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HISTORIA

PARA PRESERVAR LA MEMORIA HISTORICA

PARA PRESERVAR LA MEMORIA HISTORICA  Premiados los investigadores tuneros Omar Villafruela Infante, Placido Cruz Infante y Laudelio Reyes Gutiérrez.
 Abierta convocatoria para el concurso ‘Por los caminos de la victoria 2010’
Por: Joel Lachataignerais Popa
jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

Los pueblos son conscientes de lo que son cuando en su propio decursar pueden conservar su propia memoria. Los hechos que están en la conciencia de cada individuo enaltecen y vigorizan, laten y fortifican: se hacen conducta y ética. Los libros de Historia atesoran el relato vívido de las memorias de los pueblos, pero son muchos quienes contribuyen desde su condición de ciudadano y de investigadores, a que otros puedan aprender y a preservar la memoria histórica.
El Museo “Memorial 26 de Julio”, está situado en la casa donde se fundó el Movimiento liderado por Fidel Castro en la ciudad de Las Tunas, en Cuba. Fue en ese sitio donde se realizó la reunión constituyente presidida por Frank País García, líder revolucionario de la lucha clandestina contra Fulgencio Batista.
Esta institución convoca cada año al encuentro ‘Por los caminos de la victoria’, este año en su trigésima emisión 12 ponencias que reflejan y refieren acontecimientos de la historia local, acerca de interesantes temas vinculados con los sucesos de la Historia de Las Tunas en la etapa revolucionaria emprendida por los cubanos el 26 de Julio de 1953.
En sus trece años de existencia este concurso ha atesorado más de un centenar de investigaciones que rememoran biografías, acontecimientos, documentos, que acercan a las actuales y futuras generaciones a la Historia de la localidad y permitirán escribir con precisión y amplitud momentos de trascendencia histórica de Las Tunas y contribuir a la redacción de la Historia del país.
El jurado estuvo presidido por la Profesora Asistente, Amelia Gutiérrez Cutiño, e integrado por la Master Miriam Reyes y el Ingeniero Miguel Sanjuán, quienes otorgaron tres primeros lugares y siete menciones.
El Licenciado Omar Villafruela Infante, Historiador del Municipio tunero de Jesús Menéndez, obtuvo el primer lugar, con el título ‘La familia Almeijeiras y la Revolución cubana’, texto que descubre las interioridades de la vida hogareña de los revolucionarios oriundos de esa zona, Ángel y Gustavo Almeijeiras Delgado, caídos en la lucha por la liberación nacional y el General Efigenio Almeijeiras Delgado, presente en los momentos actuales e enfrentamiento, confrontación y gloria. Se le entregó un diploma y quinientos pesos en Moneda Nacional.
El diploma de segundo lugar y trescientos pesos, lo obtuvo, Laudelio Reyes Infante, con el titulo ‘”Sangre tunera derramada en la lucha contra la tiranía de Trujillo en Santo Domingo”, donde se cuentan vivencias del tunero Oscar Luis Vega Acosta.
Se entregó diploma de tercer Lugar y doscientos pesos, al título “Las Tunas 1957-1958: Victimas’, del historiador de las Tunas, Licenciado Plácido Cruz Infante, el autor presenta un resumen de los principales sucesos ocurridos en la actual provincia de Las Tunas, durante el período de guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldívar.
Dentro de doce meses se volverán a abrir las cortinas de este concurso, cuya convocatoria quedó libre a instancias de que investigadores locales de Las Tunas, presenten sus ponencias acerca de aquellos hechos aún sin develar, que, seguramente serán de interés para seguir abriendo brechas que contribuyan a continuar preservando la memoria histórica.

EL PRESIDIO POLITICO DE JOSÉ MARTÍ (2)

EL PRESIDIO POLITICO DE JOSÉ MARTÍ (2)

Por: Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 

Como se ha dicho antes: El cuatro de marzo de 1870 habían transcurrido casi cinco meses de prisión para José Martí Pérez, Fermín Valdés Domínguez  y sus compañeros. En apenas ciento cincuenta días, el Gobierno de España mediante su representante en Cuba, no tuvo tiempo de definir una decisión. Entonces es que se produce el Consejo de Guerra Ordinario que votó por unanimidad para aprobar la condena de seis años de prisión para José Martí, deportaba a Eusebio Valdés Domínguez y a Atanasio Portier y sanciona a seis meses de arresto mayor a Fermín Valdés Domínguez.

