, de temporales y dos ciclones, por inhóspitos lugares, ciénagas, ríos, en más de 400 kilómetros de atajos y matojos, unas veces combatiendo, otras haciendo emboscadas, otras escurriendo al enemigo.    

Junto al Che, neutralizó las tropas enemigas en la zona de Santa Clara a Yaguajay, ciudades situadas en la zona central de Cuba. Y Allí le sorprendió el primero de enero de 1959, cuando recibió la orden de Fidel Castro de acudir a rendir las tropas batistianas en la ciudad de La Habana, hacerse cargo del principal campamento militar de la capital cubana y poner orden.

Llegaba a Bayamo el 9 de junio de 1959 para presidir una concentración popular y campesina de apoyo a la revolución y a la Ley de Reforma Agraria. Era la ciudad que había visitado ya otras veces: El 20 de abril de 1958, a las once de la noche, originó un ataque a la planta eléctrica que suministraba la ciudad monumento nacional de Cuba.

La ciudad estaba abarrotada de pueblo en todas las acercas. El parque a ambos lados tenía amplia muchedumbre. En medio de todos, Camilo en su caballo blanco, con su alegre sonrisa; junto a él otros comandantes y a ambos lados, soldados rebeldes levantaban las banderas de la estrella solitaria, la tricolor bandera cubana, la de Carlos Manuel De Céspedes; similar a la de Chile; el cuadro rojo y la estrella en el centro, el rectángulo de abajo blanco y la bandera roja y negra del Movimiento 26 de Julio, con la inscripción blanca al centro M – 26 – 7 y las voces del pueblo daban vítores a la revolución, a Fidel, a Camilo, a la Reforma Agraria.

De momento, el legendario ‘Héroe de Yaguajay’, como la Historia lo calificó por mandato del pueblo, dirigió su cabalgadura hacia el sitio en donde me encontraba. Allí cerca de mí, Raquel Viga, una compañera de Escuela, tenía sostenida por una de sus manos a una de sus hermanitas… Camilo avanzó y le pidió que le permitiera cargarla; la alzó en brazos y la montó junto a él en la montura… luego dio una vuelta por el parque y retornó al mismo sitio. Recuerdo que le dio un beso a la niña y le pidió a Raquel que la llevase más tarde al Hotel Royalton, donde estaría hospedado. Del encuentro, Raquel aún guarda recuerdos e imágenes.

Un poco más tarde Camilo Cienfuegos Gorriarán demostraba que no solo podía combatir con las armas en las manos, sino, con las ideas. Su único discurso pronunciado en Bayamo, fue una pieza humana, de emotiva solidaridad, de consejos y adhesión sin límites a la lealtad y al sacrificio.

Recuerdo algunas frases:

“Los campesinos han de estar unidos al pueblo. Y el pueblo unido todo. Puede que existan organizaciones campesinas, que se llamen como se llamen, serán organizaciones campesinas como las organizaciones de los obreros, enclavadas en la lealtad y el honor a la revolución. Hay que mantener se unidos a los principios de la revolución. Y todo lo que se haga se hará, siempre unidos en torno a la revolución y a su líder Fidel Castro. Que no se haga nada fuera de la revolución, que no se haga nada fuera de la lealtad a Fidel Castro”.

La voz de Camilo Cienfuegos era ronca, sonora, enérgica, apasionada. Se le veía en la tribuna dueño del pensamiento. Alzaba la voz, levantaba las manos para darle fuerza al discurso, y miraba con firmeza  a los interlocutores y buscaba, entre los que estaban con él en la tribuna el apoyo emocional. Era él, allí también un emisario del líder: Fidel.

De Bayamo dijo que sentía la emoción de encontrarse en el sitio por donde comenzó la lucha por la independencia de la Patria y justo en el lugar donde por primera vez se cantó el Himno Nacional. “Bayamo, tu historia nos llama a la unidad y unidos como Céspedes en aquel grito de independencia del 10 de octubre de 1868, mantendremos las banderas en alto, así como está en este acto, junto a la de la Estrella solitaria y a la del Movimiento 26 de Julio, porque la revolución  que comenzó por aquí en el 68 se reinició en Santiago y en Bayamo el 26 de Julio de 1953 y está en el honor y en la sangre de todos”.

