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LAKASTAGNER

HISTORIA

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMER DIA DE ENERO

EN MI MEMORIA DICIEMBRE DE 1958 Y EL PRIMER DIA DE ENERO (I Parte)
Por: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

Diciembre de 1958 resultaba un mes común. No había muchas diferencias.
El último mes de aquel año, habían ideas de un 24, un 25 y un 31 para ‘festejar’, pero también mucho dolor en el ambiente.
En las calles frecuentaban los soldados del Gobierno del llamado ‘General’, Fulgencio Batista y Zaldívar. En realidad no sé si pudiese llamársele General, porque al menos los que yo conozco en otros países y en el mío mismo, como Máximo Gómez Báez (1) o como Vicente García González, (2) ganaron esas estrellas combatiendo o los demás, como Francisco González, (Pancho), (3) que se lo han merecido en un fragor de combate, sacrificio y trabajo.
Aquel parece que los ganó de la ‘bichería’, la complacencia y el crimen.
Ya hacia mediados de la primera quincena de diciembre de 1958, es decir, los días entre el 10 y el 15, muchas personas escuchaban casi libremente Radio Rebelde en sus casas. Allí en Bayamo (mi ciudad natal, a 787 kilómetros al Este de La Habana), las gentes hasta le comentaban en las calles.
Uno de aquellos días, aproximadamente a las 8 de la noche estábamos reunidos en la sala de la casa sintonizando la radio y de momento, penetró la voz de Violeta Casals, en aquella clara promoción que, con la marcha del 26 de Julio, por debajo, aclamaba con tremendo entusiasmo ‘¡Aquí Radio Rebele, desde el Territorio Libre de Cuba!’
Mi papá pidió que bajaran el volumen del radio, y en torno al aparto quedaron los mayores, aunque mi hermano y yo logramos colocarnos detrás del muro de cemento donde descansaba el aparato. Conseguí escuchar como la locutora informaba que las tropas avanzaban sobre Jiguaní, Maffo, Contramaestre y en las zonas de Placetas y otras regiones de Las Villas.
En un instante se escuchó que golpeaban fuerte en la puerta. Alguien trató de controlar que el radio no se escuchara y fue todo lo contrario quedó libremente unos segundos en pleno altavoz, mientras otro corría hacia la puerta y abría. En el umbral, aparecieron las figuras de tres soldados, ‘casquitos’, como les llamaba la población despectivamente.
Uno de ellos pidió agua, y a la vez el que parecía ser el Jefe del trío, preguntó, ¿qué está pasando, uds. oyen esa emisora? Digo: ¿ustedes están oyendo a Radio Rebelde?. Lo hacía en tono de confidencia, muy bajito, y con mirada de admiración...
Entonces colocó su fusil, un springfield, algo veterano, detrás de la puerta, se quitó el casco y avanzó hacia donde estaban mis padres, completamente sorprendidos. Los demás hicieron lo mismo. Y escucharon.
Despues, antes de irse, y luego de comentar que las cosas se iban poniendo muy serias y feas, dijeron: ‘Sigan oyendo, pero tengan cuidado’. Y el susto pasó así.
Era el indicador del grado de descomposición en que estaban ya las tropas de la tiranía. Cosa que yo no podía comprender bien, pero me daba cuenta de que eran ‘guardias muy raros’.
La propia Radio Rebelde fue informado sobre asaltos y rendimientos de tropas en los cuarteles de la tiranía.
Así por voces reales que se escuchaban en la Radio Rebelde y las del pueblo (llamada entonces RADIO BEMBA) se fueron conociendo las noticias del desenlace.

No hubo fiestas realmente.
Recogimiento popular. Nostalgias y dolores. Eso si hubo.
Aquel 31 de diciembre me fui a la cama como todos los años, pensando en que cinco días mas tarde dormiría esperando a los ‘Reyes Magos’, y al despertarme fui corriendo a contarle a mi mamá el sueño que había tenido.
Había visto una imagen de la Virgen de la Caridad avanzando hacia mí creciendo y creciendo; y el miedo también crecía, de modo que me tapé todo violentamente y no dormí más en el resto de la noche.
La imagen traía en el centro del pecho una luz y debajo la figura de Batista... Mi mamá, Zenaida Popa, quien siempre había creído – y tiene aún – una percepción de creencias espirituales, enseguida me dijo que eso no era malo y que no tuviera miedo. Pero pensó que mejor era no contarlo.

(1) Mayor General Máximo Gómez Báez, el Generalísimo, de origen dominicano, ejemplo de internacionalista: ganó sus grados combatiendo a España en el Ejército Mambí.
(2) Mayor General Vicente García González, nacido en Las Tunas, Cuba, combatió en 1868 – 1878 y luego en las contiendas siguientes, ganó sus grados luchando contra el colonialismo español.
(3) Francisco González, (Pancho), humilde campesino de la región oriental cubana, nacido en la Sierra de El Cristal en Holguín: ganó grado de Comandante del Ejército Rebelde y luego luchando en defensa de la Revolución y trabajando en la Sierra, alcanzó distinciones de General de Brigada.

