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HISTORIA

EL TRIUNFO DEFINITIVO DEBE RODEAR A ESTE PUEBLO DE MAJESTAD Y GRANDEZA

EL TRIUNFO DEFINITIVO DEBE RODEAR  A ESTE PUEBLO DE MAJESTAD Y GRANDEZA

Por: Joel Lachataignerais Popa

jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

El próximo 17 de junio se cumplirán ciento cinco años del fallecimiento del Mayor General del Ejército Libertador, (Mambí), Máximo Gómez Báez, a quien distinguimos como “El Generalísimo”, por sus características integrales, sobre todo militares, que lo colocaron por encima de todos.

Sólo vivió 68 años: Los grandes hombres, que grandes cosas han legado a la humanidad, viven más en las almas de los pueblos que en la existencia misma;  caló hondo en la naturaleza cubana, su pueblo y su destino, por eso también vislumbró a José Martí.

Máximo Gómez había nacido el 18 de noviembre de 1836 en Baní, aquél territorio visitado por Martí y Fidel, donde hay una escuela donada por Cuba, construida con el dinero de un importante premio recibido por el líder cubano

Llegó a Cuba y se estableció en “El Dátil”, un barrio próximo a la ciudad oriental de Bayamo, Monumento Nacional; allí se incorporó a las filas de Carlos Manuel de Céspedes en 1868 y fue el autor de la primera carga al machete, cuando recién alzado, organizó sus soldados y machete en mano arremetió contra la tropa española, ocasionando la primera derrota a filo del instrumento de trabajo.

Gómez permaneció junto a Cuba hasta la primera década del siglo XX. Aunque nunca se declaró cubano, lo sentimos como tal. Nunca claudicó. Tuvo muy claras sus ideas. Fue artífice del arte militar, digno sucesor de Ignacio Agramonte, a quien sustituye cuando el camagüeyano cae en Jimaguayú y maestro de Antonio Maceo.

Aunque no comprendió a Martí en los primeros momentos Máximo Gómez fue sin dudas uno de los más convencidos de lo que para Cuba significaban las ideas y principios propuestos por el Apóstol.

Cuando leemos sus testimonios, aprendemos de un internacionalista convencido de luchar por la independencia y mantenerse celosos frente al imperio yanqui, por eso este 17 de junio, en el aniversario ciento cinco del fallecimiento del Generalísimo Máximo Gómez, recordaremos, entre sus consejos para Cuba, aquel que reza: “El triunfo definitivo debe rodear a este pueblo de majestad y grandeza”.

CON UN CLAMOR DE PUEBLOS SU MUERTE SIGUE VIVIENDO

CON UN CLAMOR DE PUEBLOS SU MUERTE SIGUE VIVIENDO

Por: Joel Lachataignerais Popa

jlpopa@enet.cu joecklouis@gmail.com

 

De diversos modos el joven José Martí vio y analizó el concepto de muerte. Siempre desde la ética del ejemplo propio, pues había declarado su deseo de morir de cara al Sol, que es una buena imagen de su firme decisión. Aquella frase del poema no quiere decir simplemente morir mirando la luz del astro rey, sino: morir combatiendo.

Y aún hay personas que en el mundo cuestionan su muerte y su vida. Aún todavía existen quienes le atan sólo al periodismo, la literatura y la poética. Dos libros tuneros, de los doctores Ada Bertha Frómeta Fernández y Alberto Velázquez López,  hacen profusos y urgentes análisis de Martí Filósofo, del político ardiente, al que con fina exquisitez analítica desde la espesura de la ética propia, analizan Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar, Armando Hart y otros estudiosos. A quienes debemos vincular, sin olvido alguno, a Fidel, su más genuino alumno y seguidor.