Y se refirió con firmeza a la Reforma Agraria, cuya ley se había firmado 19 días antes en la Sierra Maestra:

Definió a la Ley de  Reforma Agraria como un paso de avance en el triunfo revolucionario; como un resultado de unidad del pueblo con los campesinos y los obreros, explicó que la Ley Agraria entregaba a los campesinos las tierras para el  beneficio del pueblo, para que los pobres pudieran tener lo que le correspondía y para que los ricos entregaran al pueblo lo que es del pueblo.  

Y he aquí una frase que se popularizó, y dos sentencias que se hicieron consignas, salidas de la voz de Camilo Cienfuegos, quebrantada por la emoción:

“La Reforma Agraria va, aunque caigan raíles de punta”, expresión que devino de la constante propaganda sobre todo norteamericana que pretendía desalentar a los campesinos acerca de aquella ley que ponía en sus manos las tierras en beneficio y provecho de la sociedad, propaganda que proponía miedo y terror ante una palabra que siempre estuvo acusada del lenguaje público: el comunismo.

A cincuenta años de aquel momento, mi amiga, Raquel Viga, recuerda aún en Bayamo el encuentro de su hermanita con Camilo. Y atesora algunos objetos que le obsequio el legendario Comandante para  se distrajera sus momentos de ocio infantil.

 

8 de junio de 2009

joecklouis@gmail.com 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MONUMENTO A LOS CUBANOS CAIDOS EN 1983 EN GRANADA.

MONUMENTO A LOS CUBANOS CAIDOS EN 1983 EN GRANADA. Por: Msc. Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com


En octubre de 2008 se cumplieron 25 años de la agresión militar de Estados Unidos sobre la pequeña isla caribeña de Granada, acontecimiento que condujo al asesinato del Presidente de aquella nación Maurice Bishop y con el desmembramiento el gobierno revolucionario instaurado allí, posteriormente vino la disolución definitiva.
Aquel acontecimiento marcó el dolor profundo de los cubanos una vez más, pues cuando el territorio granadino comenzó a ser atacado, invadido y ocupado, los constructores de Cuba, que e encontraban allí en colaboración con el Gobierno de Bishop, emprendieron la defensa de la zona en que trabajaban.
El combate que todo los cubanos recuerdan, finalizó con un grupo importante de muertos y heridos, cubanos, granadinos y norteamericanos.
Los días posteriores a la culminación de los ataques norteamericanos, fueron de luto y dolor para Cuba y Granada. Aviones cubanos viajaron hacia aquella zona par retornar a los muertos, heridos y sobrevivientes. Son momentos de triste recordación, a los que e unen el honor, la heroicidad y la gloria.
El arquitecto Domingo Alás Rosell, se encuentra trabajando en Saint George’s, Granada, desde hace algo más de un año. Allí vivió el instante de homenajes que realizaron cubanos y granadinos par recordar la fecha del 23 de octubre de 1983, y colocar flores a la memoria de los granadienses y los cubanos.
A solicitud del Gobierno de la nación caribeña, el santiaguero devenido tunero, trabaja en la construcción de un parque solar, que tiene como elemento básico la idea de aprovechar la luz del astro rey, que se desplazará sobre lozas de mármol en las que figuran importantes fechas del calendario de Granada hasta señalar el día en que se produjo el desembarco helitransportado de tropas norteamericanas.
El sábado 25 de octubre del pasado 2008, día en que se cumplieron los 25 años de la muerte de nuestros hermanos se realizó con todo éxito la primera prueba solar para el ajuste del monumento en el lugar de los hechos, en un magnífico promontorio aledaño al aeropuerto de Point Salines, situado a próximo al lugar donde se levanta un monumento erigido a los soldados invasores yanquis.
El proyecto, aprobado por la más alta dirección del país incluye la construcción de un monumento dedicado a los 24 cubanos caídos en Granada durante la invasión yanqui el 25 de Octubre de 1983.
Su realización es dirigida por el arquitecto Domingo Alás, con apoyo de personal cubano y se basa en los principios astronómicos y conceptuales que el artista tunero utilizó en la Plaza Martiana de la ciudad de Las Tunas, inaugurada el 25 de marzo de 1995.