POLVORIN LA CADENA PRIMERA ACCION REBELDE EN LAS TUNAS

Por : Joel Lachataignerais Popa

Frank País García había organizado debidamente de modo inicial, las estructuras del Movimiento 26 de Julio en toda la provincia de Oriente, para lo cual contó con el decisivo apoyo de Vilma Espín Guillois.
Uno de los territorios visitados fue Las Tunas, adonde contactaron las fuerzas existentes y dejó constituida una célula del Movimiento 26 de Julio, lo mismo que haría hacia el norte de la entonces ciudad de Victoria de Las Tunas.
Llegado el momento en que se conocía que Fidel Castro vendría a darle continuidad la lucha revolucionaria, Frank recorrió las zonas del país donde más probabilidades existían para un apoyo masivo al desembarco que se esperaba sería en los días finales del mes de noviembre de 1956.
En la ciudad de Victoria de Las Tunas comienzan a realizarse los preparativos; una de las ideas surgidas fue la de asaltar en la zona de Chaparra, el Polvorín ’La Cadena’,donde presumiblemente habría armas que podrían ocuparse y ser entregadas a la revolución.
Durante varios días los revolucionarios escogidos para la acción crean condiciones y llevan a cabo su plan el día 29 de noviembre de 1956, unas horas antes del levantamiento ocurrido en Santiago de Cuba y otras regiones del país, como Guantánamo,Bayamo, Matanzas, La Habana y Pinar del Río.
Hasta el Polvorín fueron Luis Alfonso Zayas Ochoa, Raúl Castro Mercader y Orlando Pupo Peña, quienes conminaron a la rendición al soldado que se encontraba de custodio y rápidamente tomaron las armas allí existentes.
Con la rapidez que la circunstancias facilitaron las condiciones del momento, Luis Alfonso Zayas, acompañaba a Frank País al campamento de Fidel, donde ambos líderes – Fidel y Frank – dialogaron ampliamente.
Fidel recibió de Zayas, las primeras armas para el naciente Ejército Rebeldes.
El propio Fidel evocó aquel acontecimiento el el 14 de junio de 1980, durante el acto de inauguración del Complejo de la Salud y el hospital ‘Ernesto Che Guevara de la Serna’
“... recordaba que, cuando nosotros desembarcamos en el ”Granma”, Zayas, con otros poquitos compañeros y dos revólveres, se alzaron, y no sólo se alzaron, sino que tomaron un cuartel (aplausos);
y no sólo lo tomaron sino que se llevaron los dos fusiles que había. (Risas) Una prueba más de que para hacer la revolución muchas veces no hace falta ni armas, porque las armas las tiene el enemigo y hay que quitárselas. Eso fue lo que nosotros hicimos”
”Y recuerdo también cuando llegaron aquellos dos fusiles a la Sierra Maestra. Aquello era una fiesta cundo llegaron Zayas, Pupo, y otros compañeros; Guillermo Domínguez un compañero muy valioso que murió en la Sierra maestra y ellos se unieron a nosotros con sus dos fusiles. Y en aquella época, para nosotros, dos fusiles no se sabe lo que valían.” (*)
Al otro día se producía el asalto de Frank País a los principales enclaves militares de Santiago de Cuba, tomaba la ciudad como apoyo a Fidel, se estrenaba el uniforme verdeolivo,caían Pepito Tey, Tony Alomá y Otto Parellada;pero unas horas antes, Las Tunas había entrado en la Historia.
Aquella acción conjunta demostró la inteligencia, la capacidad de liderazgo y la fidelidad de Frank País, quien de esa manera comenzaba a introducirse en la lucha con rango mayor, hasta el instante de su caída el 30 de julio de 1957.


(*) Del discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, el 14 de junio de 1980 en la inauguración del Hospital Ernesto Guevara, en la ciudad de Las Tunas, Cuba.