Ha hecho muy bien el periódico Granma en volver a reproducirnos este martes 18 su carta inconclusa. Aquella en donde advierte VIVI EN EL MONSTRUO Y LE CONOZCO LAS ENTRAÑAS. Esa carta en la cual ha dicho que venía trabajando desde hacia mucho tiempo en silencio para conseguir  la independencia de Cuba y Puerto Rico, y de América, a partir de lo que las tierras de Las Antillas pudieran hacer, pues su criterio estaba en que de esta zona vendría la batalla por el equilibrio del mundo.

Con ese fin dedicó años de estudio, de preparación política, ideológica, ética, moral, de los que venidos de la Guerra de los Diez Años y de los combates posteriores, quisieran unirse en lo que él llamó Guerra Necesaria. Y luchó por la unidad y la forjó en un Partido que tenía como ejes de proyecto sus propios ideales, en la intensión de crear una república de trabajadores con todos y para el bien de todos.

Y había declarado que ¡para morir luchando nunca es tarde!; morir no es nada, morir es vivir, morir es sembrar; la muerte no debe ser penosa para los que han vivido bien, ni para los que les conocían de cerca las virtudes. Morir es seguir viaje. Tal era el criterio que se movía en su conciencia. Porque sabía que vivía para ello. Y ese criterio lo colocó en la cúspide, cuando expresó LA MUERTE DA JEFES.

José Martí, Mayor General Del Ejército Mambí, se erigió héroe, autor intelectual del Moncada y el Céspedes, el  jefe supremo de la revolución y por eso aun hoy con un clamor de pueblos su muerte sigue viviendo.

CELIA EN LA SANGRE COMO EN LA MEMORIA

CELIA EN LA SANGRE COMO EN LA MEMORIA

 

Por Joel Lachataignerais  Popa

jlpopa@enet.cu 

joecklouis@mail.com

 

Invariablemente en las mañanas y las tardes se producía una llamada telefónica. Muchas veces en el día y durante el mes, tendríamos la oportunidad de escucharle. Por más que busco, no encuentro algún momento de mandato imperativo. Su voz, algo grave – al menos para mí – resultaba melodiosa y con suave elegancia, puede decirse acogedora.

Cuando más emergencia tenía en solicitar, más persuasión venía por el hilo telefónico. Y cuando en las pocas oportunidades de tenerla presente con el mismo interés, fue del mismo modo.

No imagino como pudiera ser algún día de debate fuerte ante una situación de coyunturas difíciles. Pero hasta con los errores solía ser consecuente.

Tengo la impresión de que las pocas veces en que la tuve ante mí, cada vez que fue posible y necesario, me acompañó el privilegio de que recibía a la mujer que transitó los caminos de Media Luna, en la misma sencillez de la cuna y en su intrepidez humilde y serena.

Vestida de verdeolivo, su pelo recogido, un pañuelo acomodado tan natural en el cuello, la sonrisa y la calidez de la llegada junto a un saludo de compañía permanente…

Ahora que conozco su edad, puedo decir que en aquellos días llevaba sólidos 51 años, en plena vitalidad. Su energía se desplegaba en el análisis de todo, y recuerdo su amor por lo natural: La construcción de las edificaciones donde trabajamos entre 1969 y 1974, recibió muchos aportes suyos.

Recuerdo que también hizo precisiones en obras hidráulicas, círculos infantiles, escuelas y cines; siempre aconsejando con celo emplear sólo los recursos necesarios y recomendando con el ahorro, rigor en el control; y cuando una vez alguien quebró esa disposición, mi memoria guarda su determinación firme, serena, recta,  con la misma humildad de palabras que llegaba cada día en aquellos encuentros telefónicos.

Era un espíritu desprendido de sí, agotado de entrega hacia los demás, pero cargado de optimismo, de fe en el futuro, de crédito en el hombre, de que mañana todo será diferente.

Ella traía la estrella en el corazón y en el alma: por eso  Celia permanece ante mí, en la sangre  como en la memoria.