Cinco días después, el Auditor de Guerra de La Habana, decide que lo acordado se cumpla, pero anula la sanción de Atanasio Portier y ordena que este sea juzgado nuevamente en plenario por un fiscal. En la misma determinación, envía a Fermín Valdés Domínguez a cumplir su arresto en la Fortaleza de La Cabaña y declara sobreseído el proceso seguido contra Santiago Balbín y Manuel Sellén.

El día 22 de marzo, en la cárcel Nacional, José  Martí recibe la notificación de condena junto a los hermanos Eusebio y Fermín Valdés Domínguez, pero no es hasta nueve días más tarde que le indican el sitio donde va a pasar sus seis años de condena: El Presidio Departamental de La Habana, donde radican juntos el presidio y la cárcel, pero el traslado hacia ese lugar no se cumple hasta el 4 de abril, cuando le destinan a la Primera Brigada de Blancos.

Allí le colocan el número 113 y toman la información personal que lo registran como soltero, diecisiete años de edad, regular de estatura; color ‘bueno’; cara, boca y nariz regulares, ojos pardos, pelo y cejas castaños; barba lampiña y, entre otra señas particulares, se indica una cicatriz  en la barba y otra en el segundo dedo de la mano izquierda.[1]

Al día siguiente le cortan el cabello y se viste con ropas de presidiario; le fijan en el tobillo de la pierna derecha un grillete, unido a la cadena que presiona su cintura y es destinado a trabajar en las canteras de la prisión, conocidas como Canteras de San Lázaro. Cada amanecer el niño de sólo 17 años, José Martí Pérez, es conducido junto a otros prisioneros, a este lugar en el cual ha de permanecer trabajando hasta doce horas bajo el sol con la exigencia de duras faenas.

Sus padres realizan gestiones para aliviar las penas del hijo. Doña Leonor Pérez, mujer educada, letrada y con cierta facilidad para escribir y regirse por esa vía, se dirige al Gobernador Superior Civil solicitando indulgencia para el menor de edad, y el padre Mariano Martí, hace gestiones ante el arrendatario de las Canteras, señor José María Sardá, pidiéndole que se dirija a su amigo el Capitán General de la República y le pida atenuar el castigo que recae sobre su primogénito. 

Es muy conocida la fotografía en que José Martí aparece con ropas de prisión, sin pelo, de pie con el grillete en el tobillo, en la cual expresa una dedicatoria a su madre, Doña Leonor: Mírame, madre, y por tu amor no llores:/Si esclavo de mi edad y de mis doctrinas,/Tu mártir corazón llené de espinas,/Piensa que nacen entre espinas flores”, Este regalo lleva la fecha de agosto  28 de 1870.

Poco después es trasladado de sitio para otro donde le sea menos dolorosa la actividad en la cárcel y finalmente lo disponen para La Cabaña, enfermo y con los ojos afectados por la cal. Entonces el Capitán General, conmuta la condena y lo envía para Isla de Pinos – hoy Isla de la Juventud – adonde llega en calidad de deportado el 13 de octubre de 1870.

José María Sardá, quien lo toma bajo protección, lo lleva para su finca conocida como EL ABRA, y allí Martí  convive con la familia del apoderado durante  dos escasos meses hasta que  parte hacia La Habana el 18 de diciembre, después de que Doña Leonor suplica al Gobernador General que le conceda permiso a su hijo con el fin de  marchar a España y que pueda estudiar. En diciembre realiza una furtiva visita a la prisión donde antes estuvo, al parecer para despedirse de sus amigos y luego sale con destino a España.

Durante 1871, en Madrid,  escribe “El presidio Político en Cuba”, donde describe los dolores vividos en prisión. Hay un párrafo que aparece al final de esta obra, muy oportuna ahora, para quines como René, Fernando, Gerardo, Ramón,  Antonio, y cientos de miles de luchadores por la paz, permanecen injustamente en prisión; refiriéndose a España, - como hoy los CINCO y otros muchos, pueden referirse a Estados Unidos - escribe Martí casi al final de su obra: Ahora, los padres de la patria, decid en nombre de la patria que sancionáis  la violación más inicua de la moral, y el olvido más completo de todo sentimiento de justicia”[2]

¿Qué dirían entonces los periódicos norteamericanos y españoles sobre todo esto?.