MALA COSTUMBRE

Por : Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com


La última semana de noviembre de 1958, me quedó grabada como un reflejo de película, que aún relampaguea en mi memoria. Mis hermanos y yo, a pesar del reclamo de nuestra madre de que entrásemos al hogar, nos entreteníamos en mirar, primero una avioneta Caza y luego dos aviones B – 26 que sobrevolaban en lo alto y eran perfectamente visibles desde el patio la calle de la casa.
Entonces vivíamos en la calle Pizarro número 12, - hoy Hermanos Lotty con el mismo número -, en la oriental ciudad cubana de Bayamo, Capital de la provincia de Granma; donde en aquellos momentos radicaban las fuerza principales del ejercito del dictador Fulgencio Batista y Zaldívar.
Mirábamos insistentemente. La avioneta dio dos pases primero y disparaba sin descanso.
Despues vinieron aquellos aviones grandes, negros, con dos hélices que veíamos pequeñitas por la altura y podíamos apreciar la luminosidad de los disparos.
El fuego era hacia el sur este de la ciudad, apuntando según nos parecía hacia la Sierra Maestra. Los niños tienen una apreciación de juguete siempre y las cosas las ven como imaginaciones.
Alguien informó que ‘la cosa’ era en Guisa, poblado situado a poco más o menos cuatro leguas de distancia de Bayamo.
Realmente no tengo en mi memoria cuántas veces vimos el mismo espectáculo ni durante cuántos días. Fue la Historia la que nos lo confirmó, pues se trataba del ataque que dirigía el mismo Fidel Castro Ruz con su tropa, para atrapar el poblado de Guisa y cortarle más de lo que ya tenía, el campo de operaciones a Batista.
Había una cosa significativa en aquello. Se lanzaban unas cosas que nosotros veíamos como bolsas que se encendían en el aire y llegaban por algún lugar a tierra – según nos parecía – con poco fuego.
También veíamos otras figuras oscuras que no podíamos distinguir bien. Al menos eso recuerdo yo.
Despues del triunfo revolucionario del Primero de enero de 1959, algunas personas que participaron en el combate declararon a la prensa escrita, lo dijeron por radio y televisión y, por supuesto, nos enteramos bien de lo que había pasado.
Fidel había dado la orden del tomar a Guisa e impedir que las fuerzas de Fulgencio Batista pudieran avanzar mucho mas.
En un libro publicado en los primeros meses, se contaba todo. Hubo ametrallamientos y bombardeos, lanzaron bombas de napalm... me dijeron entonces que aquellas bolsas de candela que estábamos mirando aquel día desde mi casa, era napalm o fósforo vivo.
No comprendí bien.
Aquello había ocurrió realmente fines de noviembre de 1958. Tres años más tarde me convertí en uno de aquellos jóvenes cubanos que fueron a alfabetizar.
Para sorpresa mía mi ubicación fue la casa de los esposos Francisco González y Herenia Herrera, localizados en un sitio denominado Hoyo de Pipa, a escasos kilómetros del poblado de Guisa.
Resultó que mis dos alumnos fueron de las personas que le dieron ayuda al Comandante Fidel Castro durante aquella batalla.
Al otro día de mi llegada, despues de presentarme sus hijos, Herenia pidió que la acompañara junto a un combatiente del ejército Rebelde, pues quería enseñarme algunas cosas que había en aquel sitio.
Reol, el joven integrante del Ejército Rebelde que iba con nosotros, se introdujo dentro de un hueco en las cercanías del patio del bohío de los campesinos que iba a alfabetizar. El hoyo tenia poco más de dos metros de profundidad. Cuando bajé yo, me resultaba difícil poder ver la superficie.
Me explicaron que eran dos huecos de bombas lanzadas allí por un avión B – 26 en aquellos días de combate. Y en el entablado de la casa se podían ver las huellas del ametrallamiento.
Les conté mi recuerdo. Y me preguntaba de qué manera era aquello si los que estaban tirándole balas estaban a mas de dos kilómetros de allí. Aún era muy joven para comprender, aunque ya empezaba a ver ciertas cosas por la prensa.
Con el paso del tiempo, los años me fueron dando una información más clara.
Vinieron las dictaduras de América Latina y El Caribe, Trujillo, Somoza, Pinochet, empecé a conocer el caso de Israel, los Saharahuis luchando por la independice, la Agencia Central de Inteligencia y la USAIC, y la famosa escuela de militares que enseñaba cómo defender las naciones y los gobiernos, de modo muy especial en los Estados Unidos.
Me tocó trabajar en el Servicio Militar en el control noticioso de lo que iba sucediendo día a día en Vietnam y posteriormente, como redactor de prensa, en uno y otro lugar donde he trabajado, llevar casos muy curiosos, como las invasiones a Panamá y a Granada.
Y, un final, que no es realmente lo último que pueda decirse, sino una especie de final a este relato, es que la mejor lección de aquello me la dio W. Bush cuando precisó su concepto de que ciertas cosas que ocurren desde los aviones de guerra se denominan (fríamente) “DAÑOS COLATERALES”, porque las personas, los objetos, están en el lugar equivocado en el momento equivocado y que son errores...
Es lo mismo que hacía Batista y lo que hicieron Somoza y los demás tiranos...
Malas costumbres.
Los tiranos, tienen, malas costumbres.

Noviembre 29 de 2008.