 

 

 

LOS DIAS GLORIOSOS DE PLAYA GIRÓN

LOS DIAS GLORIOSOS DE PLAYA GIRÓN

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

          jlpopa@enet.cu  joecklouis@gmail.com

 

Recientemente, en el congreso de la UJC, Raúl anunció que el año venidero celebraremos por todo lo alto el 50 aniversario de la gran derrota militar yanqui en América Latina, sufrida tras el embarque mercenario de playa Girón, aquello que la mafia cubano americana prefiere llamar Bahía de Cochinos.

Es un acontecimiento que  -como todos aquellos de la guerra de independencia del Siglo XIX y de la lucha contra Batista- conviene recordar y mantener frescos, pues la Historia se necesita como sabia que alimenta la sangre.

Hace 49 años los jóvenes estábamos inmersos en la gran campaña de alfabetización, en la organización de los pioneros y la Asociación de Jóvenes Rebeldes, para apoyar, de cuantos modos fuera posible, el proceso revolucionario emprendido el 26 de Julio de 1953.

Los jóvenes de la época tomaron las fábricas, talleres, centros laborales de todo tipo y se propusieron incrementar las producciones, los servicios; otros marcharon a la campaña e alfabetización y se hicieron fuertes allí en sus zonas de acción con sus alumnos.

Fidel denunciaba al mundo la invasión mercenaria. Fue uno de sus combatientes allí en toda aquella zona de la Ciénaga de Zapata; dirigió las acciones, y disparó certeramente desde un tanque sobre un barco norteamericano, para de esa forma sentencias la acusación.

Aquellos, carentes de ideología y de identidad lógica, sólo guiados por la ambición, el odio y el deseo de matar, no tuvieron la fuerza suficiente. Para ellos lo más importante era que el Gobierno de Estados Unidos se apoderara de Cuba. Por eso cuando en el mismo fragor del combate vieron de cuerpo presente a Fidel, flaquearon. Sí, porque sus jefes estaban allá a noventa millas esperando a que sus soldaditos vencieran o murieran.

Fueron días luminosos aquellos tres de abril de 1961. Días coronados con el triunfo en menos de 80 horas. Guerra fugaz  como la que se debe hacer a estos terroristas mercenarios parapetados en la intransigencia, para hacerlos recoger el polvo del suelo patrio anegado en sangre. Lo deben recordar los que ahora agitan el odio con la mentira, a través de los medios de difusión masiva, con la misma insidia de siempre. Los cubanos herederos de los que en el Siglo XIX abrieron el camino, mantenemos la bandera y la espada en alto, porque  la única condición posible, está jurada: Patria o Muerte, Venceremos.

CARLOS MANUEL DE CESPEDES, EL PADRE DE LA PATRIA, TAMBIEN TUVO CONCIENCIA DE LOS INTERESES DE ESTADOS UNIDOS

CARLOS MANUEL DE CESPEDES, EL PADRE DE LA PATRIA, TAMBIEN TUVO CONCIENCIA DE LOS INTERESES DE ESTADOS UNIDOS

Por:

Joel Lachataignerais Popa

jlpopa@ent.cu  joecklouis@gmail.com

 

Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, el Padre de la Patria, también chocó su  firmeza contra la idea de Estados Unidos de apoderarse de Cuba. Si estudiamos sus documentos personales, encontraremos aquellos donde lo manifiesta, y será como demostrar que el diferendo entre los gobiernos de aquella nación y nuestra Patria, tienen mucho más de un siglo.

El 7 de febrero de 1870, cuatro años antes de su muerte, Céspedes se dirige  a la opinión pública mediante un manifiesto que tituló “Al pueblo de Cuba”, en el que destaca que Cuba al lanzarse a la guerra por la independencia nunca lo hizo pensando en que algún extranjero viniera apoyarnos con las armas, soldados, ni buques de guerra para conquistar la nacionalidad.