[1] Esta información que aparece registrada en José Martí cronología1853 – 1895 de Ibrahim Hidalgo Paz, Editorial de Ciencia Sociales, La Habana 1992.

[2] José Martí, Obras Completas, T. 1, pagina 74, Editorial Nacional de Cuba, 1984.

EN NUESTROS CORAZONES ESTA CAMILO.

EN NUESTROS CORAZONES ESTA CAMILO.

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

         jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

 

Ada Bella Pompa, fue una de las integrantes del pelotón MARIANA GAJALES, aquella legendaria agrupación femenina fundada por Fidel Castro Ruz, para demostrar que las mujeres también tienen talento para expresarse como militares. En una visita a su casa, buscando recuerdos de Camilo Cienfuegos a propósito del trigésimo aniversario de su desaparición física, me dijo que no podría decirme nada, pero que me iba a llevar donde una mujer que tenía recuerdos de Camilo y del Che, ‘porque aquella combatió a las órdenes del Che y conoció a Camilo’

Nos trasladamos a Boyeros, en Ciudad de La Habana.- un  sitio aledaño al aeropuerto Internacional ‘José Martí’.  En la vivienda, rodeada de árboles frutales, Chabela, el nombre de guerra de Rosalín Labrada, la mujer soldado de las tropas del Che. 

Chabela nos contó que conoció a Camilo Cienfuegois, en el Campamento ‘La Piedra’, situado en las proximidades del lugar conocido como San Pablo de Yao, en el firme de la Sierra Maestra.

“Fue un día en que había una acción en la cual ella no participó y se quedó en el campamento, donde también  estaba Lidia Doce,[1]  esperando órdenes. Camilo llegó y enseguida lo que me impactó fue su forma de ser, el modo de tratar a los demás, su cortesía con la mujer. Enseguida se produjo un diálogo conmigo y con Lidia: recuerdo que se interesó por la comida, por la salud de la tropa, la economía que estábamos manejando para obtener alimentos; también indagó de esas cosas con Lidia, y le entregó dinero para que pudiese operar sin dificultades en sus misiones”

Rosalín Labrada, (Chabela), relató que Camilo le preguntó qué hacían allí las mujeres, ella le informó de cuantas cosas podía hacer una mujer guerrillera, a parte de participar en los combates. Luego de rectificar lo que acababa de escuchar, él le dijo: “Voy a pedirle al Che que me permita llevarte conmigo. Me gustaría tener en la tropa una mujer así, porque de esa manera no se me raja[2] ningún hombre”

“Entonces fue cuando llegó un fotógrafo que nos había hecho unas fotos días antes y vino a traerlas. Camilo las miró y me pidió una. La volvió a mirar y la guardó en su camisa. Días después de primero de enero de 1959, cuando ya estábamos en La Habana, me encontré con él. Vino a saludarme y sacó la foto del bolsillo: ¿Te acuerdas?: Es la foto de mi novia, dijo…y la volvió a poner en su bolsillo… ”

“A mi me causó buena impresión Camilo. Tenía una forma muy amable de tratar a los compañeros; él trataba a los demás como si hubiera mucho tiempo que los conociera. Yo me quedé muy contenta con Camilo”

Ella lo recordaba con dolor, con tristeza y admiración, me dijo, porque pudo ser su Jefe: “me quedó ese recuerdo de cuando fue a hablar con el Che para que me dejar ir con él… Lo recuerdo como al Che – que fue mi verdadero Jefe – como a Lidia – que fue mi compañera de luchas – y como  a otros más que murieron y todo eso nos da pena”

“Si Camilo viviera, estoy segura de que estaría allí al lado de Fidel, en cada combate de la revolución, al lado del Partido, de la Revolución. Camilo era de los firmes, leales  y buenos”.

En el diálogo aquella mujer, ya madura me comentó que cuando recibió la noticia de la desaparición de Camilo lloró mucho y se incorporó con el pueblo a la búsqueda. “El día que dijeron que había aparecido, cogí mi fusil y loo descargué  tirando al aire, pero no, no era cierto Camilo se perdió, no volvió más, se quedó en nuestros corazones…”



[1] Lidia Doce, combatiente del Ejercito Rebelde y de la clandestinidad, que actuó en el llano, la Sierra y las ciudades, como enviada del alto mando rebelde, junto a su compañera Clodomiro Ferrals. tras una denuncia fueron detenidas, conducidas a prisión, torturadas y luego tiradas al mar…

[2] Término que  se emplea en Cuba para definir a una persona cuando traiciona, abandona el puesto o demuestra cobardía.