De cómo Nicolás Guillén escribió 'Che comandante amigo'

De cómo Nicolás Guillén escribió 'Che comandante amigo' POR : Joel Lachataignerais Popa.
joecklouis@gmail.com

Cuenta Nicolás Guillén, que encontrándose de paso por Buenos Aires, la hermosa capital argentina, en un día de 1959, recibió una llamada telefónica del director del semanario PROPOSITOS, EL SEÑOR Leonidas Barletá, quien le proponía escribir una crónica o un soneto como homenaje al Che Guevara, atendiendo al rápido prestigio alcanzando por el argentino en Cuba. El tiempo era corto, pues debía darle la nota al periódico esa misma tarde, pero el soneto salió. Fue la primera vez que escribió algo dedicado al Che: “COMO SI SAN MARTIN QUEMANTE LA MANO PURA / A MARTI FAMILIAR TENDIDO HUBIERA, / COMO SI EL PLATA VEGETAL VINIERA / CON EL CAUTO A JUNTAR AGUA TERNURA, / ASI, GUEVARA DE VOZ DURA, / BRINDO A FIDEL SU SANGRE GUERRILLERA...”

Nicolás recuerda que fue un éxito. La prensa rápidamente lo divulgó, principalmente las agencias cablegráficas nortemaricanas; no tanto por lo que realmente significaba el Che, sino por aquello de resaltar que entre los amigos de Fidel había un comunista... Aquellos momentos los aprovechó para conocer a la famila del hombre que más tarde se convertiría en el Guerrillero Heróico y de esa suerte establece nexos de amistad con el arquitecto Ernesto Guevara Lych y Celia de la Serna, los padres del Comandante Guevara.

El Poeta Nacional de Cuba, recuerda que después, ya de regreso en la Patria, pudo conocer al Che; fue de forma simpática, mediante una invitación que el Comandante le hiciera al compañero Roberto Fernández Retamar y en otra oportunidad en que el jefe rebelde le pidió que acudiese al campamento militar situado en La zona aledaña a la bahía habanera, que todos en Cuba reconocen como “La Cabaña”;Guillén rememora también cómo el argentino intimó rápido y le brindó su oficina.

Aquellos versos surgidos de manera inesperada en la Argentina del Che, le abrieron campo a otros en su inagotable inspiración: “Guiitarra de duelo mayor”, que musicalizada se conoce como “Soldadito de plomo”y otro titulado “Lectura de domingo”, que en su opinión es de todos sus homenajes al Guerrillero Heróico, el de mejor contenido, a parte de “Che Comandante, amigo...”, que reúne para él –como para todos los cubanos- la mayor emoción.

En 1967, Nicolás Guillén, había cumplido sus provechosos 65 años de edad. El Che andaba buscando en las serranías bolivianas sus 42 años que nos hacen recordar la edad en que también murió el Héroe Nacional de Cuba, José Martí. Toda esa vida vivida de modo intenso y veloz, le permitieron un escrutar profundo de amor y arrte, en la vida nacional. Por esos dias, recuerda, como durante meses se estudo rumorando una posible salida definitiva del Che de Cuba y la prensa internacional, a partir de las agencias nortermaricanas, especulaban sobre el lugar donde estuviera el argentino; un día de octubre comenzó a comentarse su presunta caida en combate, y trae a su memoria como el golpe sospechoso conmocionó en su realidad a todos.
“...me puse a trabajar en un poema al Che con tal ahínco que cuando una de aquellas noches Haydée Santamaría me surigió que lo hiciera, yo le dije: Haydée, perdóname, pero ya está termninado, le faltará alguna estrofa, pero el grueso de la composición sólo necesita un poco de lima...”.

Al día siguiente la heroína del Moncada, Haydée Samntamaría, atraida por lo que ya conocía, quiso escuchar una grabación provisional del poema en la voz del propio Nicolás Guillén. Conocida la realiad de la caída del Che, en ese mismo octubre de la muerte estaba la fecha marcada para la velada solemne en honor el argentino - cubano: estaba prevista para la Plaza de la Revolución José Martí en el corazón de la capital cubana.
Celia Sánchez, llamó por teléfono: Fidel pedía que debía decir en el acto el poema en vivo, su voz debía escucharse allí estrenándolo.

“...creo que salí airoso de la prueba...”. Así lo recuerda el propio Guillén en sus memorias de aquél suceso, aunque al llegar a la tribuna el comandante Raúl Castro Ruz, le llamó la atención, pues llegó atrasado y hubo necesidad de esperar unos minutos por su aparición... “... de buenas a primeras me vi frente al público y con mi poema en la mano... no hubo locutor... no hubo aplausos... el silencio sobrecogia por su religiosa densidad. Afortunadamente, no tuve el menor tropiezo, pero cuando terminé el susto me desplomaba... Alguien me pidió las cuartillas en que estaba escrito el poema, creo que la propia Haydée, y al día siguiente, desplegado en la primera página de Granma, el Che Comandante, amigo”tomaba posesióbn de las calles...”

Fue así como nació el más conocido de los poemas guillenianos al Che. Con sus versos Nicolás Guillén cultivó su honda amistad con el Che y trasladó a su pueblo un mensaje imperecedero: “ QUEREMOS MORIR / PARA VIVIR COMO TU VIVES, / CHE COMANDANTE, / AMIGO...”