En esa misma fecha Céspedes  le escribe a su amigo José Manuel Mestre y le revela que “Estados Unidos “… a lo que aspiras es a apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosas para su nación y entretanto que no salga del dominio de España”, y asevera seguidamente ‘este es el secreto de su política’. Céspedes había pedido repetidamente un reconocimiento del Gobierno de Estados Unidos a la lucha por la independencia de Cuba y ante aquella nación, nombró  un representante de la Revolución, en la persona de Ramón Céspedes Barreiro, a quien retiró  de esa represtación el 30 de noviembre de 1872.

Al comunicar esta decisión Céspedes recalca  cómo el Gobierno de lo Estados Unidos actúa con desprecio sobre el pueblo cubano y destaca que “…no por débiles y desgraciados debemos dejar de tener dignidad”. La muerte de Céspedes el 27 de febrero de 1874 se produjo dos años después de adoptar este paso revolucionario y altruista.

El diferendo no es obra de Enero de 1959, o del alegato de Fidel en 1953 es más veterano: En este mes se cumplen  140 años de que aquella denuncia salió por vez primera del Padre de la Patria. Su hidalguía nos da fuerzas para seguir combatiendo.

 

EL PRECURSOR DEL PENSAMIENTO CUBANO

EL PRECURSOR DEL PENSAMIENTO CUBANO

 

Por: Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu  joecklouis@gamil.com 

 

En el mismo año en que nació José Martí, con la diferencia de 23 días, fallece Félix Varela y Morales el 25 de febrero de 1853: Es una de esas figuras que merecen el   estudio desde el primer grado, por su conducta ciudadana, de hombre de su tiempo proyectado al futuro con  ingeniosa luminosidad. Y porque además, su generosidad permitió desde el primer instante contar con una idea de pensamiento cubano universal diferente.

Aunque sus estudios lo llevaron por convicción a hacerse sacerdote, como muchos otros en América Latina y Europa, dedicó su fructífera existencia a la causa de la independencia de la Patria y es el fundador de un método  diferente de pensar, que desplazó en el Siglo XIX las formas tradicionales y puso en la electividad, en el pensar fuera de esquemas para certificar: dígase la escuela y ninguna escuela: he ahí escuela, como después ratifica su digno alumno José de la Luz y Caballero.

Bajo su magisterio se forjaron aquellos a quienes pudiéramos referirnos como los ilustradores la cultura y del pensamiento cubano: José de la Luz y Caballero, Rafael María de Mendive, José Antonio Saco, Carlos Manuel de Céspedes y José Martí, entre otros. Se ha dicho que por aquellos tiempos Cuba alcanzó la celebridad de un pensamiento ilustrado que alcanzó altura de nivel del de Europa.

Todos ellos eslabonan una estructura de ideario teórico social, revolucionario, literario, artístico, y  filosófico, que se constituye en la fortaleza que le dio vigor a Martí para organizar la Guerra Necesaria emprendida el 24 de Febrero de 1895, y que luego nutre a las generaciones revolucionarias cubanas de entre 1908 y 1959 hasta la actualidad.

José Martí aconsejó considerar que el enemigo nos hace la guerra desde su pensamiento y por tanto ha de hacerse desde nuestro pensamiento el enfrentamiento revolucionario.

Martí puede decir ‘Pensar es servir’, porque ha bebido del ideario que generó del valeroso sacerdote cubano, cuyos restos descansan en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, allí, donde el ideario latinoamericano se ha reunido muchas veces en los últimos 30 años.

Es por eso que, al recordar el 157 aniversario de la muerte de Félix Varela, vale la pena aconsejar a niños y jóvenes, acercarse a sus textos y sugerir en las escuelas el estudio consciente de las obras de este sacerdote que fue el primero en enseñarnos una manera distinta de pensar. Es a él a quien debemos la génesis del ideario martiano y fidelista, ese que, con Simón Bolívar, Benito Juárez y Francisco Morazán, se reúne para forjar la Unidad Latinoamericana necesaria de estos tiempos al porvenir.