La prueba realizada el 25 de octubre del pasado 2008, permitió la observación solar para homologar los cálculos realizados y que ello constituye de hecho un homenaje a los caídos.
El arquitecto Dominó Alás, informó que la aprobación oficial del proyecto se hizo efectivo durante una reunión en la cual fue invitado especial, el 14 de octubre del pasado año, ante la presencia de Peter David ministro con las carteras de Relaciones Exteriores y Turismo, Margarita Delgado, embajadora de Cuba en Ganada y funcionarios de la Aviación Civil de Granada y el Ministerio de Agricultura y Tierras.
La plaza llevará varios niveles de altitud, paneles y un reloj solar, similar a la tunera plaza martiana, y en sitios de la instalación se colocarán tarjas contentivas de las fotos y síntesis biográficas del grupo de 44 cubanos que ofrecieron su vida en defensa de la integridad nacional de Granada. PLACERDEPENSAR, brindará oportunamente una visión gráfica y reseñada de este monumento a la dignidad del combatiente revolucionario cubano.
En un mensaje enviado al autor de este texto, el feliz artista, cuenta que:
a se está comentando que "habrá que hacerle también un monumento a los 45 granadinos muertos durante la invasión porque ya los yanquis hicieron el suyo, los cubanos estamos proyectando el nuestro y los granadinos no son menos". Y agrega que es algo que no es oficial, y sería un verdadero privilegio hacerlo.


La fotografía que acompaña el artículo presenta una muestra de las tarjas que se colocarán alrededor del parque solar. LAKASTAGNER dará a conocer próxmamente otros detalles y gráficas del parque.

EL OCHO DE ENERO DE 1959 FIDEL CASTRO RUZ MARCO LAS PAUTAS DE CUBA

EL OCHO DE ENERO DE 1959 FIDEL CASTRO RUZ  MARCO LAS PAUTAS DE CUBA Por: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com