EPILOGO.

Aquella noche inolvidable solo es comparable en el dolor a la reunión de pueblo del octubre de 1976 para tributar honores a los mártires del avión cubano derribado en las proximidades de Barbados. En medio del silencio que como manta cubria todo el entorno de la Plaza José Martí, la voz de Fidel Castro se escuchó solemne, vibrante, serena proyectada una vez más al futuro:

“...Cierto es que no volveremos a ver nuevos escritos, cierto es que no volveremos a escuchar de nuevo su voz. Pero el Che le ha dejado al mundo un patrimonio, un gran patrimonio, y de ese patrimonio nosotros –que le conocimos tan de cerca- podemos ser en grado considerable herederos suyos..”

“...Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡ de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che!”








EL LEGADO HISTORICO DEL CICLON FLORA

EL LEGADO HISTORICO DEL CICLON FLORA Por: Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

La Instantánea ya tiene 45 años de edad. Fue tomada en el antiguo aeropuerto de la Ciudad de Bayamo (Monumento Nacional): recoge la iniciativa de entrevistar a este piloto, joven, de pelo y ojos castaños, piel oscura y combatiente del Ejército Rebelde que ostentaba entonces los grados de Teniente; su nombre, Rigoberto Lacuse.
Lacuse llevaba 90 salvamentos ininterrumpidos en la tercera jornada del Ciclón Flora, volando entre la ciudad de Bayamo y los lugares aledaños a los ríos Cauto, Bayamo, Cautillo, que se encontraban unidos como un mar vinculándose con el Golfo de Guacanayabo, formando una gran masa acuícola.
La Dirección del Gobierno Revolucionario de Cuba hizo entonces lo que ningún otro gobierno anteriormente: Encabezado por el Presidente, Dr. Osvaldo Dorticós y su Primer Ministro, el Dr. Fidel Castro Ruz, todos los ministros, se establecieron n la zona de desastre, ocupando la ciudad de Bayamo como centro de dirección.
Con otro periodista de Bayamo, Rafael Lapinell Rivero, habíamos llegado a la puerta del aeropuerto, donde fuimos autorizados a pasar por el Comandante Raúl Curbelo, quien además nos autorizó a conversar con el piloto, a quien le había ordenado abandonar la nave para descansar.
Recuerdo que cuando nos sentamos para realizar la entrevista, todos los reporteros presentes – algunos extranjeros también – acudieron al lugar y sólo sentía el accionar de las cámaras fotográficas: era la primera vez que aquello me pasaba, sentía hasta un poco de orgullo: provoqué a todos a escuchar una declaración.
Lacuse me contó que había sobrevolado 90 veces las zonas de Bayamo, Manzanillo, hacia Las Tunas. Con su equipo de trabajo había traído hasta los albergues bayameses algo mas de un centenar de personas y que el Comandante Curbelo insistía en que debía descansar y aunque aquello no era una emulación, estaba en el deber de salvar vidas.
La mecánica que asumimos Lapinell y yo para hacer nuestro trabajo periodístico durante los días del Ciclón Flora en primer lugar fueron las de trabajar en equipo; yo estaba oficialmente desde el 26 de Julio de ese mismo año, 1963, como redactor de Radio Bayamo, CMKX, que prestó un extraordinario servicios a la población oriental.
Buscábamos las informaciones, las elaborábamos e íbamos a la casa de un radioaficionado cuyo nombre es Armando Soto, su planta era las mas poderosa de Bayamo y una de las más potentes de Cuba; con su apoyo pudimos pasar nuestros trabajos para los periódicos “Revolución”, que era hacia donde trabajaba Lapinell; “Hoy”, adonde yo enviaba mis materiales como corresponsal y también a “Sierra Maestra de Santiago de Cuba”, CMQ, Radio Reloj y Radio Progreso que nos aprovechó también.