 

 

CONGRESO JUVENIL MARTIANO DE 1953 (I)

CONGRESO JUVENIL MARTIANO DE 1953 (I)

 

 

·          Jóvenes del mundo señalaron el camino

·          Enfrentando la dictadura de Fulgencio Batista la unidad prevaleció

 

Por Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu

 

 

En 1951 jóvenes holandeses dieron inicio a los reclamos de sus derechos como trabajadores  a partir de los reclamos de los juveniles obreros de la refinería de azúcar Wester, de Ámsterdam, quienes se reunieron y acordaron una proclama llamando a todos en el mundo a reclamar reivindicaciones laborales y sociales en defensa de los derechos de la juventud. Los días 21 y 22 de julio de aquel año realizaban un congreso en aquella fábrica y lanzaban el llamado a todos en el orbe.[1]

Aquel documento se hizo eco en Europa y América. Las muchachas y muchachas cubanos, liderados por los estudiantes, no se quedaron atrás y en enero de 1952 desarrollaron numerosas acciones encaminadas a realizar en 1953, como homenaje a José Martí, un congreso martiano, en el cual se plantearían las premisas para emprender la defensa de los derechos de la juventud en Cuba.

En agosto de 1952 se realizó la Conferencia Nacional por los derechos de la Juventud en Holanda, apuntando a la realización de la Conferencia Internacional que con e mismo propósito debería realizas en Viena, en 1953, con la presencia de cuantos delegaciones juveniles de todos los países, pudieran asistir.

Entre agosto de 1952 y enero de 1953, los jóvenes cubanos, encabezados por la Federación Estudiantil Universitaria, (FUE) de Cuba, desarrollaron un programa d actividades, que sirvió para denunciar el golpe de estado de Fulgencio Batista y Zaldívar, quien desde el primero momento de su entrada traidora en la vida pública como Presidente de facto, lanzó sus soldados sobre la gran masa de pueblo, principalmente los jóvenes, hasta alcanzar el baño de sangre de más de 20 mil cubanos asesinados de diferentes formas.

Los primeros jóvenes de Cuba en manifestarse públicamente en apoyo al llamado fueron los de la ciudad de Artemisa en La Habana, donde a sólo un mes de la convocatoria, dieron a conocer un llamamiento en el cual, además de denunciar el degradamiento social a que asumía la dictadura y la explotación capitalista, pedían a todos reunirse, denunciar la situación y hacer causa común en defensa de los derechos de la juventud.

A partir de entonces los cubanos comenzaron a reunirse en todas partes, para  adherirse a la proclama llegada desde los obreros jóvenes de Holanda.

El 12 de octubre de 1952, se da a conocer la convocatoria cubana para realiza entre los días del 26 al 28 de enero de 1953, el Congreso Martiano Juvenil de los derechos de la juventud.

La amplia divulgación del llamamiento provoca que los jóvenes de toda Cuba se movilicen en firme unidad, aunque aun no era de conocimiento pública la fecha en que se realizaría, y a pesar de la existencia de un bloque de prensa de carácter reaccionario, proimperialista y por ende anticubano, que frenaba las acciones de información pública acerca de aquellos propósitos populares.

Las primeras conferencias municipales de los jóvenes cubanos en preparación del Congreso, tuvieron lugar en Bayamo, en la región oriental de cuba y en los territorios habaneros de La Habana, Marianao y San Antonio de los Baños.

Las declaraciones acordadas en los encuentros municipales respaldaban  la unidad de lucha, en Marianao, por ejemplo se consignaba que la juventud se une para luchar por sus derechos mientras los bayameses dejaban sentado que solo la unidad dará a los jóvenes perspectivas de desarrollo.

De acuerdo con las condiciones propias de cada región se fueron proyectando las denuncias a los gobernantes. Desde los derechos laborales y civiles hasta las reivindicaciones sociales más perentorias y otras de orden global, familiar, de estudios  de salud, de viviendas, afloraron en los documentos que fueron aprobándose.