EL CARACTER DE CAMILO CIENFUEGOS

EL CARACTER DE CAMILO CIENFUEGOS

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

Yaguajay es un pintoresco pueblo situado en el centro de la Isla de Cuba. Pertenecía hacia 1958 a la provincia de Las Villas y luego de la división político administrativa puesta en marcha en 1976, forma parte de la actual provincia de Sancti Spíritus. La historia más reciente  de Cuba, recuerda la presencia legendaria de Camilo Cienfuegos en aquellos parajes y fue Yaguajay el sitio que lo colmó de glorias, por lo cual, la toma de esa localidad le dio nombre de leyenda: “El héroe de Yaguajay”. En su honor fue inaugurado un museo, en el sitio donde también figura una Plaza y un monumento donde se le ve de pie, sonriente y dispuesto al combate: el hecho ocurrió  el 28 de octubre de 1989, ante la presencia del actual Presidente cubano, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El museo conserva numerosos documentos, artículos, piezas de vestir, que le recuerdan y eternizan. Durante una visita al lugar, coincidí con un amigo de infancia de Camilo, José Antonio Pérez, quien en el diálogo con otras personas, contó anécdotas interesantes. Entra las tantas huellas de Camilo Cienfuegos preservadas en el lugar, se guarda con celoso silencio, su carácter de cubano típico y humorístico, expresado en diversas formas.

En una vitrina se exhibe una demostración de su habilidad como sastre. Para un carnaval habanero Camilo se cosió un traje, muy fino, elaborado con retazos de telas de diferentes tipos y colores.  La satírica pieza de vestir, resulta como un homenaje tributado al modo más común de vestir de los burgueses.

El texto de una carta de Camilo a sus familiares, donde se aprecia aquellos rasgos de pulcritud – tanto por su letra clara, redonda y precisa, como de la ortografía y el sentido  de sus contenidos – donde  cuenta las dificultades por las que atraviesa en los Estados Unidos, rememorando toda la propaganda que de ellos se hace y poco antes de firmarla,  afirma “…así es ese país: se los regalo con todo…”

Leí un artículo  breve, publicado en la prensa norteamericana, donde Camilo conmina a los jóvenes estudiantes a  la lucha contra la tiranía y manifiesta un pensamiento político raigal, patriótico y de proyección universal.

Hay una pequeña vitrina colocada al fondo de la instalación, de la cual nos habló la Secretaria personal de Camilo, aquella sencilla mujer a quien el Héroe para evitarse el honor de tener secretaria, le llamó siempre en modo jocoso ‘la tracatrana’ : Olga Yera.

Cuenta Olga que un día, cuando se decidió pagarle salarios al Ejercito Rebelde  y andaban analizando cuánto debía ganar cada cual, le preguntó a Camilo su opinión sobre cuál debía ser la cifra que ganaría el Jefe del Estado Mayor del Ejército – no había Ministro aún – y Camilo le dijo que dejara eso para después, restándole importancia. A su insistencia, él ratificó su decisión.

Poco después y antes de marcharse de la oficina, Camilo apareció con un cheque en las manos y se lo dejó sobre la mesa de trabajo. Estaba firmado y exhibía la cifra de CIEN PESOS.

El Jefe del Ejército Rebelde, según Camilo: debía percibir CIEN PESOS. Olga, la secretaria, sorprendida, antes de hacerlo canjear, logró una fotocopia, que es la que está allí en el Museo de Yaguajay.

 

Tal era el carácter de Camilo.

CAMILO ERA CAMILO

CAMILO ERA CAMILO

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu   joecklouis@gmail.com

 

 

 

Ernesto Guevara, es el nombre de un soldado del Ejército Rebelde, a quien su hermana menor desde pequeño, cuando apenas podía hablar, le llamó por primera vez “Tétiro”. La gracia de la nenita causó admiración en todos y jamás le dijeron Ernesto. Cuando un día decido incorporarse al Ejército Rebelde, le sucedieron cosas interesantes: Encontrarse con dos de los ‘rebeldes’ más mencionados en el pueblo, Camilo y El Che; descubrir que su nombre coincidía con el del Argentino y figurar entre los hombres escogidos para hacer la invasión desarrollada por Camilo Cienfuegos, que con destino a Pinar del Río avanzó hasta Las Villas, donde los sorprendió la victoria revolucionaria de enero de 1959.