Pero Radio Bayamo, que era una emisora que para la época debía tener poco más o menos 20 o 23 años de existencia, contaba con un trasmisor RC Víctor, de finales de la década de 1940, por lo que el segundo día de lluvias comenzó a fallar, lo cual nos obligó a buscar alternativas.
Apareció un joven de apellido Lastre, técnico de Comunicaciones, a quien le entusiasmaba la actividad de reparar equipos de Radiocomunicaciones y sabía de aquello; luego de verificado que eso era así, aceptamos su proposición de que le enviáramos para el trasmisor de modo permanente a cambio de que le mantuviéramos la alimentación. Él nos prestaría una grabadora portátil de su propiedad.
Hubo momentos de fallas en las transmisiones: el trasmisor salía del aire por minutos: lo cual fue resuelto entre Lastre, que estaba allí permanentemente, Lapinelll – técnico también de esas cosas – y el locutor Rolando Pacheco Reyes, quien resolvía cotidianamente estas situaciones.
Hubo una amarga y útil experiencia para el equipo de trabajadores que por vez primera se veían abocados a dar seguimiento a un meteoro. El tercer día del Ciclón, uno de los compañeros en el horario del mediodía, ante la tranqulidad que se observaba, emitió una información en la cual alertaba de que ya había pasado el peligro.
Rápidamente del Centro de Gobierno del país, radicado en Bayamo por aquellos días, llegó una llamada solicitando que se desmintiera rápidamente aquella noticia y se explicara que la tranquilidad que estábamos sintiendo era el ojo del huracán, que es el lugar donde estos fenómenos transitan en completa calma y que luego de pasar, comienza de nuevo el viento y la lluvia.
Se adoptaron las medidas correspondientes con el compañero informante y se advirtió a todos de ser mas cuidadosos con cuanto fuesen a trasmitir.
Sin embargo ocurrieron un numero de acontecimientos que hicieron de Radio Bayamo una planta territorial de gran alcance.
En la sede de la emisora comenzamos a recibir llamadas telefónicas de los operadores de los transmisores de las emisoras nacionales y de la entonces cadena provincial CMKX Radio Revolución de Santiago e Cuba, quienes indicaban que no estaban recibiendo las señales correspondientes a sus emisoras de origen.
Cada cual solicitaba una orientación y la indicación que les dimos fue hacer cadena con Radio Bayamo; pronto comenzamos a recibir llamadas de lugares distantes adonde las comunicaciones permanecían intactas, nos llegaban mensajes trasmitidos desde Moa, Las Tunas y otros lugares, para avisar a familiares en Santiago de Cuba, Manzanillo, Camagüey.
La iniciativa tuvo su reconocimiento.
Días más tarde el Primer Ministro, Fidel Castro Ruz, informaba al pueblo sobre aquellos desastres y anunciaba un colosal plan hidráulico, que persigue el fin de construir presas en todo el país, para evitar que las aguas se pierdan infructuosamente yendo hacia el mar y, para proteger la población ante huracanes. La Voluntad Hidráulica nació de la experiencia del Ciclón Flora. Un Ministerio para dirigir esa voluntad.
Se creó un poderoso sistema de defensa civil, que desde las estructuras del estado, vincula a toda la población, articulando un método de protección de vidas humanas y de los animales; de todo el potencial económico, social, cultural, que e pone en marcha desde antes de que el fenómeno meteorológico afecta alguna zona del país, hasta que éste ya se ha alejado lo suficiente, como para volver de nuevo a los hogares.
Como consecuencia de ello, hoy se puede decir que el ciclón Flora, de octubre de 1963, se llevó la vida de más de dos mil ciudadanos cubanos, pero las medidas de protección salvaron millones de vidas humanas, pues sólo los poderosos Gustav y Ike, juntos, cobraron siete vidas.