El único televisor que había cerca de mi casa en una dimensión de tres a cuatro manzanas de la entonces ciudad de Bayamo, en el Oriente Cubano, estaba en la casa del carnicero de la zona, Eliades, cuyo puesto de venta estaba a la disposición de mi familia, y era donde podíamos comprar con ciertas facilidades.
Había otro pero estaba más lejos. El dueño era un señor que había sido alumno de mi papá, de apellido Larramendi y, como Eliades, lo había ofrecido de modo que aprovechábamos a veces para acudir a ver algunas cosas.
También había otro, algo distante. Este pertenecía a la suegra de Alberto García Meriño, quien fungía como Secretario General del Partido Socialista Popular en Bayamo, y su señora había también invitado a que pudiéramos ir a la casa de su mamá, con el objetivo de ver televisión. Este último sitio lo empleábamos en las noches, cuando Eliades no tenía el aparato.
Aquella noche de Enero 8 de 1959, todos los receptores de televisión posibles, no daban abasto para el público que se reunió en torno a las pantallas algo lloviznosas por la baja calidad y señal en blanco y negro.
Todos fuimos a ver la llegada de Fidel a La Habana. Los niños nos sentamos en el piso y fuimos conminados a guardar silencio. No obstante eran los mayores los que hablaban: tal era el regocijo que no pudieron ser mucho más disciplinados.
Primero vimos imágenes de la Caravana avanzando por diferentes partes de La Habana, hasta alcanzar las calles 23, L, y la afamada Quinta Avenida...eran lugares que aún, yo no conocía. Finalmente allí, el lugar escogido para proclamar la victoria, resultó el mismo sitio en que Batista profanó la vergüenza, la soberanía, la libertad del pueblo: El entonces Campamento de Columbia, y que pronto cambió su rostro represivo por una imagen de futuro al convertirse en uno de los primeros enclaves militares cubanos que dejaron de ser cuarteles para funcionar como escuelas.
Era un mar de gentes detrás de camiones, tanques, Jeeps decapotados, automóviles, motocicletas, y sobre ellos los hombres de la victoria.
El rostro del pueblo por primera vez era el actor gigante y masivo de un programa de televisión: eran aquellos hombres barbudos, melenudos, con sus uniformes rústicos a veces, las armas levantadas sobre los hombros, las miradas firmes, serenas, rostros alegres, iluminados por el momento y por la plasticidad de la Historia, aparecían elevados por un mar de personas.
Estaban algunas de las nuevas personalidades de aquellas que ya conocíamos. Algunos los vimos en Bohemia, en páginas abiertas antes del triunfo y en la edición especial que la revista más antigua de Cuba dedicó a la alegría popular en sus primeras páginas libres. También habíamos visto ya sus fotos en el Periódico Revolución y en Sierra Maestra, editados en Santiago de Cuba primero y luego en La Habana.
La proa era un jeep. Iban un grupo numerosos de hombres. Allí estaban Camilo Cienfuegos y Fidel, saludando constantemente.
La marcha iba a veces lenta; una parada para saludar, para dar la mano, para levantar en hombros una niña; pero enseguida, el avance, hasta llegar al Campamento de Columbia, donde la noche esperó por las palabras de Fidel. Y con la noche: el pueblo: una parte allí, la otra frente a los aparatos de radio y de televisión.
Fue un discurso premonitorio. Una visión de largo alcance que aún conservo en mi memoria, frases de aquella pieza se me grabaron eternamente, como el llamado realizado a la unidad y a la huelga general unos días antes. La ética, la sencillez, el humanismo revolucionario, el compromiso moral respaldaban aquellas palaabras.
Yo recuerdo aquella advertencia en la cual expresaba que no debíamos engañarnos en creer que a partir de entonces todo podría ser más fácil.
He releído ese discurso. Es de mucho interés y mantiene actualidad y proyección.
Algunas ideas expresan cómo desde aquel instante. Fidel Castro definió argumentos y conceptos que han caracterizado a la Revolución y a su ejercito triunfante. La verdad esgrimida como arma; la ética, la lealtad, la unidad, fueron temas del discurso.
El concepto de pueblo, empleado por Fidel en su alegato de autodefensa ‘La Historia me absolverá, el de unidad de ideales y de la Cultura; la hermandad que estaba naciendo:
‘Creo que el pueblo esté de acuerdo en que hable claro, porque haber luchado como he luchado por los derechos de cada ciudadano, me otorga aunque sea el derecho a decir la verdad en voz alta (APLAUSOS). Y, además, porque estando de por medio los intereses de la patria, no transijo absolutamente con la menor contemporización con los riesgos que puedan sobrevenir a la Revolución Cubana (APLAUSOS)’.
Y ampliando el concepto que va definiendo..’
“Yo, que tengo fe en el pueblo, y lo he demostrado, y sé lo que puede el pueblo, y creo que lo he demostrado, les digo que si el pueblo quiere aquí no vuelve a sonar nunca más un tiro en este país (APLAUSOS). Porque la opinión pública tiene una fuerza extraordinaria y tiene una influencia extraordinaria, sobre todo cuando no hay dictadura.”
Es este el instante en que surge momento más recordado por todos, eternizado por la fusión fidelidad – lealtad, que se simbolizan desde ese día:
“En la época de dictadura la opinión pública no es nada, pero en la época de la libertad la opinión pública lo es todo, y los fusiles se tienen que doblegar y arrodillar ante la opinión pública (APLAUSOS). ¿Voy bien, Camilo? (EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Camilo!”)”
Las palomas ya habían sobrevolado coqueteando con el ambiente y aquella que se instaló en el hombro de Fidel como para ratificar el diálogo breve de la pregunta, la respuesta de Camilo “Vas bien Fidel”, y sus miradas, y el bullicio del pueblo. Entonces, prosiguió hablando desde la confianza que no ha perdido en las grandes muchedumbres:
“Le hablo al pueblo en esta forma porque siempre me ha gustado prever, y creo que hablándole previsoramente al pueblo la Revolución puede evitar los únicos peligros que le quedan por delante; y yo les diré que no son tan grandes, pero sí quisiera que para que la Revolución se consolidara, no hubiera que derramar una sola gota más de sangre cubana (APLAUSOS)”.
Y para aquellos que nos acusan de terroristas, y que particularmente califican a Fidel con tal término, es muy bueno que analicen estas frase, en su primera intervención pública en La Habana,ideas que dejaban sentadas una política a seguir:
“. Lo antes posible tienen que marcharse los fusiles de las calles y desaparecer los fusiles de las calles (APLAUSOS). Porque ya no hay enemigo enfrente, porque ya no hay que pelear contra nadie; y si algún día hay que pelear contra un enemigo extraño o contra un movimiento que venga contra la Revolución, no pelearán cuatro gatos, peleará el pueblo entero (APLAUSOS PROLONGADOS)”.
La seguridad del Proyecto Cuba quedó expresada aquel 8 de enero de 1959 en las siguientes palabras: ”Y yo les aseguro que si hoy sale uno de Cuba y regresa dentro de dos años, no va a conocer esta República”.
Quienes salieron definitivamente, o los que por alguna eventualidad lo han hecho, inclusive los que se sintieron arrastrados por los traidores y pudieron volver, pueden testimoniar sobre las diferencias que la Revolución imprimió en el país.
Y se consolidó en la ratificación de la confianza:
“Veo un extraordinario espíritu de colaboración en todo el pueblo, veo a la prensa, a los periodistas, a todos los sectores del país, deseosos de ayudar, y eso es lo que hace falta. Y es que el pueblo de Cuba ha aprendido mucho, y en estos siete años ha aprendido por setenta. Se dijo que el golpe de Estado había sido un retraso de veinticinco años; si fue así —y aquello era de verdad un retraso de veinticinco años—, ahora hemos dado un avance de cincuenta. La República está desconocida: nada de politiquería, nada de vicio, nada de juego, nada de robo. Hemos empezado hace unos días, y ya está casi desconocida la República”.
Fidel volvía a la carga y ratificaba en los minutos finales que : ”... nadie vaya a creer que las cosas se van a resolver de la noche a la mañana. La guerra no se ganó en un día, ni en dos, ni en tres, y hubo que luchar duro; la Revolución tampoco se ganará en un día, ni se hará todo lo que se va a hacer en un día”.
Fidel concluía su discurso del 8 de enero de 1959 con una afirmación que es una reflexión permanente de su ética y pensamiento: “...¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!”
Salimos del local donde lo mirábamos aún sorprendidos. La pantalla seguía llena de público. Allí veíamos a Camilo, a Almeida, al Che, a Celia, a Violeta Casals... La foto, famosa, es elocuente.
Los alrededores de las pocas casas que tenían televisores, también eran un mar de pueblo. Había pasado la una de la madrugada y aquel 8 de enero, que marcó la pauta, entraba en la Historia.
Mi memoria así lo grababa.