Ernesto Guevara (Tétiro), participó en la construcción del vehículo que bajo indicaciones de Camilo fue obra de obreros azucareros y soldados rebeldes en Yaguajay, - actual provincia de Sancti Spíritus – que resultó una especie de tanque de guerra rústico, fabricado sobre un bulldozer Carterpillard, forrado con planchas de hierro, sobre cuya estructura, una vez terminado, el propio Camilo comprobó su calidad, haciéndole varios disparos, según me contó Tétiro, en su casa de La Habana, en Octubre de 1989.

El cuartel de Yaguajay estaba situado en un lugar muy difícil de rodear y había que buscar un modo de hacer rendir al chino Abón Lee, jefe de aquella plaza, quien era un soldado de carrera, de alguna ética y cierto valor. Por eso Camilo Cienfuegos ordenó esta solución. El vehículo fue bautizado por él con el nombre de DRAGÓN PRIMERO, y solicitó que allí mismo se hicieron varios similares para dotar a la tropa rebelde con aquella arma ‘poderosa’. Pero a pesar de las tres incursiones que se realizaron, con la fuerza de lanzallamas que se puso en práctica, no se pudo lograr la rendición, alcanzada sólo por la pericia y la persistencia de los hombres en el combate.

El chofer de aquella ‘poderosa arma’ fue precisamente mi interlocutor: Ernesto Guevara (Tétiro), a quien visité para que me hablara de Camilo Cienfuegos, y fue en una noche de Octubre de 1989, cuando bajo la pobre luz de un bombillo amarillento, conversamos:

“Camilo era un excelente jefe. A parte de que siempre andaba con una sonrisa en los labios, era muy exigente con la tropa: ¡muy exigente!: no vamos a ver que Camilo era juguetón y jaranero nada más: ¡qué va!: Camilo era posiblemente tan exigente y mas recto que el Che, lo que son dos caracteres distintos: pero Camilo no era fácil!...”

“Era muy humano ¡hasta con los casquitos![1] En ocasiones los tomó prisioneros y los entregó a la Cruz Roja. Hubo otros que por el carácter de Camilo, los convencía, y terminaron la guerra siendo compañeros nuestros”

Ernesto Guevara, Tétiro, evocó sus recuerdos de soldado al lado de Camilo Cienfuegos, su forma enérgica y reflexiva de proceder: “Tú cometías un error y te convencía. Yo nunca vi un compañero de la columna hablar mal de Camilo; ni Camilo hablarle en mala forma a un compañero”.

“Él tenía una cosa que yo no sé que era, porque tenía una facilidad para resolver los problemas difíciles… por eso se pierde: Fidel le pidió ir a resolver el problema de Hubert Matos y lo resolvió con esa facilidad que sólo él tenía, hasta con los enemigos más enemigos del pueblo: por esa forma que tenía de hablarle a las gentes y convencerlos”.

Tétiro participó en aquellas dos dramáticas semanas de ansiedad popular en que todos hicimos algo para buscarlo en cualquier parte. Recordó que a él le tocó un día viajar con Pedro Miret en un helicóptero, vieron por la Ciénaga de Zapata los restos de un avión, bajaron… pero no: no era el de Camilo: “… fue una búsqueda larga, infructuosa: Camilo había desaparecido”.

Ahora recuerdo a Ernesto Guevara, (Tétiro), el chofer del Dragón I, el soldado fiel, y a mi memoria viene su mirada perdida en la oscuridad de su humilde casa y sus palabras finales para mi entrevista realizada en octubre de 1989: “Camilo era Camilo”.



[1] Así le denominaban a los soldados del Ejército del dictador Fulgencio Batista.

 

CAMILO CIENFUEGOS FUE EL HOMBRE MAS POPULAR DESPUES DE FIDEL CASTRO

CAMILO CIENFUEGOS FUE EL HOMBRE MAS POPULAR DESPUES DE FIDEL CASTRO

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

A René, lo conocí. Bajo su orientación, trabajamos juntos en el periodo 1971 - 1974. Un día de octubre de 1989, le pedí por teléfono que me hablara de Camilo y me ayudara a localizar otros posibles entrevistados. Al día siguiente bien temprano nos recibió en  su oficina del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

“Conocí a Camilo en la Sierra, cuando había empezado la ofensiva del Ejército de Batista contra nosotros. Camilo había sido llamado por Fidel a la Sierra, porque él se encontraba en Bayamo – en los llanos de Bayamo – y yo llegué a la Sierra y me encontré a Camilo que estaba herido. Así lo conocí. Después, bajé para el combate de “El Jigüe”[1]

Luego de terminada la ofensiva, Fidel da la orden de bajar a los llanos para seguir para Las Villas: ahí nos despedimos y no lo veo mas hasta después del triunfo”.