En la foto aparezco a la izquierda micrófono en mano. La ropa es el uniforme de la Campaña de Alfabetización; al frente el joven Teniente Rigoberto Lacuse y a su izquierda, puede verse el rostro amigable de Rafael Lapinell. Ella encierra estos recuerdos y la novatada de un viaje aéreo que permitió realizar un reportaje e salvamento y mirar desde arriba, como los ríos del Valle del Cauto, se abrazaron durante una semana con el Mar Caribe.
Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com
8 / 10 / 08

WESTERPLATTE: EL RECUERDO POLACO DE LA GUERRA

WESTERPLATTE:  EL RECUERDO POLACO DE LA GUERRA Por : Joel Lachataignerais Popa
joecklouis@gmail.com

Gdänsk, esa bella ciudad polaca situada en las costas del Báltico, debiera ser más mencionada a las jovenes generaciones, sobre todo acerca de su presencia en la Historia de la humanidad como protagonista de la II Guerra Mundial, desde su primer minuto.
La recorrí un día de julio de 1987. Conviví con su agradables habitantes y muy esbeltas y alegres muchachas; también con mujeres y hombres que me hablaron del encontronazo que resultó para aquella urbe el inicio de la contienda bélica emprendida desde allí por el nazifascismo liderado por Adolf Hitler.
Aún recuerdo las sonrisas juveniles, los niños y niñas, las mujeres y los hombres de aquella ciudad y en particular al guía que me llevó hacia el lugar, Kazimierk Marzek: Un simpático viejo polaco nacido precisamente en Gdänsk.
Marzek, quien había trabajado durante años en Venezuela entrenando deportistas, particularmente boxeadores, profesaba una particular amistad con el cubano Teófilo Stevenson y una rica admiración por Cuba y los cubanos.
Llegamos allí bien temprano en la mañana. Apreciamos la belleza de la mar contrastando con la ciudad. Avanzamos por un parque protegido por altas y fornidas plantaciones de pino; entre ellas se dejaban ver los restos de la guerra que, iniciada en 1939, detuvo su accionar en 1945.
Dos sitios llamaron la atención de todos: Un tanque de guerra, aún mantenido en regla, recordaba parte del armamento empleado y capturado; y una edificación cuyo techo derribado, permanecía aún sostenido por el piso y las paredes destrozadas en parte o cuarteadas en su mayoría.
Aquella edificación era el sitio adonde se encontraban los (7) soldados polacos que enfrentaron durante largo tiempo a los invasores alemanes enviados por Hitler, luego de dar a conocer a través de los medios de comunicación la falsedad de que Polonia amenazaba con la guerra.
Continuamos el paseo. Al frente comenzamos a divisar una amplia explanada y una pequeña elevación; cuando los árboles lo permitieron apareció el monumento que ilustra esta crónica.
Subimos. Es imponente llegar hacia allí:
Se le ve a cada paso elevándose y ya al final, apreciamos los restos de edificaciones que pudieron existir allí, donde se asentó la barbarie hitleriana para dejar su huella atroz y antihumana.
En la parte más alta de la meseta, aquella obra en la cual se ven colocados rostros y figuras alegóricas a quienes lucharon en defensa de la humanidad; se eleva al cielo el homenaje sobre una gran urna de concreto que tiene ventanas de cristal en la base, por donde se pueden ver, cuidadosamente situados, huesos sobre túmulos de cenizas son restos de osamentas extraídas de los crematorios; un fémur sobre una cadera, dos carabelas... infinidad de ellos advirtiendo lo que fue el dominio Nazi en Europa, lo que puede, pudiera ser el resurgimiento del fascismo.
De aquella, mi visita, hace 21 años. Del inicio de aquella guerra ya vamos acercándonos a setenta,y de su final pronto serán los sesenta y cinco.
Yo espero que las transformaciones del pensamiento polaco no hayan desvirtuado la sensibilidad humana que aprecié entre tanta gente buena en 1987; que tanto Gdänsk, como Westrerplatte o Stutthoff, permitan que las nuevas generaciones puedan vivir y recordar aquella barbarie para que jamás haya guerras... que se borren los horrendos símiles que hoy los recuerda cual película ’en vivo’, Made in USA, en Israel, Afganistan e Iraq

SOMBRAS EN EL BÁLTICO

SOMBRAS EN EL BÁLTICO Por: Joel Lachataignerais Popa.
joecklouis@gmail.com


En ómnibus avanzamos hacia el norte de la ciudad polaca de Gdänsk. Luego de bordear a Gdinya y a Sopot, avanzamos por una estrecha carretera hacia un pequeño atracadero. Allí una balsa enorme con soportes de hierro y madera. Sobre ella varios automóviles y un ómnibus. Algo más de cien personas debían ser trasladadas durante casi cincuenta minutos hacia un punto situado a dos nudos de distancia. Ya sabíamos el nombre.

Stutthof es una isla polaca de esas que no aparecen siempre en los mapas. Es un rincón bañado por el Báltico. Allí hay un clima agradable casi todo el año y ahora es el recuerdo permanente del sufrimiento causado por la Alemania Nazi. Aquel enclave geográfico de belleza natural atractiva para artistas del pincel y la cámara, se convirtió de momento en una gran cárcel, algo así como un gigantesco almacén de personas, después de que el ataque sorpresivo de Hitler tomó acierto sobre Polonia. Al cierre de la guerra, Stutthof estaba destinada para un especial tipo de prisionero muy selectivo: mujeres.

Existen evidencias documentales que se muestran allí, de que por ese lugar pasaron algo más de 120 mil personas, de los que se calculan 15 mil eran judíos. Cerca de 90 mil murieron y cuentan que de modo muy dramático, siete de aquellos prisioneros lograron escapar.

La vegetación diversa desde lejos, no permite ver las construcciones levantadas para ‘albergar’ a los prisioneros. Enormes alambradas de grapas punzantes de hasta seis hiladas, protegían la significativa prisión, en cuyo exterior, hacia la entrada, se levantó una torre similar a las de los aeropuertos. Allí en su cúspide soldados vigilaban con armamento capaz de aniquilar con certeza a quienes intentaran la escapada.

El edificio que sirvió para oficinas de la administración del dantesco centro nazi, actualmente recoge importante documentación y en el cine, aún están los equipos y lunetarios, donde los visitantes pueden sentarse y apreciar en documentales y diapositivas, imágenes de la historia del campo.

Cuatro hileras de naves constituían la estructura de la gigantesca prisión. En las primeras, eran retenidos los escasos hombres retenidos allí, quienes tenían la misión de mantener los locales. Al otro extremo, también resguardando toda edificación del exterior, las otras naves servían de almacenes, sitios de permanencia de los oficiales y para los servicios de la instalación en general.


Al centro estaban ubicadas dos largas naves, donde se instalaban la mayoría de las mujeres prisioneras. Huellas diversas aún se guardan en el lugar.