HABÍA UNA LISTA NEGRA PARA EL SEIS DE ENERO DE 1959 EN BAYAMO

Por : Joel LachataigneraisPopa
(joecklouis@gmail.com)


Recuerdo perfectamente que cuando habían transcurridos las primeras horas de 1959, en medio de la tremenda alegría que duró varios días, comenzaron a escucharse revelaciones y llegaban noticias de las detenciones de aquellas personas que, partidarios y admiradores del Dictador Fulgencio Batista y Zaldívar, pasaron los tiempos de combate, denunciando y cooperando en los crímenes.
Entre aquellos sujetos estaban unos mellizos que vivían cerca de mi casa y todo Bayamo les denominó ‘Los Mantequitas’, atendiendo a su figura, de baja estatura, regordeta y siempre sudados; también eran delatores los miembros de una familia próxima a la casa de aquellos ‘paramilitares’ de entonces.Criminales a cambio de dinero y prevendas.
El dos de enero en un fuerte enfrentamiento en la casa de estos últimos, de apellido Ríos, hubo que combatir antes de que pudieran ser rendidos, y fueron, como los anteriores, detenidos y encarcelados.
Aquella mañana salí a una visita. En la calle había todavía mucha gente. En las proximidades del parque ‘Céspedes’, conocido también como ‘Parque de la Revolución’, los estudiantes se destacaban avanzando por la calle Calixto García, por donde se anunciaba la presencia de uno de los más acérrimos criminales en Bayamo, el tristemente célebre ‘Morejón’. Quien no pudo esfumare del territorio aunque estuvo a punto de lograrlo.
También estaban presos el Jefe de Policía, Cárdenas Muro y un oficial cuyas manos estaban tan ensangrentadas como las de sus compañeros de grupo: Célebre también en todo Oriente era Mano Negra. Los tres siempre juntos hacían de las suyas.
Recuerdo una noticia que recorría las calles: El asesino Morejón, había ordenado y dirigido la confección de una lista, que él mismo denominó ‘Lista Negra’,para matar y aterrorizar al pueblo; en ella anotaron nombres de personas muy conocidas entre la población de Bayamo, muchos nada tenían que ver con el Movimiento Revolucionario 26 de Julio y otros lo que más sentían era simpatía.
Maestros, estudiantes, bancarios, trabajadores sencillos y honestos estaban en aquella relatoría del criminal, quien había previsto que al pasar el 31 de diciembre, sus soldados recorrerían la ciudad, detendrían y llevarían ante él a los ‘acusados’ y, el día 6 de enero de 1959, aparecerían muertos en diversas zonas de la localidad.
Era su regalo de fin de año y del ‘Día de Reyes’.
Afortunadamente no fue así. El 2 de Enero, las fuerzas del Ejército Rebelde, las Milicias Revolucionarias y el pueblo, principalmente los estudiantes de Bayamo, lo controlaron y tuvo que pagar ante los Tribunales Revolucionarios.
Guardo también una emocionante imagen ocurrida semanas mas tarde, durante el juicio.
El Tribunal de Bayamo, funcionó en la sala de reuniones del antiguo Ayuntamiento, situado frente al Parque de la Revolución, el mismo lugar desde el cual Fidel Castro habló por primera vez en Bayamo.
El día en que se iniciaba el juicio contra Cárdenas Muro, Morejón y aquel que se hacía llamar ‘Mano Negra’, justo al dar la hora de inicio, cuando se llamaban a comparecer los susodichos, la Banda de Música emprendía la Retreta con el Himno Nacional. El parque estaba lleno de público, que – como de costumbre y tradición – puesto de pie, entonó las letras de la canción patriótica.
Al concluir, todos, arriba en la Sala y en el parque, estaban en silencio y en posición de parada militar. Un tremendo silencio albergaba la Plaza aquella y el salón. Entonces, un enérgico grito invadió el escenario. ¡VIVA CUBA LIBE!.
La gran masa acompañó al de la iniciativa e irrumpió con la ‘Marcha del 26 de Julio’.
Lo que sucedió frente a la mesa del Fiscal, fue inesperado: Los tres principales acusados de la noche se derrumbaron y cayeron al unísono al piso.
Los médicos le atendieron, pero aquellos, derrotados, sin moral, apenas pudieron levantarse: El Fiscal autorizó a que siguieran sentados.
La justicia se hizo. Condenados a la pena máxima, fueron fusilados.
La lista negra no fructificó. Entre los nombres escogidos por los criminales, estaba el de mi padre y varios de sus amigos.

Hoy me pregunto cuántas listas negras habrán entre los pobladores de Gaza, Cisjordania y otras partes de Israel, adonde los terroristas apoyados por Estados Unidos, ponen en práctica sus enseñanzas de guerras a distancia con efectos colaterales... ¡Falta le hace a ese pueblo su Primero de
Enero!.

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMERO DE ENERO DE 1959

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMERO DE ENERO DE 1959 (III Parte)

(LAKASTAGNER ofrece nuevos recuerdos de aquellos días. La memoria histórica corre a nuesro encuentro en estos días y la emoción propone redactar relatos, crónicas, para colocar imágenes de lo vivido apenas con 14 a 15 años.)