René de los Santos me contó que el 6 de enero de 1959 recibió una orden del Comandante Raúl Castro Ruz, de presentarse ante el Che para cumplir una misión, éste lo envió – a su vez -  con Camilo Cienfuegos, quien ya era el Jefe del Ejército Rebelde.

“Camilo me mandó a ocupar las oficinas de la Policía Secreta de Batista, y me pidió hacerme cargo del DIER, (Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde), que luego pasó a ser lo que es actualmente el Departamento de Seguridad del Estado”.

“Camilo era una persona increíble: afable, amable, buen amigo, pero exigente”. El ya fallecido Comandante René de los Santos recordó entonces una de aquellas vivencias que demuestran el grado de responsabilidad, honestidad y sencillez de Camilo, enemigo de la corrupción y del engreimiento:

“En cierta ocasión – después de los primeros días del triunfo -  Camilo se puso a revisar los grados de su tropa y descubrió algunas alteraciones: en el acto procedió a degradar a los que sin autorización ni habérselos ganado, ostentaban insignias. Era muy exigente. Era un individuo que tenía unas características no de un militar en el sentido ese del militar burgués – por ejemplo -, él era un militar de pueblo, nato de pueblo; era muy simpático; y era un político: político de pueblo. Por eso era muy querido en el pueblo. Además, era y es, poseedor de una historia muy linda”.

René de los Santos recordó cómo un día Camilo llegó a una base y se colocó debajo de un helicóptero y subió a través de las esteras de aterrizaje y comenzó a pasearse por encima de la base, haciendo acrobacias…

Le pregunté entonces cómo lo recordaba: “Alegre, sonriente, valiente… así como era. Mira Camilo sigue siendo de verdad un ídolo. Camilo fue el hombre más popular después de Fidel. Fíjate que hasta los niños chiquiticos, quieren a Camilo: el día que se recuerda su muerte, todos van al mar a depositarle flores: Ya te digo: un ídolo igual que el Che. Es imborrable: Camilo y el Che son imborrables”

Hoy, a veinte años de aquel encuentro con René de los Santos, evoco a Camilo en su memoria también. Y lo recuerdo junto a su recta naturaleza de guerrillero, el profundo sentimiento de  admiración y pesar por la triste desaparición de Camilo, de quien finalmente volvió a repetirme, casi como para que no se me olvidara: “Te aseguro su popularidad: después de Fidel, estaba Camilo”.



[1] El Jigüe es un punto de la Sierra Maestra en la región oriental de Cuba. La referencia es a uno de los combates célebres del Ejército comandado por Fidel Castro Ruz.

EFEMERIDES CUBANAS DE OCTUBRE

EFEMERIDES CUBANAS DE OCTUBRE

Por: Joel Lachataignerais Popa

       jlpopa@enet.cu  joecklouis@gamil.com

 

En Octubre hay momentos que me colocan en reflexión de balance de la conciencia. Son fechas inolvidables. El 6, con el imborrable recuerdo del avión volado en pleno vuelo con 73 vidas inocentes a bordo; 8 – 9, con el asesinato del Che en Bolivia; el 10, con el redoble de campanas de Carlos Manuel de Céspedes para iniciar la larga lucha por la independencia de Cuba en la Demajagua; el 21, cuando _Camilo Cienfuegos detuvo la contrarrevolución emprendida en Camagüey por Hubert Matos; el 26, aquel último discurso pronunciado por el legendario Comandante de la sonrisa ancha – como le recuerda el pueblo – y luego el 28, su triste desaparición física, también en un avión evaporado.

Todo es historia. Debí anotar que el 4 de octubre de 1869, es otra efeméride que me llega cada año a la memoria: esa fecha comenzó el proceso jurídico que conocemos como ‘El Presidio político en Cuba’ firmado por el niño José Martí Pérez, quien vivió en carne propia la tortura y el vejamen con sólo 16 años sobe la piel.