De ese modo fue transcurriendo el segundo semestre de 1952, en cuyo desarrollo se incorporaron organizaciones juveniles de estudiantes, religiosas, masónicas, que defendieron firmemente los reclamos que se venían haciendo; la Juventud socialista Popular, de corte marxista leninista, ofreció todo su apoyo y se vinculó también a las acciones.

El 23 de noviembre de 1952 se constituye la Comisión Gestora Nacional. En su primera reunión se aprobó por acuerdo unánime el plan de acción  se eligió la directiva de dicha  Comisión, integrada por los jóvenes dirigentes estudiantiles Léster Rodríguez, Raúl Castro Ruz, Temístocles fuentes, Eduardo Curbelo, Orlando Benítez, entre otros; la noticia tuvo significativa repercusión en los medios de prensa y radio del país.

También aprobaron los pasos a seguir y el temario que debía regir el debate del congreso, sobresaliendo en primer lugar un Programa de Derechos de la Juventud Cubana, el Juramento Martiano de la Juventud, y un informe de la comisión de glosa.  El más importare acuerdo fue denominar la reunión en homenaje al Centenario de José Martí “Congreso Martiano por los Derechos de la Juventud”.

Otra decisión importante fue la fecha, el reglamento, y la realización de una marcha de jóvenes denominada “Travesía de la Flor y la bandera”, prevista desde la tumba de José Martí hasta el lugar donde sesionara el Congreso. Todos esos planes fueron difundidos ampliamente por la prensa nacional.

Con esas premisas se realizaron en el país reuniones de todos los sectores juveniles en cada municipio y provincia.

Los jóvenes del mundo señalaron a los cubanos la ruta en aquel minuto de opresión, significando que resultaba hondamente necesario buscar una solución para que las nuevas generaciones pudieran tener presente y futuro. Para los de Cuba, nada mejor que asirse al pensamiento y la acción de aquel que aun joven cayó combatiendo por la honra, la ética y la moral, situados en un pensamiento de equilibrio universal.

De esa manera transcurre  1952 entre acciones preparatorias del Congreso Martiano y 1953 comienza con acciones en todo el país y un enfrentamiento a la cruel dictadura de Batista, que además de arremeter con fuerza y terror contra las multitudes juveniles y populares, promueve actos oficiales de homenaje al Apóstol aunque su régimen  tiene lugar ensangrentando al pueblo  

  



[1]Toda la  información contenida en el presente texto fue extraída del titulo congreso Martiano, de Odalys Sánchez Cuervo editada provisionalmente por publicaciones La Nación de la Asamblea Nacional del Poder Popular de cuba, en la Habana, en mayo de 1986.

CONGRESO JUVENIL MARTIANO DE 1953 (II) [1]

CONGRESO JUVENIL MARTIANO DE 1953 (II) [1]

 

·          El primer mártir de los jóvenes estudiantes en estas luchas, Rubén Batista.

·          Desfile  de la flora y la bandera.

 

Por Joel Lachataignerais Popa

        jlpopa@enet.cu

 

El 10 de enero de 1953 la Federación Estudiantil Universitaria coloca un busto de Julio Antonio Mella, en una plazoleta situada frente a la Universidad de La Habana, para recordar el aniversario de su asesinato ocurrido en México  veinticuatro años atrás.

En el acto, donde estaban presentes los lideres Raúl Castro Ruz, Álvaro Barba y Léster Rodríguez, éste último destacó la figura de Mella y distinguió el carácter de líder antiimperialista del estudiantado y de la juventud cubana.