Por: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

Pasó diciembre como en un despertar de una larga noche negra. Se fueron de las calles aquellos hombres vestidos de amarillo, soldados del Ejército de Fulgencio Batista, con sus miradas severas, entre los cuales figuraban también gentes sencillas que atados por la necesidad se enrolaron en sus filas.
Se fueron de las calles los vestidos de azul de la Policía Nacional, aquellos que aterraban golpeando el asfalto con sus garrotes y también con ellos desfilaron aquellos vestidos de civil que respondían al título de terror que rezaba: ‘Tigres de Masferrer’, pero no eran ni guardias ni policías, eran un grupo de testaferros que como los escuadrones de la muerte, en oficio de paramilitares, estaban prestos a derramar sangre siempre.
Los policías de barrio, la guardia rural, todo aquellos fueron desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos. Nació el 5 de enero la Policía Nacional Revolucionaria y así fueron naciendo las nuevas formas de vida.
Aquel primer día de enero, Radio Rebelde dejó de ser clandestina. Por conducto de la emisora más poderosa y una de las más antiguas de Santiago de Cuba, la CMKC, y de Radio Progreso, todo el país conoció las primera informaciones y las decisiones de Fidel Castro Ruz, como Jefe de la Revolución.
Su voz se dejó escuchar firmemente desde Palma Soriano en su llamado a la rendición de Santiago de Cuba; y llegaban las orientaciones al pueblo y al ejército.
Recuerdo perfectamente aquel llamado que resuena en mis oídos con febril actualidad y muy vigente en su manifestación revolucionaria clamando por la unidad, cuando levantaba su denuncia: ‘Al parecer se ha producido un golpe de estado en la capital de la república. Y aquellas frases viriles y firmes:”Es una cobarde traición, pretenden escamotearle al pueblo el triunfo de la revolución”.
Y aquella otra: ‘¡Revolución si: Golpe de estrado NO!’
Fidel con la misma certeza de siempre analizaba el momento y significaba en otra frase inolvidable que un golpe de estado en aquellas condiciones sólo serviría para prolongar la guerra, y llamaba a la unidad con estas palabras: ”Más unidos que nunca debe estar el pueblo y el Ejército Rebelde para no dejarse arrebatar la victoria que ha costado tanta sangre”.
La voz de Fidel, ronca, suave, familiar, enérgica, con sentido emotivo, alentador, alegre, conminate y convincente, se hacía escuchar desde el Parque Céspedes de Santiago de Cuba: “Al fin hemo llegado a Santiago.Duro y largo ha sido el,camino pero hemos llegado”
Y muy significativo aquel paralelo establecido entre el triunfo rebelde de 1959 y la victoria frustrada a los mambises a principios del Siglo XX: “Esta vez lo mambises si entraron en Santiago de Cuba”, en alusión al fatídico suceso en que la Jefatura norteamericana asentada en Santiago de Cuba, impidió que Calixto García pudiera asistir a la ceremonia en la cual España capitulaba luego de ser duramente golpeada por las armas del ejercito Libertador.
Es precisamente su irreal versión sobre el fin de la guerra cubana contra el coloniaje español. Habría que creerles que ellos fueron los que vinieron a darnos la libertad y aceptar como bueno el desempeño de las ocupaciones diversas que se sucedieron en los primeros 50 años posteriores a la derrota española.
La realidad es que el Ejército Mambí puso a España en situación difícil, en banca rota militar y económica, promoviendo le victoria. Estados Unidos – como otras veces en otros lares – aprovechó la circunstancia y abrió un periodo nefasto en Cuba que concluyó precisamente con la entrada de Fidel Castro Ruz y Raúl Castro Ruz, a Santiago de Cuba aquel primero de enero de 1959.
Despues Fidel emprendió una épica marcha a lo largo de todo el país. Allí en el parque Céspedes de Santiago de Cuba, tras su última palabra y seguido del entusiasmo abrasador del pueblo, emprendió viaje a La Habana, en lo que históricamente hemos denominado ‘Caravana de la Victoria’.
En Bayamo esperamos su llegada. Nos retiramos del lugar poco antes de que su palabra irradiara el Parque Céspedes de Bayamo. Allí, en uno de los balcones del antiguo Ayuntamiento, despues de ser anunciado por el locutor Víctor Montero Mendoza.
Fidel habló en Bayamo. No olvidaré su mensaje expresado en una tela a lo largo de la hasta entonces ‘Colonia China’. Se leía: ‘Mi saludo la Soraya bayamesa’, y debajo la inconfundible firma: Fidel Casto Ruz.
No vimos Fidel aquel día. Cansados, los niños tuvimos que ir a dormir a la casa. Hubo que esperar un tiempo más. La televisión nos iba indicando la ruta seguida por él.
A partir de entonces, la conciencia comenzó a dictar el ritmo de los principios.