Camilo muere inesperadamente. De modo trágico. Sólo sabemos que viajó de La Habana a Camagüey en misión militar ara defender la revolución recién instalada y el avión en que viajaba desapareció. No teníamos entonces recursos para poder determinar los vuelos como ahora, de haber sido podríamos haber tenido información del cómo de aquel accidente. Nos dejó su voz el 26 de octubre llamándonos a la unidad y aquellos versos de Bonifacio Byrne: “Si deshechas en menudos pedazos/se llega a ver mi bandera algún día/nuestros muertos alzando los brazos/8la sabrán defender todavía”. De él los aprendimos.

De algún modo estas efemérides están atadas al hilo umbilical del terrorismo. Porque Camilo desaparece evitando que en suelo patrio renazca, con el enemigo interno. El Che luego del combate, hecho prisionero, fue victima de la barbarie de un traidor vendido a la CIA, se sabe muy bien porque ellos se han encargado de hacerlo público.

Céspedes abrió fuego contra el terror colonial emprendido por España en tierras de América e insoportable surtidor de dolores sobre Cuba, y dejó su alerta con un revolver de seis balas contra una partida de soldados en la Sierra Maestra, épica geografía cubana donde Fidel y sus hombres le tributaron honores.

Los 73 ciudadanos del mundo asesinados en pleno vuelo, no tenían por qué morir. Unos eran deportistas felices que venían con las medallas doradas en el cuello; otros eras futuros médicos y profesionales que se prepararían en Cuba para volver a sus países con la paloma de la paz entre las manos, otros venían a trabajar por sus patrias.

Lo que duele, es saber que los asesinos están allí. Y a mi me dan vueltas en la cabeza, el descaro de los que declararon con abierto cinismo: PUSIMOS LA BOMBA ¿Y QUÉ?, como si fuera poner un adorno en el cielo; y aquella loca declaración de Orlando Bochs y Luis Posada Carriles, que justificaron el hecho diciendo que en la guerra todo es válido.

Luego pienso: Esconderse, no dar la cara, ser taimado, sucio de mente y ética, tal vez eso quisieron decir. También parece que para ellos ser cobardes, es válido. Sería un buen sinónimo para el terrorista.

CON LA IMAGEN DEL CHE

CON LA IMAGEN DEL CHE

Por: Joel Lachataignerais Popa

       jlpopa@enet.cu  joecklouis@gamil.com

 

Aquella madrugada del 1 de octubre de 1980, hacía tremendo frío en la pista aérea de Addis Abeba. Los que conmigo viajaron también lo sufrían. Algunos ya tenían la experiencia; otros como yo éramos novatos. De ese modo comenzaba mi presencia en territorio africano.

Me aguardaban agradables e inolvidables sorpresas. Llevaba en mi poder un juego de cassettes y un cilindro de cartón de medio metro, que debía entregar tan pronto llegara a mi unidad de trabajo, con un encargo preciso. Esto debió esperar una semana.

Es inolvidable para mí que llegué a la zona de Harar en la memorable fecha del 8 de octubre. A las seis de la tarde cuando el ómnibus se detuvo en la casa donde viviría el tiempo de permanencia allí, me esperaban los demás integrantes de mi equipo de trabajo, quienes rápidamente hicieron lo posible porque cambiara mi vestimenta por el uniforme verde olivo.

Aquella primera noche, asistí primero a un acto de homenaje al Che y luego a un cartel de boxeo que cerraba el campeonato de la Misión Militar Cubana en Etiopía. Al día siguiente con mi Jefe, visité la sección Política, para como se me había indicado, entregar allí el paquete de cassettes y el cilindro de cartón que llevaba, y un sobre amarillo, que era evidente, contenía papeles.

 Con la orden de esperar sentado estuve unos minutos hasta que me llamaron para informarme que los cassettes debían ser empleados esa misma tarde para difundir por alta voces un discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro, que era su contenido y recibía el agradecimiento por haber sido portador del mismo y de los afiches que – con la foto de Arnaldo Tamayo Méndez y Yuri Romanenko -  daban a conocer que Cuba  entraba en la historia de la cosmonáutica.

Cuando miro en mi expediente este instante, aprecio que todo sucedía en la fecha que recordamos siempre como el día de la muerte del Che y la real de su asesinato: el día 9. Sin saberlo, estaba entonces rindiéndole homenaje de un modo singular.