Se pueden ver los locales donde el hacinamiento se muestra en fotografías de los mismos sitios y los rostros famélicos, de los escasos hombres, eran una denuncia. Luego los baños, donde prisioneros de uno y otro sexo debían hacer sus necesidades, asearse, lavar, ingerir agua, ante la mirada de los celadores, quienes obligaban a las diversas acciones sin distinción.

Las situadas al centro tenían divisiones. En las primeras situaban a las mujeres más jóvenes. Aquellas debían mantenerse sanas y alimentadas. La belleza y el cuidado de la piel eran importante junto a las edades, según nos explicó la guía del museo, Aleksandra Kraszewskaia, una inteligente mujer, de escasos 25 años, descendiente del lugar. Otros cubículos eran empleados en las muchachas cuyas edades eran ya superiores a 18 y 19, las que previamente eran seleccionadas y distribuidas entre soldados venidos ¨del frente¨, quienes las tomaban para saciar sus apetitos y escogidas también como premios para los jefes. Ya después, cuando esto sucedía, y las carnes aflojaban en la piel y esta comenzaba a cambiar y dejar de ser tersa, las cambiaban de cubículos para nuevos menesteres.

Por lo general, las muchachas, luego de ser ¨sacrificadas por los soldados¨, eran tomadas y pasadas por la cámara de gas, para emplear sus pieles en la fabricación de objetos. Allí apreciamos panderetas, ese típico instrumento que acompaña a las guitarras, se fabricaban sillas con aquellas pieles y hasta bolsos y monederos: piezas de una muy irónica exquisitez.

Al fondo del campo, hacia la izquierda aparecía la cámara de gas. Infierno de aproximadamente dos metros cuadrados, con una puerta de hierro cuyo espesor es superior a cuatro pulgadas. Frente a ella, otra nave, esta con una enorme chimenea al centro, y en la habitación alargada, una mesa al centro con una especie de trineo, que realmente constituye una camilla donde los acusados eran amarrados y enviados al crematorio, una especie de horno colocado debajo de la chimenea.

En el patio de esta horrible instalación, un madero se levanta algo más de tres metros, y allá en su punto más alto otro le cruza, dejando caer una soga con un lazo en el extremo inferior. En ese sitio fueron a parar cientos de personas Judíos o no, pagaron por igual.

Existe un libro que cuenta cómo de allí escapó un joven, quien fue preparado por otros hombres, para que, bien alimentado con la comida que los demás apenas consumían, a través de un túnel construido entre todos, pudiese escapar, en coordinación con amigos de la clandestinidad. Este hombre al llegar a Francia, logró lo que se había coordinado desde aquel sitio sombrío del Báltico: convocó a la prensa y dio a conocer de la existencia del campo de concentración de Stutthof.

Para el último día de la guerra, los criminales quisieron dar una imagen benévola. Quemaron instalaciones. Intentaron llevar algunos prisioneros, mujeres fundamentalmente, fuera del lugar. Pero, la resistencia no se los permitió. Como Abu Grhaig, Stutthof, acusa.





TRES CRONICAS PARA FIDEL

TRES CRONICAS PARA FIDEL Este agosto, LAKASTAGNER, quiere rendirle homenaje a Fidel Castro Ruz.
Lo hacemos con tres textos salido del recuerdo de este redactor en sus andanzas del tiempo.
Rememorando la ternura y la delicadeza humana expresada en él. Su grandeza Martiano - Bolivariana.
Podríamos rememnorar las veces que caminando por la Sierra Maestra, en el extremo oriental de la Isla de Cuba, se encontró con los niños, les abrazó, les besó, conversó con ellos y les dedicó en el tiempo breve de una conversación, un pedazo de Historia.
De modo igual entre tanta gente del pueblo cobró desde el primer día la emoción de encontrarse con alguien y recordarle, y era entonces como si el aparecido fuese la figura y él la simple persona de la calle.
Somos muchos los ciudadanos del mundo con algun recuerdo suyo. Una palabra,una anecdota, un abrazo, una mirada, la mirada eterna, esa que se clava en la retina como urgando dentro de la conciencia del interlocutor, y esa palabra demostrativa, comprometida, que obliga a demostrar y a comprometer.
Recuerdo las ideas de tantos que le han entrevistado. Y de aquél, el primero en la lucha guerrillera, que lo tuvo en la Sierra Maestra para demostrar al mundo que aún vivía, a pesar de que había noticias prolongadas en periódicos - casualidad o propósito, norteamericanos - diciendo que había caido despues del desembarco.
Herbert Matews, le admiró y en esa admiración expresó que jamás en su vida profesional, había visto un líder político, un gobernante hablarle con tanta claridad y honradez a su pueblo y pensó que ahí, en esa conducta estaba la fuerza de Fidel Castro.
Por esa fuerza, que es llama de antorcha universal, estos recuerdos de agosto
Por esa estatura, este día no puede pasar por alto.
13/08/08 08:23 a.m.