Durante el acto y posteriormente, se produjeron provocaciones de elementos contarios y de la policía del régimen batistiano; cinco días más tardes el busto de Mella  fue ultrajado por desconocidos que vaciaron en él tinta, lo que provocó la indignación de los jóvenes, originando una manifestación en la cual no sólo participaron estudiantes, sino obreros y pueblo en general, quienes fueron brutalmente reprimidos, antes de llegar al sitio que recuerda en La Habana del injustificado fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina perpetrado por el colonialismo español en  1871.

La confusión creada en el choque determinó el arresto de un grupo de manifestantes, entre ellos el Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Álvaro Barba y al líder de la Juventud Ortodoxa, Fidel Castro Ruz, además del destacado estudiante universitario, devenido posteriormente máximo dirigente de la Universidad habanera y asesinado el 13 de marzo de 1957, José Antonio Echeverría y Bianchi.

Los estudiantes agredidos por la policía resistieron heroicamente la presencia de la porra batistiana,  hubo varios heridos. Uno de ellos fue el joven Rubén Batista, quien falleció en un hospital habanero el 13 de febrero,  como consecuencias de las heridas.   

La prensa dio cobertura a todos aquellos sucesos.  Hubo periódicos que reflejaron el acontecer fielmente y otros  manipularon la realidad o decidieron no expresarse. Algunos acusaron a los estudiantes de comunistas; dieron espacio abierto a los inventos de los principales jefes y hasta prohibieron las proyecciones del  Noticiero Cinematográfico.

Las organizaciones juveniles, encabezadas por la Federación Estudiantil Universitaria, expresaron sus criterios en declaraciones públicas a las que se unió también la Juventud Socialista Popular.

 

El desfile de la flor y la bandera.

 

La segunda quincena de enero de 1953 estuvo dirigida a organizar y llevar a vías de hecho la travesía de la flora y la bandera, que consistió en avanzar desde Santiago de cuba hasta La Habana, portando flores y banderas, para concluir en el sitio donde se realizaría el Congreso Juvenil Martiano de los Derechos de la Juventud Cubana.

El 17 de enero se realiza el acto de inicio de estas jornadas en la tumba de Martí en el cementerio de Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba, donde un grupo de atletas, portando una bandera cubana y flores, luego de rendirle tributo al Apóstol, emprendieron la travesía que recorrería ciudades y pueblos de todo el país, en lo que resultó una poderosa campaña de promoción del Congreso.

En cada sitio se realizaron actos de masa, donde acudieron principalmente jóvenes y se produjeron discursos de los más importantes líderes juveniles de cada territorio.

Fueron significativos los recibimientos de Holguín, con la presencia de cientos de muchachas y muchachos, Bayamo, donde el Orfeón Martiano ofreció una significativa velada en medio de  los discursos pronunciados; en Las Tuinas, se reunieron más de mil doscientas personas. El recorrido se extendió hasta Guanajay en Pinar del Río.

Al concluir en La Habana, este esfuerzo motivó un llamamiento a toda la juventud habanera para participar masivamente en el acontecimiento. La idea trazada generó la iniciativa de elaborar cientos de banderas y flores blancas, que junto a carteles fueron distribuidas por las calles junto a volantes que llamaban a ser partícipes. 

El gobierno del dictador Fulgencio Batista y Zaldívar, arreció la represión y prohibió realizar la marcha preparada para el 28 de enero a las tres de la tarde.

El acuerdo definitivo de los organizadores del Congreso determinó  realizar un desfile de antorchas el 27 de  enero a las once de la noche; una marcha al rincón martiano el miércoles 28 de enero a las dos de la tarde, concluyendo con una ofrenda floral ante la estatua de José Martí en el Parque, Central de La Habana.

El Magazine Mella, difundió con claridad y perspectivas, todo el programa previsto.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                        



[1] Todos los informes que se ofrecen en este material fueron extraídos del texto titulado Congreso Martiano, de Odalys Sánchez Cuervo, editado en La Habana, por Publicaciones La Nación Cubana, de la Asamblea  Nacional del Poder Popular de Cuba, La Habana, mayo  de 1986.