29.12.08

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMER DIA DE ENERO

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMER DIA DE ENERO (II Parte)
Por: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com
Ya era Primero de Enero.
Enviado por mi mamá, me dirigí a la bodega, que estaba algo alejada de la casa, y fue allí donde escuché por Radio Progreso un ‘flash’ noticioso en que invitaban a a escuchar una noticia ‘muy importante para todo el pueblo’.
Unos clientes de Enrique, el dependiente, comentaban con él, que según decían: ‘Batista se había ido’; y un boletín más, anunciaba efectivamente que el Dictador Fulgencio Batista había huido del país en aquella madrugada. Radio Progreso continuaría informando.
A toda velocidad partí, conminado por el dependiente Enrique, que pensaba que un niño no podía estar en la calle en circunstancias como aquella; pero iba cargado, llevaba un botellón de manteca que pesaba muchísimo.
Cuadras mas adelante, - en una casa que tenían el radio a toda voz -, escuché de nuevo que Radio Progreso establecería contacto con CMKC y Radio Rebelde en Santiago de Cuba, y aceleré la marcha.
Fue entonces cuando tratando de levantar mi carga al hombro, dio contra una pared y... cuando llegué, lo que me salvó fue la noticia.
Se hicieron los contactos de Radio Progreso con CMKC y Radio Rebelde, por donde escuchamos por primera vez claramente la voz de Fidel Castro Ruz, a Violeta Casals y todos los compañeros de la emisora de la Sierra.
Luego vinieron las canciones revolucionarias. La marcha del 26 de Julio, El Indio Naborí con su reconocida poética y su Primero de Enero,( ‘las sombras se han ido.. Fidel fidelísimo retoño martiano.. etc.): y las muestras de solidaridad, como Daniel Santos cantando aquella emblemática pieza suya, ‘Sierra Maestra’, una ranchera que clamaba por el triunfo de la Revolución y muchas formas mas de efervescencia revolucionaria.
También algunas canciones de la célebre agrupación isignia de Radio Rebelde, ’El Quinteto Rebelde’, formaron parte de aquella gran fiesta que se armó espontáneamente.
Enseguida se desarrolló la gran manifestación popular. Bayamo hervía, como toda Cuba, según veíamos en los escasos televisores que existían en mi barrio.
A la vista de los demás, - entre ellos mis hermanas Isel y Dubel -, mi otro hermano, Edel, escaló una columna de concreto que estaba frente a la casa y colocó allí dos banderitas: Una del Movimiento 26 de Julio y otra Nacional. Aquello me parecía un poco precipitado, pero Papá, Luis Felipe Lachataignerais Calderín, siempre era sabio: recomendó a su hijo mayor: ’Déjalo, si no fuera así, la Radio no estaría tan alegre. Yala noticia lo dice todo’
De momento descubrimos que todos estábamos corriendo por las calles siguiendo a mi mamá y todos unidos saludábamos a los rebeldes, gentes vestidos de verdeolivo, con las barbas largas, el pelo también... y un fuerte olor a monte...
Mamá besaba a uno y a otro. Mis hermanas mayores Berta y Amelia, también saludaban eufóricas. Nosotros, los más pequeños mirábamos y admirábamos.
No sé cuanto duró aquello. Tampoco cuando comimos, almorzamos y nos bañamos. Siempre me ha parecido que aquel primero de enero, no hubo tiempo para esas formalidades cotidianas.
Corrimos de un lado a otro porque la gente decía: ‘Ahí viene Fidel’, y se iba de aquí para allá y de allá para acá, buscándolo. Lo escuchamos en Santiago de Cuba en su memorable discurso, en que dijo que esta vez loa mambises si entraron en Santiago de Cuba. Y sabíamos que iba para Bayamo. Por eso era la búsqueda.
Entonces había un capitán de apellido Bárzaga que se parecía mucho y la gente cada vez que lo veía iba detrás de él.
Así pasamos el Primero de Enero. La mañana de Sol suave y ardiente me llagaba distinto. La noche cálida en medio del frío por tanta agente en la calle. Lo disfrutamos muchísimo. De modo que dormimos a plenitud esperando que llegara el segundo día de la Revolución, que nos traía las nuevas sorpresas que LAKASTAGNER también contará.